Moto del día: MV Agusta Dragster 800 RR

Moto del día: MV Agusta Dragster 800 RR

¿La naked más ilógica y pasional del mundo?


Tiempo de lectura: 4 min.

La MV Agusta Dragster RR apareció para romper con todo. Desde el primer vistazo dejó claro que no quería ser una naked más, sino algo muy radical. Se desarrolló sobre la base de la Brutale 800 pero todo se llevó al extremo, un ejercicio de diseño exquisito que sacrifica la agilidad en el altar de la estética, montando un neumático trasero de 200 milímetros que parece puesto ahí solo para intimidar. No nació para ser funcional ni para ser cómoda, nació para ser un objeto de deseo.

En el mundo de las dos ruedas, como entre los coches, cada fabricante tiene un lugar establecido, algo en lo que destaca por encima de los demás. Honda, por ejemplo, es la suavidad y la fiabilidad sobre dos ruedas, Kawasaki la velocidad y la potencia bruta y Ducati la deportividad llevada al límite, mientras que BMW, por añadir un ejemplo más, representa la calidad y la rigurosidad teutona. Es, quizá, algo mucho más marcado que en el mundo del automóvil, porque luego están marcas como MV Agusta, que explota la faceta del diseño hasta el extremo. 

MV Agusta es una de las marcas más exclusivas del mundillo de la dos ruedas, y no lo es solo por la calidad de sus motos o por lo radical, a veces, de sus planteamientos, sino por todo lo que rodea a cada modelo: desarrollo, materiales, fabricación… Y sí, también el carácter de cada montura. Es cierto que a veces no todo sale como se esperaba y aparecen duendes para hacer la vida más complicada a sus dueños, pero cuando las cosas funcionan, una MV Agusta es algo más que una moto. 

La Dragster 800 RR: un cruce de caminos 

Uno de los mejores ejemplos que se pueden usar para mostrar de qué es capaz MV Agusta, es la radical Dragster 800 RR. Posiblemente, sea una de las motos con más personalidad de todo el panorama mundial, pero también una de las motos más ilógicas. ES algo así como un cruce entre naked, street fighter y supermotard, desarrollado sobre la base de la Brutale 800 y sin rivales en el mercado. Es impactante a la vista, pero también lo es una vez te pones a los mandos. 

Cuando la primera Dragster llegó al mercado, allá por 2015 –se presentó en 2014–, MV Agusta ya había dejado claro que no pensaba jugar al mismo juego que las naked japonesas o alemanas. La receta era conocida en lo técnico: motor tricilíndrico, chasis compacto y una puesta en escena que rozaba lo teatral. El chasis es casi una obra de arte en sí misma, compuesta de tubos de acero, placas de aluminio y unas suspensiones propias de una Superbike: horquilla Marzocchi DLC con barras de 43 milímetros y un amortiguador trasero Sachs que, como la horquilla, es totalmente regulable. 

MV Agusta Dragster 800 RR (2)

Ingeniería bajo el microscopio 

Ese chasis se vestía con un traje que, igualmente, se podía considerar una obra de arte. La Dragster era una moto construida para llamar la atención incluso cuando está parada. El colín mínimo, la rueda trasera completamente expuesta gracias a basculante monobrazo y esa zaga tan corta generaban una presencia casi agresiva, como si la moto estuviera siempre a punto de salir disparada. El enorme neumático trasero, con 200 milímetros de ancho, remataba la escena de forma dramática. 

Si hay algo que define a la primera Dragster es su lenguaje visual. El resultado fue una moto con una imagen muy reconocible, casi escultórica, que se apartaba del concepto de naked funcional para acercarse al de objeto de deseo. Ese enfoque no era casual. La Dragster nació para emocionar antes incluso de arrancar el motor. Y en ese sentido cumplía con nota

Bajo esa carrocería mínima y encerrado en el chasis tubular, trabajaba uno de los grandes argumentos de la casa: el tricilíndrico en línea de 798 centímetros cúbicos. La cifra de potencia estaba en los 140 CV, con un empuje demoledor a medio régimen, pero un mal endémico que marco el carácter de la primera iteración de la Dragster. La programación del acelerador electrónico –ride by wire– no estaba todo lo pulida que debería, además, MV Agusta es famosa por tener una electrónica que no era todo lo fiable que debería para una marca con unos precios tal elevados. 

¿Por qué alguien querría una Dragster? 

Al final, la Dragster 800 RR no se compra con la cabeza, sino con el corazón. Es una máquina que te exige aprender a convivir con sus caprichos a cambio de ofrecerte una experiencia sensorial que ninguna otra naked ha logrado replicar. No es la moto más racional, ni la más cómoda, ni la más fiable, pero es, sin duda, la que hace que te des la vuelta cada vez que la dejas aparcada. Y en este mundo de motos cada vez más grises, eso ya es mucho más de lo que pueden decir otras. 

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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