Moto del día: Ducati Monster 695

Moto del día: Ducati Monster 695

El puente perfecto entre el mito original y la modernidad de Borgo Panigale


Tiempo de lectura: 4 min.

La Ducati Monster 695 llegó en 2006 como una naked de acceso dentro de la mítica familia italiana. Estaba pensada para ofrecer la esencia de Borgo Panigale en un formato más amable que las versiones de “litro”, siendo además más económica. No pretendía revolucionar el segmento, sino mantener viva la fórmula que hizo de la Monster una referencia: mecánica con carácter, estética con personalidad y una conexión directa entre piloto y máquina.

Conviene no confundirla con la posterior 696, que supuso un salto disruptivo en diseño y parte ciclo. La 695 pertenece a ese momento de transición en el que Ducati aún conservaba el espíritu clásico de la Monster original, pero ya buscaba una moto más redonda, lógica y apta para el uso diario o como primera toma de contacto con la marca.

El reto de mantener el tipo frente a la competencia

A mediados de los años 2000, el mercado de las naked ya no era el mismo. Los fabricantes japoneses habían afinado sus recetas y Ducati se veía en la necesidad de mover ficha para mantener el trono sin traicionar su ADN. Las marcas rivales acechaban buscando robarle protagonismo a la “reina” de las calles.

Con la saga Monster, Ducati siempre puso sobre la mesa diseño y tacto deportivo, aunque los motores de aire eran algo ásperos y los mandos no aceptaban medias tintas. Ahí es donde la Monster 695 entró en juego en 2006: una evolución que buscaba limar asperezas, pero sin que los precios subieran en exceso ni se perdiera un ápice de carácter. Se situó justo entre la Monster más purista y la generación moderna; una moto que explica perfectamente cómo Ducati evolucionó su icono sin romper con la tradición.

Corazón “Desmo” y una parte ciclo equilibrada

El motor de la 695 era su gran novedad: un bicilíndrico en L de 695 cc refrigerado por aire, con distribución desmodrómica y culatas de dos válvulas. Su potencia de 73 CV a 8.500 rpm y un par de 61 Nm eran cifras suficientes para dar alegría sin convertirla en una montura exigente o brusca.

Ducati Monster 695 (2)

La base técnica seguía la receta clásica: chasis multitubular de acero (Trellis), horquilla invertida Marzocchi de 43 mm y un monoamortiguador Sachs trasero. Para frenar sus 168 kg en seco, recurría a dos discos delanteros de 300 mm mordidos por pinzas Brembo, una solución coherente para una naked ligera y eficaz. No era la más potente de su época, pero esa ligereza la hacía sentir más rápida de lo que dictaba la ficha técnica.

¿A qué se enfrentaba la 695 en 2006? No lo tenía fácil. Por un lado, las japonesas apretaban con la Suzuki SV650, que era el rival a batir por equilibrio y fiabilidad, o la Honda Hornet 600, mucho más potente pero con un tacto de cuatro cilindros totalmente distinto. La Monster jugaba la baza pasional: mientras las otras eran “electrodomésticos” perfectos, la italiana te pedía que te implicaras en la conducción.

Además, la 695 introdujo el embrague APTC (baño de aceite y con sistema antirrebote), un regalo del cielo para el uso urbano que eliminaba esa dureza extrema de las manetas de las Monster antiguas. Fue el primer paso real de Ducati para convencer a los que venían de otras marcas de que tener una “Desmo” no tenía por qué ser un suplicio para el antebrazo izquierdo en cada semáforo.

El adiós a una era

La Monster 695 fue una moto honesta. Ofrecía el estilo de la casa con un acceso menos radical y más lógico. Fue la última con el aire puramente clásico dentro de la línea de acceso antes de la llegada de la 696. Por eso, hoy se lee casi como la despedida de una época. No fue la más celebrada, pero sí una de las más representativas del espíritu Monster original antes de la modernización total. Merece su sitio aquí porque resume una Ducati que aún se entendía desde la mecánica y la emoción, pero diseñada para llegar a todo el mundo.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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