Moto del día: Carnielli MotoGraziella

Moto del día: Carnielli MotoGraziella

La moto que se podía guardar hasta vertical para que ocupase menos espacio


Tiempo de lectura: 4 min.

Ya sabéis que por aquí tenemos especial predilección por las minimotos. La practicidad de estos vehículos, que tuvieron su auge hace ya unas cuántas décadas, permitió que muchos fabricantes se aventurasen a fabricar versiones de todo tipo. Por eso hoy os traemos una que llega directamente desde Italia, y que incluso pudimos disfrutar en nuestro país en un número limitado. Se trata de la Carnielli MotoGraziella, o “la abejorra”, como también era conocida por su manillar en forma de antenas.

Nos trasladamos a los años 30, año de fundación de Carnielli Motorcycles de la mano de Teodoro Carnielli, en la localidad de Vittorio Veneto, Italia. Teodoro ya había estado fabricando bicicletas antes de la Primera Guerra Mundial, bajo el nombre de Bottecchia. Ottavio Bottechia había sido el primer italiano en ganar el Tour de Francia, y este impulso mediático le servía para comercializar sus vehículos. Sin embargo, él siempre había querido fabricar motocicletas, y por ello en 1931 puso en funcionamiento la marca usando su apellido.

Carnielli siempre apostó por utilizar motores de fabricantes externos en sus vehículos. Podemos asemejarla a Bimota, pero sin llegar a ese grado de exclusividad. Él apostaba por hacer moto fiables y económicas, en una Europa que se movía entre dos guerras. JAP, Rudge Python, Kuchen, Lambretta, e incluso NSU dieron vida a sus creaciones.

Carnielli MotoGraziella 1969

Llegamos así a la década de los años 60. Carnielli busca lanzar un vehículo de pequeñas dimensiones, plegable y que se pudiese transportar en el maletero de un coche, una caravana o incluso en un yate. Pone al frente al ingeniero Rinaldo Donzell, que empieza a trabajar en lo que sería conocido como la Carnielli MotoGraziella y que era presentada oficialmente en 1969. Sobre estas líneas, la publicidad del primer modelo.

Aunque para nosotros sea una minimoto, realmente estamos delante de un ciclomotor. Está impulsada por un pequeño motor de dos tiempos de Sachs, y se ofrecía en dos versiones. La primera estaba pensada para Alemania, donde existía la categoría de vehículos denominados mofa (máximo 49 cc, velocidad limitada a 25 km/h y de una plaza). Su motor era el Sachs 502/1B Ausf. C de 1,4 CV a 3.750 RPM (47 cc). Por encima estaba la MotoGraziella moped, con una velocidad máxima de 40-45 km/h y un motor Sachs 502/1AX de 1,8 CV. Este motor fue usado en multitud de ciclomotores en aquella época.

Esta era la única diferencia, pues el resto de la moto era compartida entre una y otra versión. Su principal ventaja era que, con un peso de 65 kg, era capaz de soportar nada menos que 130 kg, mucho más que cualquier otra moto de concepto similar. Con un manillar de graciosas formas y un sillín (ambos plegables), lo más llamativo se encuentra en la parte trasera. Una estructura tubular que funcionaba de transportín era, al mismo tiempo, capaz de permitir estacionar la Carnielli MotoGraziella de forma vertical, de forma que ocupase el mínimo espacio posible. Incluso estaba dotada de tacos de goma que impedían que el suelo donde se apoyaba se estropeara.

Para evitar pérdidas de combustible, el depósito (de 3,7 litros) poseía un ingenioso juego de llaves de paso que impedían que este vertiese la gasolina aunque estuviese completamente lleno. Dotada de llantas de 8 pulgadas, frenos de tambor y doble amortiguador trasero, medía poco más de un metro de largo y su consumo era tan austero como sus prestaciones.

Consumía poco más de 1 l/100, lo que le permitía recorrer más de 300 km, eso sí, a su ritmo. Como en muchos casos similares, la propia empresa vendía de forma opcional una bolsa en cuyo interior se podía guardar la MotoGraziella y transportar con mayor facilidad.

A España llegaron algunas Carnielli MotoGraziella y, de vez en cuando, se ven algunas a la venta en diferentes estados. El precio depende mucho de cómo se encuentre la moto, pero normalmente son altos debido a la escasez. Eso sí, gracias a su pequeño tamaño, no es difícil comprar una en el extranjero y que te la traigan en una caja. Otra cosa será matricularla como histórica, algo que seguramente por precio no merecerá la pena.

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