Moto del día: Motobecane D55 Sport

Moto del día: Motobecane D55 Sport

La apuesta francesa de 1975 para jubilar a la Mobylette con cambio de 5 marchas y estética de Gran Premio


Tiempo de lectura: 3 min.

El lanzamiento de la Motobécane D55 Sport en 1975 supuso un punto de inflexión radical para la firma de Pantin, que en aquel momento ostentaba el título de primer fabricante mundial de ciclomotores. Tras décadas dominando el mercado con las robustas pero poco excitantes “Mobylette”, la marca francesa comprendió que necesitaba rejuvenecer su imagen de forma urgente para no perder el tren de los nuevos tiempos.

Con la D55 Sport, Motobécane no solo estrenaba un logotipo más moderno, sino que ponía en la calle una máquina que pretendía convencer a los jóvenes de que se podía tener una moto de verdad sin necesidad de superar la barrera de los 50 centímetros cúbicos.

Contexto: Renovarse o morir frente a la invasión extranjera

A mediados de los años 70, el mercado europeo del ciclomotor estaba sufriendo una transformación profunda, alejándose del concepto de vehículo utilitario para el trabajo y acercándose al ocio y la pasión juvenil. En Francia, las marcas italianas y japonesas ganaban terreno con diseños agresivos que hacían que las tradicionales máquinas francesas parecieran piezas de museo.

Fue en este escenario donde Motobécane decidió tirar la casa por la ventana, abandonando el motor de transmisión automática por variador para abrazar una configuración de motocicleta clásica que pudiera rivalizar con lo mejor de la época.

Chasis de doble cuna y cinco velocidades

La nueva apuesta francesa se desmarcaba de todo lo anterior al adoptar un chasis de doble cuna de acero y, lo más importante, un cambio de cinco velocidades con selector en el pie izquierdo, rompiendo con la hegemonía de los pedales practicables. Estéticamente, la D55 Sport era una “moto en miniatura” de manual:

  • Depósito alargado de 8 litros.
  • Asiento corrido con colín deportivo.
  • Freno de disco hidráulico en el eje delantero (toda una declaración de intenciones).
Motobecane D55 Sport

No era solo una cuestión de apariencia; la moto buscaba transmitir sensaciones de conducción reales, permitiendo a los adolescentes de la época aprender el arte de jugar con el embrague y las marchas antes de dar el salto a cilindradas mayores.

Ficha técnica: Corazón 2T de 49,9 cc

Un vistazo a su ficha técnica nos revela un motor monocilíndrico de dos tiempos y 49,9 cc que, alimentado por un carburador Gurtner de 12 mm, entregaba su potencia máxima a las 5.000 revoluciones. Aunque las cifras de rendimiento puro estaban limitadas por la legislación, el escalonamiento de su caja de cambios permitía extraer hasta el último gramo de energía del pequeño bloque refrigerado por aire.

Con un peso pluma de apenas 55 kilos en vacío, la D55 Sport hacía gala de una agilidad envidiable en entornos urbanos, apoyada en una horquilla telescópica delantera y una pareja de amortiguadores traseros que cumplían con dignidad.

Prueba de época: ¿Cómo iba la D55 Sport?

Buscando el límite de esta pequeña deportiva, los probadores de la época destacaban su facilidad para subir de vueltas y un comportamiento del chasis sorprendentemente rígido. Sin embargo, no todo eran flores; el sistema de arranque por pedales resultaba algo arcaico y el motor de 2,5 CV se quedaba algo justo en pendientes pronunciadas.

Aun así, su velocidad máxima de 45 km/h legales se alcanzaba con una rapidez que garantizaba diversión en cada semáforo, convirtiendo cualquier trayecto rutinario en una pequeña etapa de Gran Premio.

Invertir en una Motobécane D55 Sport en 1975 era una apuesta por el estilo y la modernidad. Fue la moto que salvó el honor de la industria francesa, demostrando que en Pantin también sabían fabricar algo más que máquinas para repartir el pan. Hoy es un icono de libertad para toda una generación.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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