Moto del día: Bultaco Mercurio 125

Moto del día: Bultaco Mercurio 125

La utilitaria de posguerra que acercó el sello de Don Bultó a todos los bolsillos


Tiempo de lectura: 4 min.

La Bultaco Mercurio 125 fue la cara más práctica y terrenal de una marca que se hizo universalmente famosa por las carreras, las motos de campo y las deportivas de dos tiempos más radicales. Nació para satisfacer a quien necesitaba una motocicleta ligera, fiable y económica para el uso diario, pero que al mismo tiempo no quería renunciar al inconfundible carácter mecánico de una Bultaco.

La Bultaco para todos los días

Bultaco había comenzado su fulgurante andadura en 1959 con la Tralla 101, una sport-turismo ligera y rápida que encarnaba a la perfección la filosofía de Francisco Xavier Bultó: la competición como banco de pruebas y la motocicleta como objeto de pura pasión. Sin embargo, el mercado español de la época seguía necesitando monturas mucho más sencillas y accesibles para trabajar, desplazarse y viajar sin grandes desembolsos.

La respuesta de la firma catalana fue la Mercurio 125. Presentada a finales de 1961 y catalogada en los registros como Modelo 7, se orientó directamente hacia el segmento de las turísticas ligeras. Era una moto deliberadamente más económica que sus hermanas Tralla o las 155, aunque conservaba intactas la sólida base mecánica y la fuerte personalidad de la casa.

Un motor de dos tiempos adaptado a la suavidad

La Mercurio empleaba el bloque monocilíndrico de dos tiempos y 124,98 cm³ procedente de la Tralla 101, pero debidamente adaptado a un uso mucho más sosegado. Bultaco redujo la relación de compresión y montó un carburador Zenith con un difusor cuatro milímetros más estrecho. Con estos cambios, la potencia descendía desde los 12 CV de la Tralla hasta unos más contenidos 9 CV a 5.000 rpm, buscando una respuesta más elástica y una utilización menos exigente para el día a día.

Asociada a un cambio manual de cuatro velocidades, la mecánica mantenía la ligereza y simplicidad que caracterizaban a los dos tiempos de la marca. No buscaba una conducción puramente deportiva ni regímenes de giro extremos; su propósito principal era mover la moto con soltura, presumir de un consumo parco y exigir un mantenimiento básico que cualquier usuario pudiera asumir.

Bultaco Mercurio 125 moto del día (2)

La Bultaco Mercurio 125 demostró que la filosofía de la marca no entendía únicamente de victorias en circuito: con un planteamiento sencillo, 83 kilos de peso y un motor de dos tiempos indestructible, convirtió la movilidad cotidiana en un auténtico placer con sello nacional

Economía de escala y diseño funcional

Para conseguir ajustar el precio final de venta, la Mercurio se diferenció de las versiones más deportivas recurriendo a componentes simplificados. Utilizaba ruedas de 17 pulgadas —frente a las de 19 pulgadas de la Tralla y la 155—, frenos de tambor de 140 mm y prescindía de buena parte de los elementos cromados y pulidos más vistosos.

Con un peso en seco de apenas 83 kilos y un depósito de carburante de 12 litros, configuraba un conjunto de lo más lógico y equilibrado para la España de principios de los sesenta. Su velocidad máxima oscilaba holgadamente entre los 85 y los 90 km/h, un ritmo más que suficiente para la red viaria nacional de la época y para viajar con una tranquilidad que las monturas deportivas no siempre permitían.

La pionera de una estirpe legendaria

La Mercurio 125 inauguró una saga comercial que acompañaría a Bultaco durante décadas. En 1963 se introdujo la Mercurio 155, a la que posteriormente se sumaron las variantes de 175 cc destinadas a la exportación, las versiones de 200 cc y las ediciones GT. Todas ellas compartían un mismo denominador común: ofrecer una motocicleta de carretera eminentemente práctica, económica y con una pisada menos radical que la de una Tralla o una Metralla.

Según los archivos de producción de Bultaco, las series agrupadas bajo las referencias 7, 7-1 y 7-A (que englobaban a las Mercurio 125, 155 y la variante campera) sumaron un total de 9.177 unidades fabricadas desde enero de 1961. La Mercurio 125 se mantuvo en los concesionarios hasta 1966, momento en el que cedió el testigo a nuevos modelos de acceso como la Junior.

La utilidad también tenía alma de carreras

La Bultaco Mercurio 125 nunca necesitó emular la palmarés deportivo de la marca para ganarse el respeto de los aficionados. Su verdadera grandeza radica en que acercó el motociclismo de calidad a una inmensa mayoría a través de un producto honesto, noble y plenamente utilizable. Era más barata y discreta que una Tralla, pero al girar la llave y escuchar el eco de su motor, recordaba que incluso una sencilla 125 de turismo llevaba impreso el carácter indomable del icónico dedo rampante.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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