Moto del día: Douglas Mark IV Sport

Moto del día: Douglas Mark IV Sport

La británica de motor bóxer longitudinal que hizo de la rareza una virtud


Tiempo de lectura: 3 min.

La Douglas Mark IV Sport fue una motocicleta británica extraña incluso en su propio tiempo. Mientras la mayoría de las marcas de posguerra retomaban fórmulas mecánicas conocidas y previsibles, Douglas decidió construir una bicilíndrica bóxer dotada de soluciones de suspensión poco convencionales y una personalidad técnica inconfundible.

Una Douglas de posguerra con motor longitudinal

Douglas reanudó la producción civil en 1947 con una nueva familia de bicilíndricas planas de 350 cm³. Conservaban el tipo de arquitectura que había dado fama internacional a la marca, pero ya no seguían los esquemas de sus antecesores: el bloque se disponía de forma longitudinal al sentido de la marcha –con el cigüeñal orientado de delante a atrás– y los cilindros sobresalían transversalmente a ambos lados.

La Mark IV llegó en 1950 como una refinada evolución de aquella gama. Era una moto de acabado muy cuidado, fácilmente reconocible por sus características cajas de herramientas triangulares, los reposapiés del pasajero integrados directamente en el bastidor y un aparatoso guardabarros delantero fijo que no se movía solidario con la suspensión.

La Douglas Mark IV Sport convirtió la excentricidad mecánica en su mejor bandera: un motor bóxer longitudinal de 350 cc, suspensión delantera Radiadraulic y barras de torsión traseras para hacer de la rareza una auténtica obra de arte

Bóxer de 348 cc y barras de torsión

El motor era un bicilíndrico opuesto de 348 centímetros cúbicos, refrigerado por aire y con válvulas en cabeza. Se asociaba a una caja de cambios de cuatro velocidades y era capaz de alcanzar una velocidad máxima cercana a los 113 kilómetros por hora, una cifra bastante respetable para una 350 británica de comienzos de los años cincuenta. Su rasgo más singular radicaba precisamente en esa disposición longitudinal combinada con una transmisión final por cadena.

Pero la parte ciclo era todavía más original. La suspensión delantera Radiadraulic empleaba un intrincado sistema de brazos y muelles alojados dentro de la estructura, mientras que la trasera recurría a un avanzado basculante con barras de torsión. El resultado ofrecía una conducción muy estable y confortable, perfecta para las bacheadas carreteras de la época.

Una joya fuera de norma

Las Mark IV y Mark IV Sport representan los estertores de la época en que Douglas intentó sobrevivir como fabricante independiente de motocicletas completas. Aunque la competencia de marcas más grandes acabó pesando demasiado, el modelo quedó grabado como una rareza de transición: una máquina construida con ingenio clásico pero adaptada a las expectativas de la posguerra.

Hoy en día, la Douglas Mark IV Sport fascina porque jamás intentó parecerse a ninguna otra. Su motor bóxer longitudinal, su suspensión Radiadraulic y su original esquema de suspensión trasera reflejan una forma irrepetible y valiente de entender el motociclismo.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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