Moto del día: Aprilia AF1 50 Sintesi

Moto del día: Aprilia AF1 50 Sintesi

Uno de los ciclomotores más deportivos de su tiempo y un modelo innovador por su basculante monobrazo


Tiempo de lectura: 3 min.

La Aprilia AF1 50 Sintesi fue, sin exagerar, una revolución. En 1988, cuando la mayoría de los ciclomotores españoles eran poco más que bicicletas motorizadas con carenado de plástico, Aprilia ponía en circulación una moto de 50 centímetros cúbicos con basculante monobrazo, frenos de disco en ambas ruedas, velocímetro de competición y una velocidad máxima de casi 70 kilómetros por hora –según la fuente consultada–.

AF1: Aprilia F1, no es casualidad

El nombre AF1 no era aleatorio significaba literalmente Aprilia F1, una referencia directa a la Fórmula 1 como sinónimo de excelencia técnica. Cuando apareció la primera AF1 50 en 1986, fue la primera moto de su categoría pensada desde cero como una deportiva de verdad, no como un ciclomotor con aspiraciones. El chasis perimetral de acero, las suspensiones de calidad y los frenos de disco la separaban radicalmente de todo lo que existía en el segmento. La Sintesi, presentada en 1988 para la temporada 1989, era la segunda generación más refinada, más rápida y con el monobrazo como gran novedad.

Aprilia llegaba a la AF1 desde el éxito de la Colibrì de 1969 y de una década de crecimiento imparable de 150 unidades anuales en 1969 a 12.000 en 1979. Para finales de los 80, la marca de Noale era una potencia mundial en 125 centímetros cúbicos con Loris Reggiani compitiendo en el Mundial, y la AF1 era la forma de trasladar esa imagen de competición a las calles europeas.

Monobrazo y velocidad máxima al nivel de las mejores

La AF1 50 Sintesi de 1989 incorporaba por primera vez en un ciclomotor de 50 centímetros el basculante monobrazo  hasta entonces reservado a las versiones de 125. Era una solución estética y técnica que permitía cambiar la rueda trasera sin desmontar el freno, algo útil en carreras, y que dejaba completamente a la vista la llanta. En la calle era, sobre todo, una declaración de intenciones.

El motor era el Minarelli RV3 de 49,7 centímetros cúbicos, dos tiempos refrigerado por líquido, con carburador Dell’Orto y escape de expansión. La normativa italiana de 1989 limitó el cambio a tres velocidades una decisión legislativa que obligó a Aprilia a rediseñar el grupo térmico para compensar la pérdida de marchas con más par. El resultado fue un motor más elástico que el anterior, que en las mediciones de la prensa de la época completaba los 400 metros desde 50 kilómetros por hora en 18,645 segundos.

Aprilia AF1 50 Sintesi (2)

Incluía horquilla delantera de 30 milímetros con nueva pipa de dirección grabada con el logo AF1, freno delantero de disco de 290 milímetros un diámetro extraordinario para un ciclomotor, instrumentación Veglia Borletti de estilo competición y depósito con tapón de tipo aeronáutico. El peso en seco era de 130 kilos.

La Sintesi que no llegó a España

Como ocurría con tantas motos italianas de la época, la AF1 50 Sintesi fue prácticamente desconocida en España. El mercado español de ciclomotores estaba dominado por Derbi, Rieju y las japonesas, y la distribución de Aprilia era entonces muy limitada fuera de Italia y Portugal. Quien quería una AF1 en España tenía que buscarla con lupa o cruzar la frontera. En Italia, sin embargo, fue un éxito rotundo el precio en 1989 era de 3.640.000 liras con arranque eléctrico incluido y las listas de espera se extendían durante meses.

La AF1 50 evolucionó hacia la Futura en 1990 y 1991, y fue sustituida definitivamente por la RS 50 en 1993. Su legado directo fue la popularización del basculante monobrazo en motos de pequeña cilindrada un elemento que Aprilia introdujo en el segmento y que sus competidores tardaron años en iguala–. La Aprilia Europa 50, su hermana naked sin carenado y con posición de conducción más cómoda, comparte con ella chasis y filosofía con una vocación más urbana.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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