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Moto del día: Moto Morini 3 ½

Diseñada con cariño para ser la mejor de su clase

Moto del día: Moto Morini 3 ½

Fundada en Bolonia (Italia) en 1937 por Alfonso Morini, Moto Morini comenzó sus andaduras fabricando motos y triciclos de 350 y 500 cm3, hasta que la fábrica fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Se había especializado en motores de cuatro tiempos en configuración V-Twin, siendo la Moto Morini 3 ½ su modelo más popular.

La Moto Morini 3 ½ fue diseñada en dos versiones distintas para dos tipos de clientes: Standard y Sport

Las diferencias entre una y otra apenas pasan de pequeños aspectos visuales, algo similar a lo que encontramos actualmente en muchos modelos. La primera buscaba las comodidades básicas de una moto convencional, con asiento para dos ocupantes, mientras que el modelo Sport quería posicionarse como una alternativa para los más entusiastas del mundo de las café racer, con un solo asiento y una posición de conducción más deportiva.

Hasta el momento, las motos con propulsores bicilíndricos en V eran cosa de Harley-Davidson, Moto Guzzi o incluso Ducati, resultando demasiado grandes y pesados. Sin embargo, Moto Morini apareció con una máquina de cilindrada media -344 cm3– capaz de aportar una agradable experiencia de conducción. Alimentado por un carburador Dell’Orto de 25 mm, desarrollaba 42 CV (Sport) a 8.500 RPM y 36,6 Nm de par motor a 6.300 RPM. Contaba con encendido electrónico y una transmisión manual de seis velocidades diseñada para motores de 500 cm3.

Moto Morini 3 12 2

Cuando la Moto Morini 3 ½ salió al mercado en 1974, el selector de cambio estaba a la derecha, pero en enero de 1975 se cambió a la izquierda para satisfacer las exigencias del mercado estadounidense

Cada bloque era montado por un solo trabajador, y otro operario se encargaba de soldarlo al chasis. Los exigentes controles de calidad y una mano de obra muy especializada repercutían en un producto muy bien terminado. Consecuentemente, la productividad en la cadena de montaje era escasa, con una demanda que superaba a la oferta.

La mano de obra italiana de la época tampoco se podía definir como la más eficiente. Los trabajadores proclamaban huelgas asiduamente y, cuando decidían trabajar, no eran los más prolíficos.

Con una “uve” a 72 grados, el árbol de levas -accionado por una correa dentada de goma- se encuentra entre ambos pistones. Otra peculiaridad del diseño del bloque es la disposición de los carburadores, enfrentados entre sí, con una salida de escape muy poco convencional. La suspensión quedó a cargo de Marzocchi, siendo el reglaje en el modelo Sport algo más duro para permitir una conducción con más espíritu RACER. El equipo de frenado se confiaba a un disco sencillo de 254 mm en el eje delantero y a un tambor de 180 mm en el posterior.

Moto Morini 3 ½

Todo se asentaba en un chasis de doble cuna notablemente rígido frente a motos coetáneas. Con un peso en vacío de 150 kilos podía alcanzar los 170 km/h de velocidad máxima al corte de encendido. La aceleración también era buena, pudiendo llegar a los 100 km/h desde parado en unos 8 segundos.

Pero su punto fuerte estaba en su comodidad a la hora de conducirla. Firme y suave a la vez, sin vibraciones ni ruidos molestos. Aunque tenía un precio, y en su momento era la moto de 350 cm3 más cara del momento, cerca de otras más grandes y rápidas.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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