La Calthorpe Ivory 500 fue, en su momento, una de las motos más elegantes de Gran Bretaña. Fabricada entre 1929 y 1935, representaba la apuesta de la Birmingham Small Arms —bueno, de una parte de ese mismo ecosistema industrial— por una motocicleta que no solo fuera rápida, sino también refinada.
Para finales de la década de los 20, el diseño de las motos había comenzado a tomar otro aspecto. Ya no eran bicicletas algo más robustas y con motor, habían comenzado a tomar más cuerpo, con depósitos más grandes y con formas de gota de agua, asientos tipo silla de montar, más anchas, más diferentes a una bicicleta, más moto como la entendemos hoy día. Pero no solo cambiaba el aspecto, en apenas 10 años, se habían duplicado o incluso triplicado y cuatriplicado las prestaciones. Se pasó de motor de 500 centímetros cúbicos con apenas 5 o 6 CV, a motores que podían superar los 20 CV en algunas ocasiones.
La Calthorpe 500, conocida como Calthorpe Ivory 500 por su acabado en tonos marfil, es un ejemplo de esa evolución, tanto estética como técnica. Es de las primeras motocicletas con su estilo, así como de las primeras también en presumir de ser una moto tal y como la conocemos y ofrecer unas prestaciones más que dignas para su época.
Bajo su depósito marfil , latía un motor JAP de 500 cc, monocilíndrico de cuatro tiempos y válvulas en cabeza, con una suavidad que destacaba frente a las motos más toscas de la época y que presumía de rendir unos 22 CV –según la fuente, son 22 CV o 24 CV–. En los primeros años montaba propulsores JAP, pero a partir de 1932 Calthorpe comenzó a usar motores propios de diseño casi idéntico, buscando independencia de los proveedores externos. La caja de cambios era Burman de cuatro velocidades con mando al pie –en el lado derecho–, y la transmisión, por cadena.
El chasis, lejos de ser aquella mezcla entre cuadro de bicicleta y un chasis propiamente dicho, era de tipo doble cuna en tubo de acero sin suspensión trasera –ese tipo de configuración estuvo vigente durante muchos años más– y el depósito con forma de silla marcaban ya la transición hacia la moto “moderna” de los años treinta. La suspensión delantera era de tipo paralelogramo, los frenos eran de tambor en las dos ruedas, aunque el delantero era de pequeño tamaño. Se tardaría todavía un poco más en ver frenos delanteros más grandes.
Calthorpe no sobrevivió a la década. Competía con marcas más grandes, y la crisis del 29 golpeó durísimo a las firmas pequeñas. La Ivory se fabricó también con dos motores de 250 centímetros –uno dos tiempos y otro cuatro tiempos, las Ivory Minor–, se fabricó con un motor de 350 centímetros cúbicos –la Ivory Junior– y la 500, la más potente –la Ivory Major–.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS