La Suzuki RV90 fue, desde su presentación en 1972, una moto que no encajaba en ninguna categoría establecida y que, precisamente por eso, terminó siendo un éxito en los lugares más inesperados. Suzuki la concibió como una miniatura de ocio pensada para las playas de California y Florida —su nombre comercial en Japón era VanVan, todo un programa— pero el mercado que la adoptó con mayor entusiasmo no tenía arena ni surf: tenía adoquines, bulevares y una afición particular por lo excéntrico. París la convirtió en objeto de culto urbano a finales de los setenta.
La familia RV llegó al mercado en el verano de 1972 en tres cilindradas: la RV50 en junio, la RV90 en agosto y la RV125 en octubre del mismo año. Suzuki las diseñó con un perfil deliberadamente desenfadado —ruedas pequeñas con neumáticos globo sobredimensionados, sillín enorme, manillar alto y ancho, escape alto tipo scrambler— que las hacía parecer sacadas de un dibujo animado. No eran motos de competición ni de trabajo: eran motos de disfrute, pensadas para quienes querían rodar sin tomarse nada demasiado en serio.
En España, el nombre VanVan llegó a ser conocido, pero asociado a las versiones de mayor cilindrada —las 125 y 250 cc de las generaciones modernas, comercializadas ya en el siglo XXI—. La RV90 original, igual que la RV50, nunca tuvo distribución oficial en el mercado español. Para encontrar una hay que buscar en mercados anglosajones o franceses, donde la presencia histórica de estas máquinas fue notable.
Una mecánica sencilla con carácter propio
Bajo el depósito compacto de la RV90 trabajaba un monocilíndrico de dos tiempos refrigerado por aire de 88 cc —la denominación «90» era redondeo comercial—, con una potencia de 6,17 CV a 6.000 rpm y un par de 9,8 Nm a 4.000 rpm. Cifras modestas sobre el papel, pero coherentes con el peso del conjunto: 84 kilogramos en orden de marcha. La velocidad máxima se situaba alrededor de los 85 km/h, aunque variaba según la relación de transmisión montada y el peso del piloto.
La transmisión era manual de cuatro velocidades —algunas fuentes apuntan a cinco en determinadas versiones y mercados—, accionada mediante selector al pie. El depósito tenía una capacidad de 3 litros, suficiente para la autonomía que se le suponía a una moto de uso urbano y recreativo. Los frenos eran de tambor en ambos ejes, lo habitual en la categoría y la época.
La moto de las imágenes fue subastada por Mecum en 2021
La clave: los neumáticos globo
El elemento definitorio de la RV90 —y de toda la familia VanVan— eran sus neumáticos de baja presión tipo globo montados sobre llantas de pequeño diámetro. Suzuki los pensó para rodar sobre arena, pero resultaron ser una solución inesperadamente eficaz en entornos urbanos con pavimento deteriorado. La combinación de esos neumáticos con la suspensión delantera telescópica y el amortiguador trasero central producía un efecto de filtrado de irregularidades que hacía la conducción llamativamente cómoda sobre adoquines y asfalto en mal estado. Eso explica, en buena medida, el éxito parisino de la máquina.
El sillín era generoso en longitud y admitía dos ocupantes con comodidad razonable, aunque el motor no estaba precisamente dimensionado para transportar peso extra con soltura. La posición de conducción, con el manillar alto y la distancia corta entre ejes, resultaba natural e intuitiva —ideal para quien se acercaba a las dos ruedas por primera vez—, y la baja altura del conjunto facilitaba el manejo a pilotos de cualquier estatura.
Una rareza con creciente interés coleccionista
La producción de la RV90 se prolongó hasta principios de los ochenta, con pequeñas actualizaciones estéticas a lo largo de las distintas series anuales —cambios de coloración, horquilla delantera tipo Ceriani en versiones posteriores, modificaciones menores en la carrocería—. La serie J de 1972 se identifica por sus llantas negras y la carrocería en azul Daytona; la serie K de 1973 llegó en rojo Laredo con llantas plateadas. Cada año modelo tiene sus propias marcas de identificación para los coleccionistas.
Hoy, los ejemplares en buen estado son escasos. La mayoría de las RV90 que circularon por Europa y América acabaron desguazadas o en estado de abandono, y las restauraciones de calidad son cada vez más buscadas. Una moto que nació para no ser tomada en serio ha terminado por convertirse en un objeto de deseo para quien aprecia la historia de las dos ruedas en sus expresiones más singulares.


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Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS