La Paton S1 Strada es un modelo bastante desconocido, aunque la marca que lo firma recuerde a carreras y a pasión por las motos. Paton es un sello que siempre muy ligado al mundo de la competición desde 1957, cuando Giuseppe Pattoni, quien fuera el jefe de mecánicos de FB Mondial GP, fundó su sello con algunos compañeros cuando el equipo de FB Mondial se disolvió.
Durante décadas, Paton logró todo tipo de resultandos en competición por toda Europa, incluso llegó a ser uno de los referentes con algunas motos de carreras. Sin embargo, como suele ocurrir, las carreras se volvieron cada día más caras y muchos equipos pequeños como Paton tuvieron que abandonar la actividad, aunque Pattoni se negó a ser marginado y pensó en una reestructuración de la empresa para buscar la financiación necesaria para poder seguir en el mundo de la competición.
Esa fuente de ingresos fue, como hizo Ferrari muchísimo antes, la producción de motocicletas para vías públicas. Paton nunca había tenido una motocicleta homologada para usar en carretera y la S1 Strada era, precisamente, esa primera incursión en eso de fabricar vehículos para un uso más mundano y menos pasional que las carreras.
La presentación de la Paton S1 Strada levantó mucha expectación en determinados grupúsculos moteros, sobre todo en aquellos amantes de las carreras y entre seguidores de las motocicletas clásicas. La S1 Strada, la primera Paton de producción, no podía ser una motocicleta cualquiera, aunque si estudias sus características, en realidad, tampoco parecía ser nada fuera de lo normal. Anunciaba cosas como un peso de 158 kilos en seco, una cifra que no está nada mal, pero su motor procedía de la Kawasaki ER-6n, era un bicilíndrico de 649 centímetros cúbicos con 72 CV gracias a la presencia de un escape diseñado ex profeso por Termignoni. Paton homologó una velocidad de 210 km/h y un 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos.
No era especialmente rápida, aunque su peso podía hacerla muy ágil. Su baza la jugaba con su aspecto remarcadamente clásico, un diseño inspirado, sin duda, en las “viejas” Paton 500 de GP, las Paton BIC 500 8V RU, de las que, por cierto, el hijo de Giuseppe llegó a fabricar un puñado de unidades usando los planos originales –y que en la web oficial de la marca, se anuncia por 84.000 euros–. Clásico también era toda la parte técnica, con un chasis de tubo redondo y suspensiones aparentemente convencionales –horquilla de tipo convencional y dos amortiguadores traseros– pero que en realidad escondían lo último en tecnología de Öhlins.
En el año 2014, antes incluso de comenzar la producción, se habían reservado 25 unidades, cada una de ellas a un precio de 22.000 dólares de aquellos años.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS