Moto del día: Harley-Davidson FLSTBS Softail Cross Bones

Moto del día: Harley-Davidson FLSTBS Softail Cross Bones

La enésima versión de la gama Softail, pero con inspiración "bobber años 40/50"


Tiempo de lectura: 3 min.

Harley-Davidson FLSTBS Softail Cross Bones, o simplemente, Harley Softail Cross Bones. Incluso podemos eliminar el apelativo Softail y dejarla en Harley Cross Bones –que significa, por cierto, atraviesa huesos–. Uno de los modelos de la firma yankee con más personalidad de todos los que puso en circulación a finales de la primera década del Siglo XXI.

Afirmar que un modelo en concreto del catálogo de Harley desprende una notable personalidad es, quizá, arriesgar un poco. Todas las motos de Harley-Davidson tienen una personalidad arrolladora que, te guste o no, son parte de su esencia, de ese aura de marca que tanto gusta destacar a sus propietarios y seguidores. Y es lógico, a todos nos gusta presumir, ¿verdad?

Sin embargo, en el caso de la Cross Bones, la enésima versión de la gama Softail, todo va un pasillo más allá. De entrada, es una moto inspirada en las customizaciones que se hacían en los años 40 y 50 en Estados Unidos, en busca de mejorar las prestaciones y el comportamiento, un objetivo que se lograba a base de quitar cosas. En Norteamérica, las motos –y los coches– siempre han sido grandes y pesadas, poco ágiles; motos diseñadas para largas rectas como las que abundan allí. Para cambiar eso, los usuarios crearon la tendencia que recibió el apelativo de “bobber”.

La Harley Cross Bones es inspira en esa tendencia, en las bobber, aunque en realidad no era ligera ni tampoco era ágil. El peso en orden de marcha era de 333 kilos, la distancia entre ejes era de 1.630 milímetros y el asiento estaba a solo 675 milímetros del suelo y en lugar de estriberas montaba plataformas, que limitaban todavía más la capacidad de inclinar en las curvas.

Harley Davidson Cross Bones (4)

Tres elementos clave influyen en la personalidad de la Cross Bones: el asiento de muelles, la horquilla Springer y su alto y amplio manillar que parece una combinación de un “cuernos de vaca” con un “cuelgamonos”

Sin embargo, quien se compra una Harley no busca rozar con la rodilla en el suelo, busca fluir por el asfalto, disfrutar del viento, del paisaje, del simple hecho de conducir su moto… una forma distinta de vivir la motocicleta que, con la Cross Bones tomaba otro cariz gracias a su asiento individual con muelles y a la suspensión delantera tipo Springer, dos elementos que afectaban notablemente al tacto y al disfrute de la moto.

La revista Motociclismo, en un test “a fondo” de la Harley-Davidson FLSTBS Softail Cross Bones –los americanos emplean las denominaciones más largas y poco atractivas del mercado, todo sea dicho–, destacó, precisamente, esa forma de vivir la motocicleta. No se puede tumbar mucho, el peso limita la agilidad y las prestaciones y el tamaño impone respeto. Sin embargo, su motor, un V2 a 45 grados con 1.584 centímetros cúbicos, domina la escena con sus pulsaciones y sus 125 Nm de par a solo 2.500 revoluciones. Una cifra que se obtiene gracias a una enorme carrera de los pistones, que alcanza los 111,1 milímetros –el diámetro es de 95,3 milímetros–.

No es una moto para alcanzar grandes velocidades, sino para descubrir otro estilo de vida, otro tipo de forma de montar en moto. La revista Motociclismo decía que la Harley Cross Bones era una moto tremendamente noble y estable, muy cómoda que, al contrario de lo que puede parecer, aceptaba de buen grado que se estrujara un poco sus prestaciones en línea recta, pudiendo alcanzar, si el conductor es capaz de soportar la paliza del viento, los 185 km/h.

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Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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