Moto del día: KTM Duke 125

Moto del día: KTM Duke 125

Una naked de 125 muy picante


Tiempo de lectura: 3 min.

La KTM Duke 125 es una moto espectacular. Corría el año 2011 cuando se presentó la primera generación, un modelo que rompió muchos esquemas y no dejó a nadie indiferente. Estábamos ante la primera naked con pretensiones deportivas en el octavo de litro de KTM.

La KTM Duke 125 ofrecía un motor excelente que llegaba al máximo de las posibilidades del carné A1 y lo combinaba con una parte ciclo magnífica, ya no solo por tratarse de una 125, sino que por aquella época no era raro encontrar motos de más cubicaje que recurrían a una ciclística de bastante peor calidad.

Lo mejor de todo es que para la fabricación del modelo, KTM recurrió a un acuerdo con la firma india Badjad, por lo que el precio final del modelo, pese a no ser especialmente asequible, no era elevado si tenemos en cuenta todo lo que estábamos comprando a cambio. La moto se podía comprar por 3.250 euros. Las naked humildes de primeras marcas rondaban los 2.000 mientras que las deportivas del segmento, muchas veces con peores componentes, se vendían a precios más elevados.

KTM Duke 125 3

Empezando por la mecánica, la KTM Duke recurría a un motor monocilíndrico refrigerado por agua y cuatro válvulas. Gracias a su carrera corta y a su alta relación de compresión erogaba una potencia máxima de 15 CV a 10.500 vueltas. La caja era de seis velocidades y eso, unido al bajo peso del conjunto, conseguía que las prestaciones de esta moto fueran decentes, de lo mejorcito del segmento.

Para la parte ciclo, la KTM Duke 125 se beneficiaba de unos componentes heredados de sus hermanas mayores -KTM Duke 390 y KTM Duke 200- y por lo tanto sobredimensionados en muchos aspectos. El chasis estaba formado por un entramado tubular de acero tipo trellis, mientras que para la suspensión se recurría a componentes WP. Adelante la horquilla es de tipo invertido, con 43 mm de diámetro. En el eje trasero emplea un monoamortiguador anclado por bieletas al basculante trasero, construido en aluminio.

Estéticamente la moto conseguía proyectar una apariencia y personalidad propias gracias a una estética atípica y muy diferenciada. Es como si la moto se hubiera diseñado de dentro a fuera y todos los órganos mecánicos tuviesen protagonismo en el apartado estético. Puede que no consiga una imagen especialmente agradable, pero se proyecta la idea de que en este conjunto lo importante son los componentes mecánicos y el rendimiento y prestaciones que consiguen todos ellos.

Ktm DUKE 125 5

Estamos ante una moto de 125, por lo que su campo de uso principal es la ciudad y los desplazamientos de rutina. En carreteras secundarias puede ser un modelo muy divertido, especialmente si la carretera se torna muy revirada, donde sus 118 kg en vacío y su gran agilidad conseguirán que te lo pases como un enano.

Esta moto es interesante si te apetece un modelo con un toque de deportividad y por lo que sea no puedas acceder a cilindradas superiores. Puede ser una gran escuela de manos. La parte ciclo da mucha confianza y te invita a practicar la tumbada en curvas y rotondas, mientras que por “culpa” de su escasa potencia aprenderás a usar bien el cambio para extraer hasta el último caballo del pequeño monocilíndrico.

Su velocidad punta oscila entre los 125 y los 130 km/h, es de las motos más rápidas del segmento. En cuanto a consumos, es una moto razonablemente austera si tenemos en cuenta que su motor va bastante apretado. Se conforma con 2,8 litros cada 100 kilómetros.

De segunda mano se pueden comprar a partir de 2.200 euros. Es de justicia reconocer que las primeras series de este modelo sufrieron algunos males de juventud. Durante los primeros años era habitual hasta cierto punto encontrarse problemas con la electrónica o de sobrecalentamiento que se fueron puliendo en los meses siguientes.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.