Toledo Seascoot, el Suzuki Burgman que quiso ser moto de agua

Toledo Seascoot, el Suzuki Burgman que quiso ser moto de agua

No puede navegar, posiblemente flote pero seguro que no hay otro igual


Tiempo de lectura: 3 min.

A lo largo de la historia se han inventado motocicletas anfibias, es decir, capaces de ir tanto por agua como por tierra. El problema suele ser que no llegan a ir bien por carretera y tampoco por el agua. El Toledo Seascoot que os traemos hoy no es una moto anfibia, sigue siendo un scooter con alma de Burgman 400, pero es capaz de llamar la atención como ninguna otra.

Los amigos americanos de Ride Apart nos acercan la historia. Wilfred Herring es quien se encuentra tras el Toledo Seascoot. Como en otros muchos casos, la pandemia hizo que buscase un proyecto en el que entretenerse. Y no se le ocurrió nada mejor que fusionar un scooter y una moto de agua, así que se hizo con una Suzuki Burgman 400 de primera generación (1999) y una Sea-Doo XP Twin Carb de 1996.

Toledo Seascoot 09

La transformación podría parecer relativamente sencilla, al menos sobre el papel, pero lo cierto es que lleva una buena dosis de trabajo artesano. Tras desmontar completamente la carrocería del Burgman 400, vació el Sea-Doo de todos los elementos no necesarios (motor Rotax, tobera, controles) y en su lugar adaptó los de la moto japonesa. De igual forma tuvo que hacer desaparecer la dirección original y conseguir así que el manillar del scooter fuese accesible.

También se las tuvo que ingeniar para que el llenado de combustible (situado en el túnel central), estuviese comunicado con una de las tapas de llenado de la moto de agua, y facilitar así los repostajes. Se solucionó con un corte en el lateral y un depósito adicional que encajase. Aunque posiblemente lo más llamativo es la instrumentación. La original permanece en su lugar y una cámara, recoge la imagen y la traslada a una pantalla instalada en el lugar que ocupaba el display de la moto de agua.

Obviamente, y teniendo en cuenta que estamos hablando de Estados Unidos, solamente hizo falta poner una luz LED delantera, otra trasera asociada al freno, indicadores de dirección, y ya estaba lista para salir a la calle. El Toledo Seascoot toma su nombre por la ciudad de Toledo (Ohio), que es donde se encuentra este inquieto constructor, y por la contracción de las palabras “Sea” (mar en inglés) y scooter.

Como os apuntábamos, realmente ha dejado de ser una moto de agua para convertirse en el scooter más cool para usar por el verano. Seguramente si entras con ella en el agua, flotará, pero no se moverá. Aunque quizás con un neumático de palas como los que se usan en las motos de motocross para circular por arena, haría que avanzase en el agua. Podría ser un buen reto versión 2.0 para el bueno de Wilfred.

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