Moto del día: Honda PX 50

Moto del día: Honda PX 50

Un ciclomotor con verdaderas aptitudes campestres


Tiempo de lectura: 2 min.

Entre 1981 y 1989, a Honda se le ocurrió que era buena idea lanzar un ciclomotor con ciertas aptitudes campestres. Pero no estamos hablando de una CR-F de 49 cc al estilo de una Suzuki DR Big, ni de nada parecido. Era más bien una especie de Puch de la serie X (a eso nos recuerda en sus formas), pero elevada. O mejor dicho, puesta sobre zancos. Fue el Honda PX 50, y que además contaría con dos versiones, el Honda PX-R 50 (inspirado en la Africa Twin) y el Honda PX-L 50, para chicas (“L” de Ladies).

El PX 50 estaba construido alrededor de un chasis tipo espina central. Tampoco era necesario mucho más. Pero a pesar de su sencillez, era extremadamente robusto. En la parte delantera montaba una horquilla de muelles helicoidales. Detrás recurría a un monoamortiguador montado en el lateral izquierdo, que se anclaba a un basculante monobrazo.

El motor de dos tiempos y 49 cc refrigerado por aire entregaba entre 1,5 CV y 2,5 CV de potencia, que le permitían alcanzar unos 25 km/h según especificaciones de fábrica. Alimentada por un carburador Keihin, con un depósito de 3 litros y lubricación separada, arrojaba un peso total de solamente 64 kg.

Honda PX R 50

Honda PX-R 50

No hemos encontrado el dato exacto, pero creemos que las llantas de radios eran de 16″, y en su interior se montaban sendos frenos de tambor de 80 mm de diámetro. El embrague era automático y la transmisión final por cadena. Por supuesto, llevaba los obligatorios pedales. Como equipamiento de lujo, tenía arranque eléctrico.

El PX 50 derivó en dos versiones. La primera de ellas era la más llamativa y respondía al nombre de Honda PX-R 50 (fabricada del 83 al 89). Pintada en agresivos colores (negro y amarillo, roja o una réplica en los colores oficiales de Honda, muy Africa Twin), montaba llantas de cinco radios dobles en acabado plástico (resistentes y sin problemas de oxidación), una horquilla con fuelles para proteger las barras y una pequeña máscara que encastraba el faro frontal. Su orientación era claramente offroad.

Luego estaba la segunda versión, pensada para el público femenino. En este caso, el Honda PX-L 50 recurría a un chasis ligeramente diferente, más bajo y en el que se eliminaba el depósito de combustible. Este pasaba a estar bajo el asiento (de ahí su extraña forma). En su lugar, un plástico protegía el frontal de “miradas indiscretas”, permitiendo así que pudiese ser llevada vistiendo falda.

El Honda PX 50 y el PX-R 50 se vendieron en España y, por lo tanto, es posible encontrar unidades a la venta, con precios desde los 300 euros hasta los 1.000 euros sin están bien conservadas y, lo que es más importante, matriculadas.

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Ender

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javier

Monísima, no sé si recordáis que en algún momento de su vida comercial la regalaban si te comprabas un Citroën CX wink


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