Si pensabas que las preparaciones sobre bases comerciales eran lo máximo a lo que podía aspirar un taller, lo que los griegos de DNA Filters presentaron en la EICMA de 2022 te va a volar la cabeza. Lo que ves ante tus ojos es la DNA DRR-022, una máquina bautizada como “Unconv3ntional” que no nació para tunear una moto existente, sino para demostrar que en Grecia sabían fabricar una moto de carreras desde un folio en blanco.
El proyecto, liderado por Dino και Marios Nikolaidis junto al ingeniero Alexandros Maidis, fue una exhibición de diseño generativo y fabricación aditiva. No buscaban crear una moto “pintona” para fardar en el café; querían crear una Moto3 real, ligera y con una parte ciclo que dejara en evidencia a cualquier moto convencional. El objetivo de peso era de locos: mover la aguja cerca de los 70-75 kilos.
Corazón de cross para volar en el asfalto
A diferencia de otras creaciones que aprovechan motores de gran cilindrada, para la DRR-022 se eligió el motor monocilíndrico de la Yamaha YZ450F. ¿Por qué? Porque sus dimensiones y peso son casi idénticos a los motores oficiales de Moto3, entregando una potencia y una rabia que, en un conjunto tan liviano, garantizan sensaciones de gran premio.
Como no podía ser de otra manera tratándose de DNA, la admisión fue el centro del universo. El airbox fue diseñado y fabricado íntegramente mediante impresión 3D, optimizando el flujo de aire para que el motor Yamaha respirara sin restricciones. Incluso los cables del acelerador se hicieron pasar por dentro del sistema de admisión para limpiar el diseño y mejorar la eficiencia aerodinámica.
Ingeniería de vanguardia: Adiós a la horquilla convencional
Lo más radical de la DRR-022, aparte de su carrocería que parece un dardo de fibra de carbono y polímeros avanzados, fue su sistema de suspensión delantera alternativo. Olvídate de la horquilla telescópica; aquí montaron un sistema tipo Hossack (doble trapecio) que permitía separar las fuerzas de frenado de las de amortiguación.
Este sistema utilizaba 23 rodamientos precargados para eliminar cualquier fricción y permitía algo impensable en una moto de calle: ajustar la geometría (avance, ángulo de lanzamiento y anti-dive) de forma rápida y sencilla, casi como si estuvieras en el box de un equipo del Mundial. El chasis combinaba piezas mecanizadas en aluminio 7075 y 6082, con tornillería de titanio suministrada por Pro-Bolt, buscando limar cada gramo innecesario.
En definitiva, la DNA DRR-022 de 2022 fue un puñetazo en la mesa de la industria. Demostró que una empresa de filtros de aire podía diseñar una moto capaz de rozar los 200 kilómetros por hora de punta con un solo cilindro y un peso pluma, desafiando todas las convenciones estéticas y técnicas. Una auténtica “beast” de carreras que nos recordó que, a veces, los mejores sueños mecánicos no vienen de las grandes fábricas, sino de la pasión de unos locos por la perfección.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS