Menu

Moto del día: Yamaha Morpho

El prototipo de la moto que podía adaptar su postura de conducción

Moto del día: Yamaha Morpho

En 1989, y durante la celebración del Salón de Tokio, Yamaha sorprendió a todos con un nuevo prototipo. Hasta la fecha no se había visto nada igual, ya que se trataba de una motocicleta que era capaz de cambiar su forma, es decir, la postura que el piloto adoptaba a sus mandos. Esta adaptación morfológica era lo que le daba el nombre: Yamaha Morpho.

Cuando hablamos de prototipos sabemos que en muchos casos nos saldremos de lo convencional. Más si hablamos de motos que se presentan en el salón bianual de Tokio y donde los japoneses sacaban toda la artillería. Al igual que en las carreras ganar las 8 Horas de Suzuka es una cuestión de honor, a la hora de lanzar motocicletas nuevas la capital de Japón es la Meca asiática.

Lo único parecido a lo que por aquel entonces había en el mercado era el motor. Se trataba de un propulsor de 1.003 cc y cuatro tiempos que era capaz de entregar una potencia superior a los 145 CV. Como os podréis imaginar, se trataba del mismo motor que aquel mismo año estrenó la Yamaha FZR 1000 EXUP y que, gracias a sus formas aerodinámicas, aseguraban que podía superar los 300 km/h. Un verdadero misil para aquellos años, aunque no demasiado ligero, ya que en báscula arrojaba 317 kg.

Yamaha Morpho 03

Yamaha Morpho

La empresa GK Dynamics era quien se encontraba detrás de este prototipo. Junto a Yamaha diseñaron un chasis de doble viga más o menos convencional en lo que se refiere a la mitad inferior. A él se acoplaba un bonito basculante monobrazo con un enorme disco trasero. Sin embargo, la mitad superior estaba articulada de forma conjunta con el manillar, el asiento y las estriberas.

Pero las innovaciones no terminaba ahí, ya que el tren delantero tampoco era tradicional. Se trataba de un sistema en el que el brazo horizontal se anclaba al motor y era el encargado de gestionar la suspensión, mientras que el vertical transfería los movimientos de la dirección. Este sistema se transplantaría posteriormente a la Yamaha GTS 1000 y su inventor, James Parker, la denomina como horquilla RADD (Rationally Advanced Design Development) aunque todo el mundo la conoce como la horquilla Parker.

Empezó a desarrollar su sistema de suspensión delantero alternativo a partir de ingeniería inversa, tomando como referencia la conocida ELF con la que Honda compitió en resistencia y el mundial de velocidad. Esto le permitió corregir los errores que presentaba el sistema original, aunque cuando finalmente fue montado en la versión comercial ciertos cambios orquestados por Yamaha no consiguieron resultados satisfactorios.

Yamaha MorphoII 01

Yamaha Morpho II

Dos años después (1991) se presentó la Yamaha Morpho II. Su aspecto físico cambió completamente, adquiriendo unas formas más bulbosas, mientras que se dotó de la última tecnología que por aquel entonces existía: inyección electrónica, cuadro de mandos digital, ABS y suspensiones electrónicas. Añadieron además una dirección en ambas ruedas, algo que hasta la fecha tampoco se había visto.

Seguramente os preguntaréis cómo funcionaba este sistema de dirección en la rueda delantera y trasera, y lo cierto es que era similar a la de un coche. Cuando empezaba a inclinar, la rueda trasera se movía al unísono con la delantera mientras se aplicaba el contramanillar, haciendo que la moto se tumbase de una forma mucho más rápida.

Una vez que la dirección volvía al centro acompañada por la rueda trasera, esta última se bloqueaba, mientras la delantera continuaba su movimiento natural para realizar la curva. Cuando terminaba la curva y el piloto aplicaba el contramanillar para levantar la moto, la rueda trasera volvía a acompañar a la delantera. De esta forma, los movimientos de dirección leves se gestionaban de la forma habitual (con el tren delantero) mientras que los rápidos cambios de trayectoria eran apoyados por la rueda trasera.

Sin duda se trata de una moto que hoy, 30 años después de su nacimiento, sigue dejándonos con la boca abierta por sus soluciones. Hasta la fecha la única que ha conseguido aplicar algo parecida en cuanto al cambio de ergonomía es la Damon de la que hablamos ayer.

Comparador de seguros de moto
COMPARTE
Sobre mí

ender

Japan Rules!!

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Delco

Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.