Moto del día: Macbor Rockster y Rockster Flat 125i

Moto del día: Macbor Rockster y Rockster Flat 125i

Las primeras de una saga


Tiempo de lectura: 3 min.

En 2017 Motos Bordoy decidió lanzar su marca de motos, Macbor, y la primera en llegar fue la Rockster. Forma parte de una familia de modelos de octavo de litro que acabarcan los segmentos más populares, y no hablamos precisamente de scooters. La Macbor Rockster es una moto económica que toma notas de diseño de las típicas custom americanas, con la proporción long & low, es decir, larga y bajita.

La Rockster es una moto sin grandes pretensiones en términos de equipamiento, viene con lo justo y lo necesario. Por un precio recomendado de 2.199 euros no se puede pedir más, aunque ponerle un reloj o un tacómetro no parecía un gasto inasumible para el bolsillo de sus compradores. A diferencia de una custom más antigua sí tiene cosas como el arranque eléctrico, indicador de marcha, iluminación de LED, pata de cabra con cortacorrientes o la frenada combinada del disco delantero y el tambor trasero con el pedal del freno.

Los compañeros de la prensa de dos ruedas tuvo su primer contacto con la Macbor Rockster en el norte, donde la lluvia típica de San Sebastián aguó -nunca mejor dicho- parte del recorrido. Vinieron algunas críticas al agarre de los neumáticos, pero en general la opinión sobre ella es muy buena. Se nota que Macbor le ha puesto cariño y horas, y el hecho de que se fabriquen en China por Zongshen no es algo malo per se.

Macbor Rockster Y Rockster Flat

Macbor Rockster (izquierda) y Rockster Flat (derecha)

¿Qué podemos esperar de la Rockster? Para empezar, una postura de conducción natural, con un manillar tipo “cuelga monos”, reposapies en vez de estribera y la espalda erguida. Como no es una moto para alcanzar elevadas velocidades, el piloto va cómodo en ella. Sabiendo jugar con el cambio de cinco marchas, el motor “inspirado” en una antigua Honda CB 125 cumple, y, además, tiene un consumo declarado muy bajo.

El asiento queda a 720 mm del suelo

Quienes prefieran conducir más agachados, más “al ataque”, tienen la Rockster Flat con un manillar más bajito, aunque sale a 100 euros más. Pecata minuta. La Rockster Flat tiene otro atractivo, una opción de color con el depósito pintado en amarillo, ideal si se busca llamar la atención. Los que quieran algo más conservador usarán el negro.

A nivel técnico, el motor es un dos válvulas refrigerado por aire, que eroga 10,5 CV a 7.500 RPM. La rueda delantera cuenta con un disco de freno lobulado y neumático 90/90 de 18″, la trasera aloja un tambor y la llanta de 15″ está engomada en una 130/90. La suspensión consta de una horquilla telescópica de 37 mm de diámetro y doble amortiguador de gas trasero.

Macbor Rockster Flat

Macbor Rockster Flat

Está claro que la Rockster no es una moto americana y que le falta mucha cilindrada, pero forma parte de un escalón de acceso al mundo de las motos custom. Con un consumo bajo, una mecánica muy probada y una maniobrabilidad impropia de una moto “gorda”, el novato puede ir cogiendo experiencia con una de ellas hasta dar el salto hacia asuntos más serios. Con un peso declarado de 142 kg no es complicado maniobrar con ella. Soportable en todos los sentidos.

En resumen, la Rockster es una moto chula al precio de un scooter muy muy simplón.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Francisco G. H.
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Francisco G. H.

Una moto muy chula cierto, pero las calidades dejan mucho que desear. Soy propietario de una Rockster Flat desde hace casi un año y me esta dando algunos problemas que espero se solucionen pronto.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Quise ser periodista porque campeona del mundo de motociclismo ya no podía. De pequeña jugaba con los cochecitos de los huevos de chocolate y con cualquier coche que mi padre dejara desprotegido y a la vista. Le rompí la puerta a su miniatura de un Ferrari. Nunca volvió a ser el mismo (el Ferrari). Siempre intento aprender algo nuevo todos los días. Soy curiosa por naturaleza, qué se le va a hacer.

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Terminando la carrera de audiovisuales y empezando en el mundo del periodismo con el espíritu de aprender sobre motor. Siempre tengo un ojo para lo que ocurre en el mundo y otro en absorber todo el conocimiento que pueda sobre él para escribir literatura, mi hobby personal.