Moto del día: Triumph Sprint 900

Moto del día: Triumph Sprint 900

Viajera incansable


Tiempo de lectura: 2 min.

La marca Triumph ha pasado por muchos baches, incluido su cierre en 1983. Pero después de su relanzamiento en 1985, resurge con más fuerza y nuevos métodos de producción, aprendidos de los fabricantes japoneses. Así, seis años más tarde del lanzamiento de la marca nuevamente, nacía la Triumph Sprint 900, una mezcla curiosa entre una Trident y una Trophy.

Cuando apareció la Trident allá por 1990, muchos talleres independientes la estaban modificando para hacerla parecer más tourer. La marca se dio cuenta de esto, y un año después lanzaba el modelo de hoy, la Triumph Sprint 900.

Partieron del modelo Trophy 900 que acababa de salir en 1991, y la hicieron más naked, dándole un toque un poco más deportivo, de la mano de Rod Skiver. De ella tomó el chasis, motor y parte ciclo, para convertirse en la Sprint 900. Es cierto que no difiere mucho del modelo del que parte, pero en los pequeños detalles se encuentran las grandes diferencias.

El motor es un tricilíndrico montado transversalmente de 885 cm3, que producía 95 CV a 9.500 rpm y 78,4 Nm de par a 6.500 rpm. Su potencia la transmitía por cadena a la rueda trasera mediante una caja de seis velocidades. Todo esto se anclaba a su chasis de celosía de acero, consiguiendo un peso total de 215 kg y llevándola hasta los 226 km/h de velocidad máxima.

Como decíamos, la parte ciclo la tomaba del modelo Trophy, con doble horquilla delantera de 43 mm y muelles de dos constantes diferentes -dual rate spring-: una más blanda y otra de mayor dureza. Es decir es un solo muelle, pero tiene una parte más flexible que la otra, como si apilásemos un muelle blando sobre otro más duro. En la suspensión trasera recurre a un conjunto muelle-amortiguador con regulación de precarga y ajuste de extensión.

Esta moto estuvo en producción desde 1991 hasta 1998, siendo sus sucesoras las Triumph Sprint RS y ST. Si te gusta el modelo, se pueden encontrar en buen estado con un precio que oscila entre los 2.000 y 3.000 euros, lo que no es poco, pero a cambio te llevas una buena compañera de viaje.

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Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Una rareza en nuestro mercado, como todas las Triumph de principios de los 90, aunque a título personal este modelo nunca me ha llamado mucho, a diferencia de la posterior Sprint RS, para mí gusto una gran sport turismo y además barata de conseguir a día de hoy.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.