Dentro del catálogo de Honda existe una jerarquía inamovible, y en la cima del confort siempre ha reinado la Goldwing. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la marca decide aplicar los códigos de lujo, cromados y presencia de su transatlántico a la reina de las aceras? El resultado es la Honda PCX 160 “Mini Goldwing” Edition. Esta variante -que nació como un guiño para los mercados donde la PCX es mucho más que un simple medio de transporte- busca romper con la estética sobria del scooter convencional para ofrecer una experiencia visual de “gran turismo” en una escala mucho más humana y urbana.
Un concepto tailandés con alma de GL1800
Esa “Mini Goldwing” acabó en las calles de Tailandia, donde la Honda PCX es mucho más que un scooter irrompible y práctico; es una toda institución que tiene versiones que sería bien interesantes ver por aquí. La PCX 160 es una variante que se quedaría -en el mercado europeo- en tierra de nadie, pero que, sin embargo, ofrece unas prestaciones mucho más lógicas que cualquier 125. Aunque, por lo general, la potencia de estas versiones ronda entre los 15 y los 17 CV -según modelo y marca- son caballos menos “apretados” que en una 125 y el extra de cubicaje añade fiabilidad y algo de margen en cuanto a velocidad máxima.
Motor eSP+ y estética de salón
Bajo esa piel de “maxi-scooter en miniatura” se esconde la base de la PCX 160 de última generación. Esto significa que cuenta con el motor eSP+ -enhanced Smart Power Plus- de cuatro válvulas y refrigeración líquida, que entrega unos honestos 16 CV de potencia. Es un motor diseñado para la eficiencia, pero que en esta edición se viste de gala.
La denominación “Mini Goldwing” no es solo marketing: se refleja en una pintura bitono específica -normalmente combinando blancos perlados, platas o negros con detalles dorados o burdeos- y un asiento con costuras diferenciadas que busca imitar el confort del “sofá” de la GL1800. También se puede apreciar en la carrocería -más grande y con maletas- al estilo, obviamente, de la hermana mayor.
Tecnología de punta en frasco pequeño
Técnicamente, esta PCX mantiene el altísimo estándar de la marca: control de tracción (HSTC), frenos de disco en ambos ejes con ABS y el cómodo sistema de llave inteligente Smart Key. Sin embargo, lo que la hace especial es su faceta estética. Incorpora detalles cromados en el manillar, retrovisores específicos y -en algunas versiones- una pantalla parabrisas más alta y protectores de manos que enfatizan esa silueta de moto de larga distancia. Es, en esencia, un ejercicio de diseño para aquellos que quieren el estatus de una gran turismo sin renunciar a la agilidad necesaria para ratonear entre el tráfico.
Dinámica: un juguete de 130 kilos
A nivel de chasis, la PCX 160 introdujo una estructura de cuna doble más rígida que sus predecesoras, lo que le otorga una estabilidad impropia de una 160 centímetros cúbicos al afrontar curvas rápidas o vías de circunvalación. Pesa apenas 130 kg en orden de marcha, lo que crea un contraste fascinante: visualmente parece una moto pesada y señorial, pero dinámicamente es un juguete que se mueve con la punta del gas.
La Honda PCX 160 “Mini Goldwing” Edition es la prueba de que en mercados como el tailandés, la scooter no es solo un electrodoméstico, sino una extensión de la personalidad del dueño. Una pieza rara de ver en nuestras latitudes que convierte cada trayecto a la oficina en un pequeño desfile de elegancia sobre dos ruedas.


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Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS