Moto del día: OSSA 250 Turismo

Moto del día: OSSA 250 Turismo

Aunque no tuvo el éxito comercial esperado, este regreso de OSSA al asfalto protagonizó la primera copa monomarca en España


Tiempo de lectura: 4 min.

En gran medida, la OSSA 250 Turismo de 1975 representa algo imprevisto en varias categorías. Para empezar, fue la protagonista de la Copa OSSA-Motociclismo de 1976. Un trofeo de promoción con ella como único modelo posible, organizado entre la empresa catalana y la revista especializada que, de aquellas, era una publicación semanal luchando por ser la referencia del periodismo sobre motos en España. No obstante, aquella competición no se hizo para fabricar y vender más motos, sino para dar salida a un importante depósito ya ensamblado, el cual no se lograba vender en el mercado nacional.

Además, como segundo imprevisto a la lógica de los tiempos, se trata del regreso – efímero eso sí – de OSSA a los circuitos de asfalto. Algo que había quedado prácticamente desterrado tras el terrible fallecimiento de Santiago Herrero mientras disputaba el TT de la Isla de Man en 1970 con la 250 Monocasco. La magnífica motocicleta creada junto a Eduard Giró para ganar el Mundial gracias a su chasis de magnesio y motor con válvula rotativa.

Regresando a la OSSA 250 Turismo, en tercer lugar ésta también representó otro cierto imprevisto ya que, al fin y al cabo, ella misma no cuadraba demasiado en la gama de un fabricante de aquellas muy centrado en las monturas camperas y el mercado de exportación. En fin, un cúmulo de sorpresas sobre las que conviene ir paso a paso. Cronológicamente. De esta manera, lo mejor será situarnos en 1969. Año en el que se presenta la OSSA 250 Sport. Capaz de llegar hasta los 150 kilómetros por hora de velocidad punta para ser así una de las cuarto de litro más efectivas de entre todas las ofertadas por los fabricantes nacionales del momento.

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Tras el accidente mortal de Santiago Herrero en el TT de la Isla de Man en 1970 la marca dejó los campeonatos de velocidad, aunque para 1976 convocó esta copa monomodelo junto a la revista Motociclismo

OSSA 250 Turismo, la protagonista de una copa de promoción

Necesitada de actualizar su gama de carretera, OSSA presentó en 1975 la 250 Turismo. Equipada con un cambio de cinco velocidades y una estética totalmente renovada, gracias a ella la marca catalana volvió a posicionarse en el mercado de las motocicletas de carretera tras años bastante enfocada a las monturas camperas. Eso sí, lejos de querer llevarla a los pródigos mercados de exportación OSSA quiso jugar con ella en el mercado nacional vendiéndola con un precio relativamente asequible.

Así las cosas, todo señalaba a la OSSA 250 Turismo como un éxito rotundo. Sin embargo, no lo fue. Motivo por el cual se amontonaba un importante depósito de unidades en los almacenes de la fábrica, evidenciando así el fracaso comercial del modelo. Llegados a este punto, uno podría pensar que la copa OSSA- Motociclismo antes mencionada habría llegado para animar las ventas proyectando una imagen de éxito deportivo. Ya se sabe, aquel lema que siempre repetia Xavier Bultó “ las ventas siguen a la bandera a cuadros “.

Pero no, nada más lejos de la realidad. Y es que aquel trofeo se ideó, precisamente, para que todos aquellos pilotos advenedizos deseosos de correr lo tuvieran que hacer con una OSSA 250 Turismo ya que, al fin y al cabo, era la única montura con la que se podía correr aquella copa. Y sí, dado que fue la primera copa de promoción en un país fascinado por el motociclismo gracias a los éxitos de Ángel Nieto, aquellas OSSA 250 Turismo tuvieron salida. Salida entre las decenas y decenas de aspirantes a hacerse un hueco en aquel trofeo que, para el mundo de las motos, era lo mismo que la Copa Nacional Renault o el Desafío Simca en el automovilismo ibérico.

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A las pruebas clasificatorias en el Jarama se presentaron decenas y decenas de aspirantes a piloto. De hecho, el ganador de la primera y única edición con la 250T fue el futuro subcampeón nacional de velocidad Luis Miguel Reyes

Bajo este contexto, en 1976 al fin se dio el banderazo de salida a la Copa OSSA-Motociclismo. Compuesta por nueve citas iniciadas el 11 de junio en San Sebastián, en su reglamento se autorizaron muy pocas modificaciones respecto a la OSSA 250 Turismo de serie. De hecho, más allá de la incorporación de unos nuevos neumáticos – Pirelli o Michelín – o ciertos cambios en la corona, se puede decir que las motocicletas era, prácticamente, las mismas que salían de los concesionarios. Todas ellas con 23 CV para unos 107 kilos, asegurando manejabilidad pero también buenas aceleraciones. Sin duda todo un espectáculo, del cual salió ganador el barcelonés Luis Miguel Reyes para, al año siguiente, quedar subcampeón de España de Velocidad en la misma cilindrada que portaba nuestra OSSA protagonista. El cuarto de litro.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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