Moto del día: Yamaha YZF 600R Thundercat

Moto del día: Yamaha YZF 600R Thundercat

La Yamaha que servía para correr y viajar en los años 90


Tiempo de lectura: 4 min.

La Yamaha YZF 600R Thundercat es una de las grandes sport-Turismo que se presentaron en los años 90. Llegó al mercado en 1996 para reemplazar a la Yamaha FZR 600 y aguantó sin apenas cambios reseñables hasta 2007 cuando su motor a carburación ya no pudo superar la norma anti contaminación Euro 3.

La Yamaha YZF 600R Thundercat, al igual que la Kawasaki ZZR 600, nació al calor de una época en la que la gasolina era barata y los radares aun no poblaban las autovías españolas. Entonces, como suelen decir los más veteranos del lugar, se podía correr y estas motos tenían mucho sentido.

La Thundercat es una spor-turismo de manual ya que tiene todos los ingredientes necesarios para ser una moto muy rápida en linea recta y en curvas amplias, por eso se dice que el hábitat natural de estas motos son las autovías, y si no tienen límite de velocidad, mejor que mejor.

Yamaha YZF 600R Thundercat 3

Estamos ante una moto muy larga ya que mide 2,06 metros y la distancia entre ejes es de 1.41 metros. Gracias a estas cotas se consigue una gran estabilidad a altas velocidades a consta de perjudicar su agilidad y el paso por curva en giros cerrados y lentos. Esta es la principal diferencia respecto a las R puras, que son motos más cortas y pequeñas para  primar la agilidad y los cambios de dirección.

La Thundercat juntaba esa velocidad elevada con una conducción racional y cómoda. Por un lado su gran carenado impide que el viento y los elementos se “ceben” con el piloto. A mayores su amplio asiento de una pieza – ideal para viajar a duo- y una postura de condicción erguida hacen que los kilómetros no pesen tanto.

Quizá el mejor aspecto de la Yamaha YZF-600R Thundercat es su motor tetracilíndrico de 600 cm3, refrigerado por agua y alimentado por cuatro carburadores Keihin de 36 mm. Este populsór rinde 100 CV y también se usaba en la Yamaha FZS 600 Fazer. Su baza fuerte era una carrera de pistón  larga para este tipo de mecánicas: 49.6 mm.

Yamaha YZF 600R Thundercat 2

Gracias a esto se conseguía un motor más racional, que no necesitaba revolucionarse al máximo para dar lo mejor de si mismo. Además se conseguían unos consumos muy dignos -5,2 l/100 Km-, un menor mantenimiento y una fiabilidad notable.

En la parte ciclo contaba con lo habitual en las motos de altas prestaciones de aquella época. El chasis es de tipo Deltabox, la horquilla delantera tiene 41 mm de diámetro y monta una pareja de discos de 298 mm en la rueda delantera. Las pinzas son de cuatro pistones, algo muy necesario dado el peso de la moto, que puede ascender a 220 Kg en orden de marcha.

En el apartado de diseño,  las lineas del modelo están protagonizadas por curvas suaves y redondeadas. Cabe destacar que su estética ha envejecido muy bien con el paso de los años y hoy en día no parece una moto desfasada.

Yamaha YZF 600R Thundercat

En resumidas cuentas, la Yamaha YZF-600R Thundercat puede ser una muy buena opción si te gustan las motos con un cierto sabor añejo y además la quieres usar principalmente por carretera. Lo bueno de esta moto es que sirve tanto para viajar cómodamente como para pasártelo de miedo en tramos de curvas los fines de semana con los amigos.

Además, como buena 600 tetracilíndrica japonesa, el mercado de segunda mano acompaña y se pueden encontrar unidades en buen estado a precios muy razonables. Por unos 1.500 euros te puedes hacer con una truenogato bien cuidada, con su mantenimiento al día y con pocos kilómetros en el contador.

Hoy en día ya casi no se fabrican motos como esta. El concepto de 600 tetracilíndrica racional es algo que empezó a desaparecer hace unos años con la crisis económica. Ahora cuando se habla de racionalidad sobre dos ruedas hay que irse a dos o a tres cilindros. Los tetra se reservan prácticamente para los modelos más rabiosos y de corte deportivo lo cual hace que esta YZF-600R sea una moto un poquito más especial.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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