Moto del día: Suzuki TF125 “Mud bug”

Moto del día: Suzuki TF125 “Mud bug”

Está más cerca de maquinaria agrícola que de motocicleta


Tiempo de lectura: 3 min.

Si piensas que las motos de campo son todas para dar saltos en un circuito de MX o para hacer rutas de enduro el domingo, es que no conoces a la Suzuki TF125. Apodada oficialmente como “Mud bug” –bicho del barro–, esta moto no nació para el ocio, sino para el trabajo duro. Es, posiblemente, la herramienta agrícola más eficaz jamás fabricada sobre dos ruedas.

La Mud Bug no es un invento de última hora. Se basa en la mítica serie TS de Suzuki de los años 70, pero con una vuelta de tuerca para adaptarla a la vida en las granjas más remotas de Nueva Zelanda y Australia. Mientras que el resto del mundo evolucionaba hacia motores de cuatro tiempos hipercomplicados, la TF125 se mantuvo fiel a su bloque de dos tiempos y 123 centímetros cúbicos refrigerado por aire. ¿Por qué? Porque en mitad de una montaña, rodeado de ganado, lo último que quieres es un radiador perforado o una electrónica caprichosa.

Su motor de 2 tiempos es puro nervio en bajos. Con su sistema de válvulas de láminas y una primera marcha extremadamente corta, la Mud Bug es capaz de subir por paredes donde un 4×4 sufriría. No busques velocidades punta de infarto; aquí lo que importa es el par motor para salir del fango y la fiabilidad de una mecánica que se puede arreglar con una llave fija y un destornillador.

Esa idea de maquinaria para trabajos duros, fiable y duradera, se nota también en cosas como los frenos, de tambor en las dos ruedas, así como en las suspensiones, sencillas, con amortiguadores de aceite –regulable en precarga detrás–. El asiento es enorme y con mucho acolchado, el chasis es de tubo de acero, arranca con palanca…

Suzuki TF125 Mud Bug

Lo que hace a la Mud Bug una moto fascinante son sus soluciones prácticas, de esas que no verás en ninguna KTM de última hornada: Lleva una pata de cabra a cada lado. En terrenos inclinados o colinas llenas de barro, da igual hacia qué lado se incline la moto; siempre tendrás un apoyo seguro para bajarte a abrir una valla. Tiene un sistema manual para bloquear el embrague y el freno delantero. Es, básicamente, un “freno de mano”. Ideal para dejar la moto arrancada en una pendiente mientras haces cualquier labor sin que se vaya barranco abajo. Lleva defensas de acero para las manos, un protector de cárter que aguanta pedradas de todos los tamaños y unas parrillas de carga –delantera y trasera– tan grandes que podrías llevar media ferretería encima.

Además, detalles como el guardabarros delantero con faldones sobredimensionados o los fuelles en la horquilla demuestran que está hecha para vivir sumergida en el lodo.

Lo más increíble de la Suzuki TF125 es su longevidad. Se ha seguido vendiendo casi sin cambios durante décadas en mercados específicos. Es una moto que no entiende de modas ni de normativas Euro 5; entiende de madrugones a las cinco de la mañana, de frío y de jornadas de trabajo interminables.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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