Moto del día: BMW R 1150 R Rockster

Moto del día: BMW R 1150 R Rockster

La misma calidad alemana de siempre, pero con unas copichuelas de más


Tiempo de lectura: 4 min.

A comienzos de siglo BMW tenía en su gama la R 1150 R, una naked bastante interesante cuando llegó al mercado, en 1999. Pero dos años más tarde, seguramente en una noche de copichuelas en Baviera, un grupo de directivos e ingenieros llegaron a la conclusión de que necesitaban algo un poco más desenfadado en su cartera, siempre impecablemente correcta y carente de alegría. Y así, en pocas palabras, es como nació la BMW R 1150 R Rockster.

Esta fue la versión del fabricante con sede en Múnich de una especie de street fighter, donde se juntaron los faros de una R 1150 GS y los intermitentes de la R 1100 S para acabar siendo arrojados a la R 1150 R con un trabajo de pintura distintivo. Cuando fue presentada al público en el Salón de Múnich de 2001 BMW la definió como una moto ideal para desplazamientos cotidianos a la vez que deportiva, gracias a la última evolución del bicilíndrico de 1.130 cm3.

De hecho, los probadores destacaban en su versatilidad un conjunto capaz de hacer lo mismo que cualquiera de sus competidoras, pero un poco mejor. Es decir, es cómoda para hacer viajes cortos y medios, la suspensión hace un gran trabajo en la absorción de las imperfecciones y resaltos de la carretera, no se puede achacar que su conducción desmerezca y también es extremadamente estable en carreteras. Pero eso, en verdad, ya lo hacía la R 1150 R, a secas.

BMW R 1150 R Rockster (3)

Respecto a la R 1150 R estándar, la versión Rockster tenía un manillar más plano y la altura del asiento quedaba a 835 milímetros del suelo, 35 mm menos que la primera

El apellido Rockster no solo implicaba un nombre más largo, también buscaba ser rompedor, y lo cierto es que causó esa sensación en su estreno. Pero, aparte de tomar una buena base mecánica y estructural (de lo mejorcito que había en la época), consiguió ser original. Cada pliegue, cada ángulo, cada perspectiva denota velocidad, desde los faros asimétricos hasta los gráficos con pinturas de guerra combinando el negro con el verde o el naranja. Tiene presencia.

Y, como se ha mencionado anteriormente, la mayoría de los componentes de la BMW R 1150 R Rockster provienen de la R 1150 R. El corazón de dos cilindros, ocho válvulas y refrigeración mixta (aire y aceite) se le montan las culatas de doble encendido que se introducirán en toda la gama de ese año. El propósito era reducir la contaminación y el consumo con una combustión más uniforme, aunque manteniendo los mismos 85 CV y 98 Nm del bloque preexistente.

Con este propulsor, asociado a una caja de cambios de seis velocidades y una transmisión por eje, podía alcanzar los 100 km/h desde parado en 4,2 segundos y acercarse a los 200 km/h de velocidad punta. En cuanto a la ciclística, la R 1150 R Rockster hacía gala del sistema de suspensión de la casa (Telever en la parte delantera y Paralever en la trasera), así como un chasis de referencia que integraba un guardabarros más estrecho, el de la R 1100 S para ser exactos.

BMW R 1150 R Rockster (6)

Y no olvidemos que, como cualquier BMW, podía estar ampliamente equipada, sobre todo cuando se pasaba por caja. Por ejemplo, de serie teníamos una potencia de frenado servoasistida en los discos delanteros (de 320 milímetros y cuatro pistones), pero el ABS era opcional, aunque todo hay que decir, el ABS en 2001 ni siquiera era obligatorio aún en el mundo de las cuatro ruedas (2003). Ah, y los acabados también estaban a la altura de lo que uno esperaría.

Vale, una moto así no se gestó para gustar a todos los públicos, pero tuvo muy buena acogida. Fue la moto que, por fin, le dio a la firma alemana un voto de confianza para que los aficionados supieran que también podían hacer cosas atrevidas. No todo es siempre funcionalidad y seriedad alemana. Pero que tampoco te engañe su imagen, seguía siendo un producto de gran calidad, sofisticado y refinado que cumpliese con los estándares de BMW.

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Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Gustavo Higón
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Gustavo Higón

Yo tengo una R1150R normal (no la Rockster) y después de 5 años y 50.000 km estoy enamorado de ella. Peeero no recomiendo su compra de segunda mano, porque el módulo del servofreno tendía a petar si el mantenimiento no era impecable, en teoría no se puede reparar y su sustitución hoy en día vale más de la mitad de lo que pagas por la moto. Aún así, había gente que los reparaba, aunque nada te garantizaba que no volvieran a fallar. A mí me la vendieron con él reparado, sin decírmelo… y no veas el gustito que da quedarte… Leer más »


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