Moto del día: Puch Cobra 75

Moto del día: Puch Cobra 75

Una de las enduro ligeras por excelencia de fabricación nacional


Tiempo de lectura: 6 min.

El año 1970 sería un momento crucial para la continuidad de la empresa asturiana Avello. Tras décadas de trabajo codo con codo con los italianos de MV Agusta, estos últimos habían perdido interés por la fabricación de las motocicletas de pequeña cilindrada y en especial los propulsores de dos tiempos. Sin embargo en nuestro país, estaban en pleno auge.

Puch, por su lado, estaba interesada en este mercado y ese año firmó con Avello un acuerdo para traer su producción hasta nuestro país, donde ciclomotores y motocicletas de pequeña cilindrada serían los modelos estrella de la marca, en especial los destinados a campo, y entre los que se encontraba la que posteriormente seria bautizada como Puch Cobra.

La saga de esta emblemática motocicleta nacería en 1976, siendo presentada unos meses antes en el Salón de Barcelona de la mano de Avello en forma de prototipo, y bajo el nombre de MC 75. En esta ocasión aún no portaba faro, matrícula o los elementos necesarios para poder ser legal dentro del tráfico urbano.

Puch Cobra MC 75 3

Puch Cobra MC 75 – Fotografía: Restauramoto.com

La Puch Cobra 75 era la primera motocicleta que fabricaba la marca tras varios años de producir únicamente ciclomotores, hecho que la consolidaba como una de los referentes dentro del mercado nacional

Meses más tarde se mostraba en su versión final, con el amarillo como color base y a imagen y semejanza de las motocicletas de la marca que disputaban los diferentes campeonatos nacionales, por lo que a priori la hacía una TT espartana en detalles, aunque tenía todo lo necesario para poder ser disfrutada por los que serían sus nuevos usuarios de un modo civil.

Hasta ese momento Puch Avello tan solo había fabricado ciclomotores, tanto de carretera como de campo, así que esta primera versión de la Cobra era un reto: debían por un lado hacer una motocicleta usable, pero sin perder un ápice de la agresividad y contundencia de las Cobra TT que competían en las diferentes disciplinas del momento.

Aquella primera versión venía ensamblada sobre un chasis doble cuna de acero pintado en negro, el mismo que acogía el nuevo propulsor monocilíndrico dos tiempos de Puch de 71,84 cc, refrigerado mediante aletas de disipación en cilindro y culata, y alimentado por un carburador Amal de 25 mm, aunque hubo unidades con un Dell’Orto de 20 mm.

Todo en la nueva Cobra estaba hecho por y para el disfrute de sus nuevos propietarios, sobre todo fuera de la carretera, aunque también era muy válido para un uso diario entre el tráfico

Con un cambio de seis relaciones, la Puch Cobra MC 75 era capaz de rendir una potencia final de 9,8 CV a 7.800 RPM, logrando alcanzar una velocidad máxima de 80 km/h, aunque siendo una motocicleta destinada fundamentalmente al campo las prestaciones puras no era uno de los puntos más importantes en los que la marca austriaca se centró.

Las suspensiones era un punto clave en esta nueva enduro de Puch, para ello recurrieron a una horquilla frontal Betor con barras de 28 mm y 180 mm de recorrido, disponiendo en su parte trasera de un doble amortiguador de la misma marca, accionados por gas y con un recorrido final máximo de 160 mm. Por otro lado, la Cobra MC 75 contaba con unas llantas Akront de radios y frenos de tambor en ambas ruedas, que curiosamente calzaban neumáticos de diferentes marcas en sus dos ejes, siendo la delantera una Metzeler y Firestone la encargada de suministrar la goma trasera.

El equipamiento era simple y escueto, contando con lo justo y necesario para poder disfrutar de ella por caminos y tramos fuera de la calzada. Aún así disponía de un manillar cromado con una anchura justa para poder maniobrar fácilmente con ella, así como manetas Amal, velocímetro con cuentakilómetros o un faro delantero con rejilla protectora.

A pesar de ser una motocicleta destinada para el campo, la marca austriaca dotó a la nueva Puch Cobra 75 de todo lo necesario para poder usarla en carretera, como faro, velocímetro o reposapiés para el pasajero

En cuanto a las cotas de la Cobra, tenía una longitud total de 1.990 mm, siendo la distancia entre ejes de apenas 1.310 mm. El ancho promedio se quedaba en los 725 mm y el punto más alto a 1.045 mm del suelo, estando la base del sillín a 830 mm del piso y siendo su peso en vacío de 81 kilogramos según declaraba la marca en 1976.

Para aquel primer año de comercialización, la MC 75 costaba 73.750 pesetas, unos 4.426 euros en la actualidad, aunque en aquellas fechas la moto que se fabricaba en Natahoyo (Gijón) estaba dentro de la media del mercado, incluso algo por debajo de algunas de sus rivales del momento.

Poco después vendría la segunda serie con algunos cambios, como unas barras de horquilla de más diámetro o los amortiguadores traseros pintados en negro en lugar de color amarillo como en la primera versión. También una serie denominada “Super” haría acto de presencia antes de que la marca presentara en 1979 su nueva Cobra TT 75, en la que habría diverso cambios como  amortiguadores de doble muelle, horquilla de aire, motor retocado, escape de bufanda, etc.

Puch Cobra M82 TT

Puch Cobra M82 TT – Fotografía: Juanjovil (Amoticos.org)

Antes de esta renovación existieron algunas versiones especiales destinadas a la competición básicamente, como la variante bautizada como Professional, con decoración blanca y verde y en la que se prescindía de todo lo que no era necesario para poder competir. También una edición especial en honor a Manuel Coronil Casas para festejar su victoria en 1978 dentro del campeonato nacional, sería objeto de deseo de los más quemados, gracias a su decoración exclusiva en color verde y una preparación especial para aquella versión.

El recorrido de la Puch Cobra a lo largo de prácticamente una década dio para mucho y variadas versiones, siendo ahora venerada por los que entonces eran unos chavales que empezaban a disfrutar de las dos ruedas

Tras la MC aparecería en 1979 la TT y años más tarde la MC82, que ya vendría en sus versiones posteriores refrigerada por agua y posteriormente incluiría incluso freno de disco delantero. También hubo versiones especiales a lo largo de las siguientes generaciones, pero entre ellas destaca la denominada Cobra Monjonell, en honor al piloto que por aquellas fechas competía con la marca.

Aquellas emblemáticas motocicletas se mantendrían hasta mediados de la década de los 80 a base de modificaciones y mejoras, convirtiéndola en un referente del segmento y haciendo que actualmente sean veneradas y queridas por una afición fiel a la marca y al deporte que representan estas Puch Cobra 75.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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