Moto del día: Montesa Micro Scooter

Moto del día: Montesa Micro Scooter

Realizada bajo licencia de Laverda, esta pequeña moto urbana pasó desapercibida en la historia de la marca


Tiempo de lectura: 5 min.

Caracterizada desde sus primeros años por modelos de 125 centímetros cúbicos como el B46/49 o el D-51, Montesa no parece una marca en la que los scooter hayan tenido un peso especial. De hecho, en el caso de España eso quedó en manos de Moto Vespa S.A – de la cual era un importante accionista el estado a través del INI – y, claro está, la Lambretta Locomociones instalada en Éibar. No obstante, durante los años sesenta la Montesa Micro Scooter apareció como muestra del interés de la marca catalana por este tipo de monturas urbanas, creando a la postre una de las páginas mas controvertidas y menos conocidas incluso entre los propios montesistas.

Y es que, las cosas como son, la Montesa Micro Scooter no fue precisamente un éxito. De hecho, en una entrevista ya al final de su vida, Pere Permanyer la recordó como uno de los mayores fiascos cometidos en toda la historia de la empresa. En ese sentido sus palabras fueron taxativas: “ fue un fracaso “. Es más, tan mal recuerdo dejó que incluso hoy en día resulta confuso abordar su estudio debido en primer lugar a los pocos datos disponibles y, en segundo, a cómo se contradicen las fuentes que hablan sobre ellos. Todo ello hace de la Montesa Micro Scooter un modelo no sólo caído en el olvido, sino incluso dejado de lado en las crónicas sobre la empresa.

Así las cosas, mientras Permanyer recordaba haberla fabricado entre 1960 y 1963, algunas publicaciones especializadas sitúan su producción entre 1963 y 1969 aunque otras alargan la misma hasta 1973. Obviamente, con estos mimbres la Montesa Micro Scooter teje un cierto halo de incógnita. Bastante apetecible para cualquier coleccionista. No obstante, esto queda reducido a las fechas puesto que en materia mecánica se conocen muy bien sus especificaciones. Al fin y al cabo, nuestra protagonista no deja de ser una adaptación al mercado español de la sobradamente conocida Laverda Mini Scooter. Porque sí, realmente estamos ante un diseño italiano fabricado por Montesa bajo licencia.

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En 1948 intento crear un diseño propio con el valiente prototipo Fura, sin embargo finalmente acudió a un diseño ya hecho en Italia por Laverda fabricando bajo licencia este modelo en España

Montesa Mini Scooter, demasiada inversión para tan poca venta

De una forma u otra, Montesa estuvo marcada desde sus inicios por el instinto pragmático y empresarial de Pere Permanyer. De esta forma, la empresa no fue ajena al auge de las scooter según éstas ganaban terreno en una España donde el SEAT 600 arrincono a las más de las motos al ámbito de la ciudad. Por todo ello, en 1958 el diseñador Leopoldo Milá presentó la Fura. Una idea demasiado original. Tanto que, desgraciadamente, no fue vista con buenos ojos de cara a ser llevada a serie a pesar de su excelente diseño y el buen puñado de innovaciones que incluía bajo su llamativo carenado.

Llegados a este punto, lo cierto es que por unas razones u otras a Montesa le costaba diseñar una scooter capaz de llegar al mercado para medirse con las Vespa y Lambretta del momento. ¿Solución? Llegar a un acuerdo de producción bajo licencia con Laverda. Eso sí, había un problema. Y es que ese hueco de las scooter ya estaba casi lleno por Lambretta Locomociones S.A y Moto Vespa S.A en España. No obstante, el diseño de Laverda escogido por Montesa era más pequeño, más compacto, abriéndose a un nuevo segmento casi perteneciente al de las minimotos.

Así las cosas, Permanyer adaptó su diseño para producir el modelo que bautizaría como Montesa Micro Scooter. Eso sí, tuvo que realizar severos cambios en su motor para adaptar el diseño a las leyes españolas. Veamos. Si la fabricaba con los 50 centímetros cúbicos dados por el modelo italiano, la Montesa Micro Scooter entraría en la nueva legislación que decretaba como ciclomotores a todo lo que estuviera por debajo de la veinteava parte del litro. Cuestión muy peliaguda, ya que al hilo de ello era obligatorio montar unos nada prácticos pedales.

montesa micro scooter (2)

La necesidad de crear una línea de montaje para el bastidor en chapa estampada generó una alta inversión que no pudo ser compensada por las ventas, haciendo que el modelo se dejase de fabricar

Por ello, la Montesa Micro Scooter subió la cilindrada de su monocilíndrico de cuatro tiempos – ojo a eso, ya que esto no era nada propio de la marca catalana – hasta los 59 centímetros cúbicos para entregar 3 CV a 6.000 revoluciones por minuto. De esta manera, lo cierto es que el modelo se presentaba como una buena baza comercial para Montesa, más aún si tenemos en cuenta que ésta ya contaba con una buena red de comercialización por toda España. Entonces, ¿qué es lo que pasó para que la Montesa Micro Scooter fuera un fracaso comercial? Pues ni más ni menos que el tremendo desfase entre la inversión y el beneficio. Una explicación que ha de arrancar con el análisis del bastidor. Autoportante y fabricado en chapa estampada – en palabras de la propia Montesa diríamos “ embutida ” – , teniendo por tanto que desarrollarse toda una línea de montaje específica para esta labor. Por ello, el sólo hecho de fabricar este modelo necesitó de una enorme inversión extra respecto al material de trabajo con el que Montesa ya contaba en su factoría de Poblenou. Además, en el apartado de publicidad también se realizaron importantes dispendios. Con todo ello, la verdad es que no salía para nada a cuenta fabricar una Montesa Micro Scooter. Menos aún si tenemos en cuenta que sólo se consiguieron vender poco más de 1.600 unidades. En suma, un fiasco comercial como señalaba el propio Permanyer que, hoy en día, representa una verdadera joya para cualquier coleccionista de la marca.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Jaime Peralta

Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.