Moto del día: Moto Guzzi Stornello Regolarità 125

Moto del día: Moto Guzzi Stornello Regolarità 125

La robusta montura de Mandello que desafió al barro con alma de cuatro tiempos


Tiempo de lectura: 3 min.

La Moto Guzzi Stornello Regolarità 125 fue una de las interpretaciones más singulares de la moto de campo italiana. En una época dominada por las pequeñas dos tiempos, Moto Guzzi apostó por un monocilíndrico de cuatro tiempos, robusto y técnicamente elaborado, instalado en una parte ciclo preparada para la regularidad.

Una Stornello diferente

La familia Stornello nació como una gama de motocicletas ligeras destinada a ofrecer una alternativa de mayor calidad a los pequeños modelos utilitarios. Su nombre hacía referencia al “estornino”, un pájaro pequeño y ágil, una denominación apropiada para una moto compacta y de carácter vivo.

La versión Regolarità llevó esa idea al mundo de las pruebas todoterreno italianas. Las carreras de regularidad no consistían únicamente en acelerar sobre una pista: exigían mantener tiempos, superar caminos difíciles y conservar la mecánica durante todo el recorrido. Era un terreno perfecto para demostrar la solidez de una motocicleta.

Un cuatro tiempos en el campo

La Stornello oficial de 1962-1963 utilizaba un monocilíndrico de cuatro tiempos de 123,11 cm³, con diámetro y carrera de 52 × 58 mm. El cilindro estaba inclinado 25 grados hacia delante y la distribución se realizaba mediante varillas y balancines.

La culata y el cilindro eran de aleación ligera, con camisa cromada, y la alimentación corría a cargo de un carburador Dell’Orto UB 24 BS2. El motor empleaba lubricación por cárter, con bomba de engranajes, filtro de malla y filtro centrífugo en el cigüeñal.

Preparada para la regularidad

El bastidor era de doble cuna abierta, construido con tubos de acero al cromo-molibdeno. La horquilla delantera y los amortiguadores traseros ofrecían recorridos y resistencia suficientes para afrontar caminos irregulares, mientras que los guardabarros separados y el escape elevado evitaban los problemas habituales de la conducción fuera del asfalto.

La transmisión utilizaba un embrague multidisco en baño de aceite y un cambio de cuatro velocidades accionado mediante una leva situada a la derecha. Los frenos eran de tambor, con 180 mm delante y 150 mm detrás, y el peso declarado se quedaba en 95 kilos.

Moto Guzzi Stornello Regolarità 125 (2)

La Moto Guzzi Stornello Regolarità 125 demostró que el carácter de Mandello también sabía conquistar el campo, apostando por la elasticidad y la solidez de un motor de cuatro tiempos frente al dominio absoluto de las dos tiempos

Noventa y cinco kilómetros por hora

La cifra de velocidad máxima puede parecer modesta hoy, pero era más que suficiente para una moto pensada para caminos, tramos de enlace y pruebas de regularidad. La Stornello alcanzaba unos 95 km/h en cuarta, después de entregar su potencia a través de una respuesta progresiva y fácil de controlar.

Su ventaja no estaba en la explosividad de un dos tiempos, sino en la tracción, la elasticidad y la resistencia. El motor de cuatro tiempos permitía dosificar mejor la potencia y ofrecía una personalidad muy diferente a la de las pequeñas motos de campo más habituales.

Una Guzzi con espíritu aventurero

La Stornello Regolarità 125 representa una faceta menos conocida de Moto Guzzi. Antes de que las trail modernas popularizaran la idea de una moto capaz de combinar carretera y campo, esta pequeña italiana ya proponía una fórmula parecida, aunque con medios mucho más sencillos.

Su interés está en el contraste: un motor de cuatro tiempos de concepción clásica en una moto ligera, estrecha y preparada para enfrentarse a los caminos. No buscaba ser la más rápida, sino llegar más lejos y volver entera. La Stornello no fue una gran moto de competición ni necesitaba serlo; es una muestra de cómo Moto Guzzi aplicaba su experiencia industrial a una máquina pequeña, resistente y llena de personalidad.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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