La BMI Ladies Model es un aparato de lo más llamativo. Es evidente que, básicamente, es una bicicleta con un pequeño motorcito, algo muy habitual en tiempos pasados. Pero lo más curioso, es que se trata de una moto para mujeres. Sí, un vehículo destinado a ser usado por las damas de los años 30. Hoy, sus creadores serían tachados de machistas, en los años 30 se les podía considerar hasta innovadores por su concepto.
Hubo un tiempo en que la moto no era sinónimo de velocidad ni de rebeldía, sino de libertad práctica. A principios de los años 30, cuando Europa empezaba a recuperar el pulso tras la Gran Depresión, algunas marcas se atrevieron a mirar más allá del motorista habitual: hombres jóvenes, mecánicos, aventureros. Así nació esta pequeña rareza, la BMI Ladies Model de 1934.
Era, en esencia, una bicicleta motorizada diseñada para mujeres, algo que hoy sonaría extraño, pero que entonces tenía todo el sentido. La mayoría de motos eran pesadas, sucias y complicadas de arrancar y conducir; esta, en cambio, buscaba justo lo contrario: elegancia, limpieza y facilidad de uso. No obstante, la idea de montar un motor pequeño a una bicicleta no era ninguna novedad, había quien, incluso, fabricaba motores expresamente para instalarlos en bicicletas.
A simple vista, es evidente que no se aleja mucho de una bicicleta de paseo. El cuadro bajo facilitaba subir y bajar con falda o vestido. Los guardabarros y el cubrecadena evitaban mancharse. Tenía un pequeño motor situado a una altura media en el chasis –quedaría casi entre las piernas de su afortunada conductora– y se conectaba mediante correa con la rueda trasera. Con un solo cilindro –ciclo dos tiempos, con válvulas rotativa– ofrecía la fuerza justa para moverse por la ciudad sin esfuerzo. La correa, trapezoidal, podría desmontarse sin esfuerzo para convertir esta peculiar moto en una bicicleta.
No era una moto para correr. Era una moto para ser libre, aunque solo fuera durante unos minutos. En una época en la que las mujeres apenas tenían acceso a la movilidad motorizada, la BMI Ladies Model representó una puerta abierta con un vehículo pensado especialmente para ellas. Su diseño refinado, los neumáticos de color crema y el adorno tejido de la rueda trasera no eran solo estética: eran una declaración de intenciones: ellas también podían montar en moto.
Hoy la vemos con otros ojos, claro. Aquella etiqueta de “para mujeres” nos suena condescendiente, pero también nos recuerda lo mucho que ha cambiado la sociedad —y lo poco que, en el fondo, ha cambiado la esencia de la moto: dar libertad a quien se atreve a subirse. No hay datos concisos sobre el número de unidades que se fabricaron, pero se dice que fueron unos 3.500 ejemplares entre 1934 y 1937.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS