Moto del día: Harley-Davidson Fat Boy

Moto del día: Harley-Davidson Fat Boy

La moto de Terminator 2


Tiempo de lectura: 1 min.

El cine siempre ha sido un lugar donde se han creado mitos, tanto a nivel humano, como a nivel máquina. La moto que traemos hoy es uno de esos ejemplos. La Harley-Davidson Fat Boy de 1990 es posible que haya protagonizado una de las escenas más míticas en las que una moto ha participado en la gran pantalla: aquel salto por los canales Bull Creek de California y su persecución, siendo protagonista en bastantes escenas aparte de esta.

El motor que equipa es un V2 de cuatro tiempos y 1.337 cm3, con dos válvulas por cilindro y refrigerado por aire, consiguiendo 49 CV y una velocidad punta de 148 km/h. Con un peso de 198 kg no esperéis aceleraciones de infarto. Es una tourer, con la posición baja, típica de las Harley, que invita a conducir relajado.

Volviendo a la película y a ese mítico salto, según cuentan, la moto no habría soportado el golpe contra el suelo debido a su peso, por lo que suspendieron la moto y al doble de Arnold Schwarzenegger, Peter Kent, con cables de acero, amortiguando la compresión del salto.

Desde aquel año, Harley-Davidson ha seguido renovando el modelo, por lo que si os queréis sentir como Terminator en California, os podeis comprar el modelo 2018 con un precio base de 23.600 euros. Eso sí, dejad la recortada en casa.

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Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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