Moto del día: Derbi Predator 50

Moto del día: Derbi Predator 50

La curiosa suspensión trasera es su mayor seña de identidad


Tiempo de lectura: 3 min.

A finales de los 90, mientras los chavales se debatían entre adquirir una Peugeot Speedfight, una Yamaha Aerox o una Aprilia SR, unos pocos elegían un modelo no tan popular: la Derbi Predator 50. Más pesada y voluminosa que sus rivales, quizás no era la más potente o la que más velocidad punta alcanzaba de serie, pero tenía otras particularidades que la hacían diferente.

La Derbi Predator 50 estuvo a la venta aproximadamente entre 1998 y 2004 (también se conoció como GP1). Usaba el mismo grupo propulsor que la Derbi Paddock y otros modelos que comercializaba por aquel entonces la fábrica de Martorell aunque con una salvedad, y es que se podía elegir entre una versión básica con motor de aire u otra más prestacional refrigerada por agua.

Para tratarse de un scooter de 49 cc su tamaño era superior al de la media, lo que permitía que usuarios de talla “nórdica” o en uso a dúo se encontrasen mucho más cómodos a los mandos. También era más utilizable en el día a día al disponer de un generoso hueco bajo el asiento o una guantera en el contraescudo que disponía de una toma de 12 V en su interior. Sí, a finales de los 90 algunos fabricantes ya se adelantaron a la fiebre de los móviles.

El cuadro de mandos formado por dos esferas y testigos informaba de la velocidad, nivel de combustible y temperatura (en el caso del modelo de agua). Luces largas, intermitentes, reserva y un testigo de bajo nivel del aceite de la mezcla (llevaba depósito separado y bomba de engrase) completaban la información.

El motor en la versión refrigerada por agua, que era más potente, llegaba a dar 7 CV a 8.000 vueltas. Tenía arranque eléctrico y por palanca que al final era el que más usabas porque la batería no solía tener mucha vida. Las llantas eran de 13 pulgadas, ya que era un scooter no solamente pensado para ciudad sino también para carretera y llevaba freno de disco tanto delante como detrás en medida 190 mm.

Si comparamos una Derbi Predator de aire con una de agua, además del radiador frontal, la diferencia más apreciable estaba en la suspensión. Aunque ambas montaban una horquilla invertida Showa de calidad, la de aire optaba por un sencillo amortiguador trasero.

Por el contrario, la de agua llevaba un sofisticado sistema de suspensión que ubicaba el amortiguador en una posición casi horizontal. Para ello se instalaba una bieleta articulada que transformaba el movimiento vertical del conjunto basculante/motor en otro casi horizontal. De esta forma se dotaba al tren trasero de una progresividad que no tenía el anclaje directo, permitiendo buena absorción de baches en ciudad pero a la vez estabilidad en carretera.

La Derbi Predator 50 tenía un precio de venta de 280.000 pesetas (unos 1.690 euros) y demostró ser una moto muy fiable de motor y con unas prestaciones más que dignas. Hoy en día, y a pesar de tener ya más de 20 años, se pueden encontrar con relativa facilidad a la venta por poco más de 500 euros.

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J. Guillermo Pozo
Editor

Menudo baño de nostalgia me ha dado leyendo la moto del día Ender! Aún recuerdo la de mi amigo Dani, que preparamos con un 70 y todo lo que se podía trucar pero con los frenos de serie como mandaban los cánones de aquella época que se quedaban obviamente escasos por todos lados… la suya era la Race Réplica que para mí era la decoración mas bonita que se sacó del modelo.

derbi predator.png


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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Quise ser periodista porque campeona del mundo de motociclismo ya no podía. De pequeña jugaba con los cochecitos de los huevos de chocolate y con cualquier coche que mi padre dejara desprotegido y a la vista. Le rompí la puerta a su miniatura de un Ferrari. Nunca volvió a ser el mismo (el Ferrari). Siempre intento aprender algo nuevo todos los días. Soy curiosa por naturaleza, qué se le va a hacer.

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Terminando la carrera de audiovisuales y empezando en el mundo del periodismo con el espíritu de aprender sobre motor. Siempre tengo un ojo para lo que ocurre en el mundo y otro en absorber todo el conocimiento que pueda sobre él para escribir literatura, mi hobby personal.