Moto del día: MV Agusta F4 Tamburini

Moto del día: MV Agusta F4 Tamburini

Una joya italiana que ni olvida ni perdona


Tiempo de lectura: 2 min.

Cuando entró la década de los 80, MV Agusta cerró sus puertas de forma obligada, tras décadas de existencia, por problemas financieros y administrativos. Fue en 1991 cuando Claudio Castiglioni adquirió la firma italiana y, seis años después, la marca volvió a hacerse un nombre con el lanzamiento de una de las deportivas más bonitas que se han llegado a construir: la MV Agusta F4 Tamburini. Uno de los ases bajo la manga de Claudio era que tenía entre sus empleados a un tal Massimo Tamburini. El reto era crear una moto que fuera la referencia entre las motos de cuatro cilindros y 750 centímetros cúbicos.

Massimo Tamburini fue el encargado de diseñar las bellas líneas de esta motocicleta, así como las de la legendaria 916 de Ducati, entre otras. Podría considerarse algo así como «il padrino» del diseño italiano de las motos. En su honor, MV Agusta presentó en 2004 una edición especial limitada a 300 ejemplares de la F4 1000. Contaba con un motor de 998 centímetros cúbicos de cuatro cilindros y 173 CV, 7 más de los que desarrollaba la nada desdeñable F4 1000 «normal». Pero no solo era más potente, si no que gracias al uso de componentes más ligeros como un carenado de fibra de carbono, llantas de aluminio forjado y basculante de aluminio era también más ligera; 9 kilos menos, para hacerse con un total de 198 kilos.

Quizá su mayor virtud también era su mayor mal. Es una moto tan especializada y con una puesta a punto tan radical que apenas sirve para meterse en circuito y poco más. No es cómoda, no es suave, no perdona los errores, pero eso sí, si tienes experiencia y la llevas a un circuito la disfrutarás más que un niño pequeño el día de reyes. Un auténtico juguete digno de rememorar.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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