La Ducati Supermono fue la moto que Ducati construyó porque podía, no porque tuviera sentido comercial. Solo sesenta y siete unidades fabricadas entre 1993 y 1995, todas destinadas exclusivamente a competición en la categoría Sound of Singles que funcionaba como soporte del Campeonato Mundial de Superbike. Hablamos de una monocilíndrica de 550 centímetros cúbicos (572 centímetros cúbicos en su versión posterior) con cilindro horizontal derivado directamente del 888 Corsa, una biela secundaria ficticia que eliminaba las vibraciones mediante un balance primario perfecto idéntico a un bicilíndrico en V, distribución desmodrómica de cuatro válvulas, inyección electrónica y un chasis tubular de acero con basculante de aluminio pivotando directamente en el cárter del motor.
El uso del carbono era masivo: carenado, guardabarros, caja de aire, subchasis, colín y soportes de estriberas. El magnesio se empleó en las tapas del motor, la tija superior de la horquilla y las ruedas Marchesini de tres radios. El peso seco declarado era de apenas 121 kilogramos (267 libras), con una potencia de 78 caballos a 10.000 revoluciones por minuto en la versión de 550 centímetros cúbicos.
El diseño de Pierre Terblanche se completó en solo dos meses y es considerado por muchos su mejor trabajo. Presentaba una estética que influyó directamente en la mítica 916 presentada un año después, en 1994. Su tamaño es casi microscópico: distancia entre ejes de 1.360 milímetros, altura del asiento de 760 milímetros y un amortiguador trasero que, con el carenado quitado, queda a la altura de la rodilla. Es una moto tan pequeña y ligera que en Willow Springs estableció tiempos cuatro segundos por debajo del récord de la categoría singles sin siquiera intentarlo seriamente, pilotada por el redactor de Cycle World, Don Canet, en una unidad prestada que absolutamente no podía estrellar.
Y después de construir cuarenta unidades de 550 centímetros cúbicos en 1993-94 y veintisiete unidades de 572 centímetros cúbicos en 1995, Ducati archivó el proyecto completamente. No hubo evolución posterior. No hubo versión de calle derivada a pesar de los rumores persistentes. No hubo la familia de monocilíndricas de alta tecnología que Massimo Bordi imaginaba. Solo sesenta y siete motos de carreras construidas en números microscópicos para una categoría que murió poco después, vendidas a equipos privados y clientes adinerados que querían la Ducati más exclusiva y radical de los noventa. Hoy valen entre 150.000 y 200.000 dólares cuando aparecen raramente en subastas. La Supermono: arte funcional construido sin compromiso, destinado a permanecer inalcanzable desde el momento de su concepción.
Massimo Bordi y la obsesión por eliminar la vibración del monocilíndrico grande
La Supermono nació de la obsesión de Massimo Bordi, ingeniero jefe de Ducati a principios de los noventa, por resolver el problema fundamental de los monocilíndricos grandes: la vibración masiva a revoluciones altas. Un motor monocilíndrico tiene un desbalance primario inherente porque el pistón sube y baja creando fuerzas inerciales alternativas que el motor no puede cancelar internamente. A revoluciones bajas esto genera una vibración tolerable, pero a las revoluciones altas necesarias para una potencia competitiva (más de 10.000 revoluciones por minuto), la vibración es brutal: destroza rodamientos, agrieta chasis y entumece las manos del piloto.
Bordi quería un monocilíndrico que pudiera girar tan alto como un bicilíndrico en V de Ducati sin esa vibración destructiva. Su solución inicial fue adaptar un bicilíndrico a 90 grados V-twin con un pistón ficticio (dummy piston) en el cilindro vertical que proporcionara el balance primario perfecto del twin, eliminando la vibración del single. El motor de 487 centímetros cúbicos con pistón dummy produjo unos decepcionantes 53 caballos en el primer ensayo en banco de pruebas. La fricción del pistón ficticio y la presión excesiva en el cárter mataban la potencia.
El equipo de desarrollo, liderado por Gianluigi Mengoli y Claudio Domenicali (hoy CEO de Ducati), eliminó el pistón dummy completamente, reemplazándolo con una biela secundaria conectada a una barra pivotante montada sobre un pasador fijo en el cárter. La biela secundaria replica el movimiento alternativo del cilindro vertical ficticio sin la fricción ni la compresión de aire en el cárter. Balance primario perfecto idéntico a un twin, vibración eliminada y fricción mínima. El motor de 502 centímetros cúbicos revisado produjo inmediatamente 62,5 caballos a 10.500 revoluciones por minuto. El concepto funcionaba.
El desarrollo continuó con un cilindro más grande: un patrón de espárragos más ancho permitió un cilindro de 100 milímetros con un pistón británico Omega y una relación de compresión de 11,8:1. El motor de 549 centímetros cúbicos (100 × 70 milímetros) produjo 75 caballos a 10.000 revoluciones por minuto. A esas vueltas, el monocilíndrico grande era tan suave como un bicilíndrico. Brillante en concepto y ejecución.
Cilindro horizontal del 888 Corsa y distribución desmodrómica: herencia racing pura
El motor de la Supermono heredó muchas características directamente del 888 Corsa, el bicilíndrico con el que Ducati corría en el Campeonato Mundial de Superbike. Cilindro horizontal con culata DOHC de cuatro válvulas desmodrómica: válvulas de admisión de 37 milímetros y válvulas de escape de 31 milímetros, distribución por correas dentadas y refrigeración líquida. Contaba con cuerpos de mariposa de 50 milímetros con doble inyector por cilindro (sistema idéntico al Weber I.A.W. del 888) y encendido electrónico gestionado por ECU.
Las primeras Supermono de 1993 usaban la cilindrada de 550 centímetros cúbicos (100 × 70 milímetros) produciendo un máximo de 78 caballos en su versión final optimizada. Las versiones posteriores de 1995 aumentaron el diámetro del pistón a 102 milímetros manteniendo la carrera de 70 milímetros para una cilindrada de 572 centímetros cúbicos, produciendo 81 caballos a 10.000 revoluciones por minuto. El corte de revoluciones estaba en las 11.000 revoluciones por minuto. La caja de cambios era de seis velocidades con patrón GP (1 abajo, 5 arriba) y embrague seco multidisco.
La configuración monocilíndrica permitía una centralización de masas imposible en un multicilíndrico: pistón único, biela única, cigüeñal mínimo y una anchura de motor reducida. Esto mejoraba la distribución de peso y reducía el momento inercial, facilitando cambios de dirección rapidísimos. Cycle World escribió: “Con 3,6 pulgadas de trail, parches de contacto separados por 53,6 pulgadas y la centralización de masas casi ideal disponible con un monocilíndrico tumbado, la Supermono cambia de lado a lado como nada que hayamos pilotado jamás”.
Chasis Claudio Domenicali y obsesión por el peso mínimo
Claudio Domenicali diseñó el chasis tubular de acero siguiendo el patrón trellis establecido por Ducati, construido en la fábrica de Cagiva en Varese. El basculante de aluminio monobrazo fue fabricado por Verlicchi y pivotaba directamente en el cárter/caja de cambios fundida, eliminando el pivote separado y reduciendo el peso. Una configuración idéntica a las 888 y 916 contemporáneas.
Pero la obsesión por el peso mínimo llevó al uso extensivo de carbono y magnesio en todos los componentes posibles. El carbono se encontraba en el carenado completo, guardabarros delantero, caja de aire, subchasis trasero, colín del asiento, soportes de estriberas, depósito de combustible (en algunas versiones) y carcasa de la instrumentación. El magnesio se utilizó en las tapas laterales del motor, la tija superior de la horquilla y las tapas de ajuste de la cadena. Las ruedas eran unas Marchesini de magnesio de tres radios.
La suspensión era Öhlins completa: horquilla invertida de 42 milímetros idéntica a la de la 888 Corsa y monoamortiguador trasero cantilever Öhlins DU2041. Los frenos contaban con discos ventilados y pinzas racing, y el escape era un Termignoni específico. Todo componente fue seleccionado maximizando el rendimiento y minimizando el peso.
Peso seco declarado: 121 kilogramos (267 libras). Para ponerlo en contexto, una Honda NSR250 bicilíndrica de dos tiempos de carreras pesaba aproximadamente 100 kilogramos; una Yamaha TZ250 similar. La Supermono pesaba solo 20 kilogramos más que esas “purpose-built racers” de 250 centímetros cúbicos de dos tiempos, teniendo el doble de cilindrada y siendo cuatro tiempos. Su relación potencia/peso era espectacular: 0,64 caballos por kilogramo, comparable a las superbikes de litro contemporáneas, significativamente más pesadas.
Pierre Terblanche en libertad absoluta: dos meses para crear una obra maestra
Pierre Terblanche, jefe de diseño de Ducati a principios de los noventa, recibió un encargo inusual: diseñar el carenado de la Supermono sin restricciones de homologación de calle, sin necesidad de acomodar equipamiento legal y sin compromiso estético o funcional. Libertad creativa absoluta enfocada puramente en el rendimiento racing. Terblanche completó el diseño en solo dos meses.
El resultado es considerado por muchos su mejor trabajo: líneas limpias y tensas, proporciones perfectas que enfatizaban la compacidad extrema de la moto y un carenado integral de carbono que fluía orgánicamente desde el frontal hasta el colín trasero. La influencia directa es evidente en la 916 presentada un año después: faros dobles, tomas de aire laterales integradas, zaga ascendente y una línea de cintura pronunciada. La Supermono estableció el lenguaje de diseño que la 916 refinaría para la producción masiva.
El tamaño microscópico de la Supermono es difícil de comprender sin verla físicamente. Con una distancia entre ejes de 1.360 milímetros y una altura de asiento de 760 milímetros, es como una moto a escala tres cuartos comparada con una superbike convencional: todo es proporcionalmente más pequeño, más compacto y más concentrado.
Cycle World en Willow Springs: cuatro segundos bajo el récord sin intentarlo
En diciembre de 1992, Cycle World llevó la primera Supermono llegada a los Estados Unidos a Willow Springs Raceway. El redactor jefe de pruebas, Don Canet, ex-piloto de carreras, condujo la carísima moto prestada. Tras pocas vueltas de aclimatación, empezó a atacar. Los cronómetros en boxes contaron una historia increíble: Canet circulaba por la pista cuatro segundos por debajo del récord de la clase singles. En una moto prestada, el primer día y sin preparación previa.
John Burns, de Cycle World, escribió: “En cualquier otra moto que podamos pensar, rodar en Willow así de rápido requiere que el piloto domine perfectamente la ciencia de perder y recuperar tracción. La Supermono, sin embargo, nunca perdió adherencia en ningún extremo. Podía trazar precisamente la línea más cerrada y sus Dunlop tenían una vida considerable restante al final del día. Eso es lo que el peso ligero hace por ti”.
Tras un pequeño ajuste de suspensión añadieron: “la moto absorbía lo que Willow pudiera lanzarle sin el más mínimo atisbo de inestabilidad”. La Supermono funcionaba tan bien que hacía parecer el pilotaje algo fácil gracias a su peso ligero, su centralización de masas perfecta y su geometría optimizada.
Sound of Singles: la categoría que murió demasiado pronto
La Sound of Singles era una categoría de carreras para monocilíndricas que funcionaba como evento soporte del Mundial de Superbike en los noventa. Las restricciones técnicas permitían monocilíndricas de hasta 650 centímetros cúbicos de cuatro tiempos. Era muy popular en Europa, con constructores especializados como Armstrong, ATK o Husaberg fabricando máquinas específicas para el asfalto.
El problema fundamental de la Supermono fue que sufrió hasta un 50% de déficit de cilindrada comparada con algunos rivales de 650 centímetros cúbicos que tenían una ventaja de potencia significativa. La Supermono confiaba en su finura, balance y peso ligero para compensar esa desventaja. Era la estrategia típica de Ducati: no ganar por fuerza bruta, sino por equilibrio perfecto. Funcionó razonablemente bien: Alan Cathcart ganó campeonatos en Gran Bretaña y Japón, además del evento Singles en Bathurst en 1994. Sin embargo, eventualmente las monocilíndricas de mayor cilindrada dominaron la categoría, y el interés por la misma fue decayendo hasta morir a finales de los noventa.
Producción microscópica y promesas incumplidas
La producción de la Supermono fue microscópica incluso para los estándares de Ducati: cuarenta unidades de la versión de 550 centímetros cúbicos fabricadas en 1993-94 y veintisiete unidades de la versión de 572 centímetros cúbicos en 1995. Un total de sesenta y siete motos. Todas construidas exclusivamente por el departamento de carreras de Ducati y vendidas a equipos privados o coleccionistas adinerados a un precio que, aunque no documentado oficialmente, era astronómico.
Massimo Bordi imaginaba la Supermono como la fundación de una nueva familia de monocilíndricas de alta tecnología: versiones de carreras, de calle e incluso rumores de versiones sobrealimentadas. Nada de esto ocurrió. La demanda comercial para una versión de calle nunca se materializó lo suficiente y la inversión necesaria no ofrecía un retorno claro. Ducati archivó el proyecto después de 1995 y la tradición de las monocilíndricas de la marca —fundada en los cincuenta y sesenta— murió definitivamente con ella. El futuro de la marca pasaría por los bicilíndricos y, posteriormente, por los motores V4.


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Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.Me encanta, aunque una locura el precio que alcanzan algunas unidades, por cierto otra mono que me “flipa” y que apunto estuve de comprar una el año pasado, es la menos exclusiva pero también rara Yamaha SZR 660.
Otra candidata para la Moto del Día 😉 Misma filosofía, aunque menos radical y potente. Personalmente, a pesar de las vibraciones, me gustan mucho las mono de gran cilindrada.