Moto del día: Biro’s Enduro MBX

Moto del día: Biro’s Enduro MBX

Una de esas pequeñas motos italianas olvidadas y muy desconocidas, que si hubiera llegado a España podría haber sido un éxito


Tiempo de lectura: 4 min.

En el vasto y a veces olvidado mapa de la industria motociclista italiana de los años 80, existieron pequeñas marcas que, lejos de los grandes focos de Ducati o Aprilia, intentaron capturar la imaginación de los adolescentes con máquinas sencillas pero llenas de carácter. Biro’s fue una de esas firmas que, desde la región de la Lombardía, apostó por el floreciente mercado de los ciclomotores de campo, creando modelos como esta Enduro MBX que hoy rescatamos del baúl de los recuerdos.

Eran tiempos donde tener catorce años y una licencia de ciclomotor equivalía a poseer un pasaporte a la libertad, y estas pequeñas 50 centímetros cúbicos eran las herramientas perfectas para explorar los caminos de tierra que rodeaban las ciudades. La estética de la Biro’s Enduro MBX es un fiel reflejo de su época, una mezcla de funcionalidad y ese diseño anguloso que dominó la década de los ochenta.

Diseño y carácter ochentero

Con su depósito de combustible en un rojo vibrante, un asiento que se prolongaba ligeramente sobre el tanque al estilo de las motos de competición de cross y un faro rectangular protegido por una discreta careta, la MBX lograba una presencia visual muy superior a lo que sus modestas prestaciones sugerían. No buscaba revolucionar el segmento, sino ofrecer una alternativa robusta y económica a los modelos de marcas más establecidas como Fantic o Malaguti, utilizando componentes de proveedores locales para garantizar la viabilidad del proyecto.

Uno de los puntos clave de este modelo se encuentra en su planta motriz, firmada por el reputado especialista Franco Morini. El motor Morini Franco Motori que equipa la MBX es un monocilíndrico de dos tiempos y 49,9 centímetros cúbicos refrigerado por aire, un auténtico estándar de la industria que destacaba por su facilidad de reparación y su capacidad para ser “apretado” por cualquier joven con un juego de llaves fijas y algo de maña con el carburador Dell’Orto.

Simplicidad técnica para durar

Aunque de serie su potencia estaba estrictamente limitada para cumplir con la legislación vigente, la ligereza del conjunto y una caja de cambios de cuatro permitían que la MBX se moviera con soltura sorprendente fuera del asfalto. Detalles como su parte ciclo revelan el carácter artesanal de la fabricación de Biro’s, donde se combinaban soluciones clásicas con un chasis de cuna simple fabricado en acero de alta resistencia.

Biro’s Enduro MBX (2)

La suspensión delantera confiaba en una horquilla telescópica convencional, protegida por los inevitables fuelles de goma, mientras que en la parte trasera se mantenía el esquema de doble amortiguador hidráulico en lugar de los sistemas progresivos que ya empezaban a estandarizarse en las gamas altas. Es esta sencillez técnica la que ha permitido que algunas unidades hayan sobrevivido al maltrato sistemático, convirtiéndolas hoy en piezas de coleccionista extremadamente raras.

¿Por qué MBX?

Muchos se preguntarán por el origen de la nomenclatura MBX, una denominación que Honda popularizó de forma global con su mítica serie de carretera, pero que en el caso de Biro’s respondía más a una estrategia de marketing para sonar moderna y técnica que a una relación directa con el gigante nipón. En aquellos años, las marcas italianas más pequeñas no dudaban en utilizar siglas que evocaran velocidad para atraer a unos compradores que devoraban las revistas especializadas.

Analizar la Biro’s Enduro MBX hoy nos obliga a mirar con cierta nostalgia una forma de entender la movilidad juvenil que ha desaparecido por completo. Aquellas pequeñas fábricas que compraban motores a Morini o Minarelli y soldaban sus propios chasis en naves industriales de las afueras de Milán fueron las que crearon la cultura de la moto en Europa, educando mecánicamente a una generación de motoristas.

Esta Biro’s no será la moto más rápida de la historia, ni la más avanzada tecnológicamente, pero es el testimonio de una época en la que la pasión y la artesanía podían plantar cara a los gigantes de la industria, aunque solo fuera durante los pocos años que duró el sueño de la marca lombarda.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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