Moto del día: Kawasaki VN 1700 Nomad

Moto del día: Kawasaki VN 1700 Nomad

Una bagger de 1.700 cc con acelerador electrónico, 13,9 mkg de par y el confort de una alfombra mágica


Tiempo de lectura: 4 min.

El lanzamiento de la Kawasaki VN 1700 Nomad en 2009 supuso la consolidación de la marca japonesa en el competitivo segmento de las “baggers” de gran cilindrada, un nicho donde el tamaño y el par motor son los reyes absolutos. Tras años de éxito con la serie 1600, Kawasaki decidió que era el momento de dar un salto cualitativo, no solo aumentando la capacidad cúbica, sino introduciendo una carga tecnológica que hasta entonces parecía reservada a las motos de turismo más sofisticadas.

Con la Nomad, se buscaba ofrecer una alternativa real y refinada a las reinas de Milwaukee, demostrando que el espíritu “custom” podía maridar perfectamente con soluciones técnicas del siglo XXI.

Contexto: La era de los V-Twin masivos y la eficiencia térmica

A finales de la primera década de los 2000, el mercado de las motocicletas de crucero vivía una obsesión por las cifras de par y la presencia escénica. Las normativas de emisiones empezaban a amenazar a los grandes motores refrigerados por aire, lo que obligó a marcas como Kawasaki a reinventar sus bloques V-Twin para ofrecer más rendimiento con una mayor eficiencia térmica.

Fue un momento dulce para los amantes de los viajes de larga distancia, donde la comodidad del pasajero y la capacidad de carga empezaron a priorizarse tanto como el diseño cromado, dando lugar a motos que, a pesar de su peso mastodóntico, presumían de una agilidad insospechada gracias a la electrónica.

Tecnología punta: El primer acelerador electrónico de su clase

La columna vertebral de esta Nomad era su imponente motor bicilíndrico en V a 50 grados, que elevaba su cilindrada hasta los 1.700 centímetros cúbicos y estrenaba un sistema de válvulas de carrera larga para enfatizar el empuje desde muy bajas vueltas.

Kawasaki VN 1700 Nomad (2)

La gran novedad técnica fue la adopción del acelerador electrónico (Electronic Throttle Valve), el primero en su categoría, que permitía una gestión del motor mucho más suave y la integración de un control de crucero de serie que funcionaba con una precisión quirúrgica en marchas largas. Este bloque era una central de energía capaz de entregar 13,9 mkg de par a tan solo 2.750 revoluciones, permitiendo cruceros relajados sin necesidad de jugar con el cambio de seis marchas.

Equipamiento Touring: Una alfombra mágica de 380 kilos

Un detalle que definía el carácter de la VN 1700 Nomad era su equipamiento específico para el “touring” clásico:

  • Maletas rígidas: Apertura lateral con 38 litros de capacidad cada una.
  • Protección aerodinámica: Parabrisas regulable que eliminaba turbulencias a velocidades de autopista.
  • Suspensión ajustable: Doble amortiguador trasero ajustable por aire para adaptar la carga.

A pesar de sus casi 380 kilos en orden de marcha, el centro de gravedad situado a ras de suelo y una ergonomía muy estudiada hacían que maniobrar con ella fuera mucho menos intimidante de lo que sugerían sus dimensiones.

Comportamiento dinámico: Estabilidad imperturbable

Buscando el comportamiento dinámico en carretera abierta, la Nomad destacaba por una estabilidad lineal imperturbable y una frenada potente, apoyada en dos discos delanteros de 300 mm mordidos por pinzas de cuatro pistones. No era una moto para buscar ángulos de inclinación imposibles, ya que las generosas plataformas para los pies avisaban pronto del límite, pero su capacidad para absorber baches la convertían en una alfombra mágica sobre el asfalto.

El sonido del motor, filtrado pero con el pulso característico de un gran V-Twin, acompañaba cada kilómetro sin resultar cansado, reforzando esa sensación de estar a los mandos de una máquina construida para durar toda la vida.

Conclusión: El valor de la mecánica indestructible

Invertir en una Kawasaki Nomad en 2009 significaba apostar por una de las ruteras más equilibradas y tecnológicamente avanzadas del momento. Fue la moto que demostró que el “sueño americano” también podía hablar japonés con total autoridad, combinando una estética nostálgica con la tranquilidad de una mecánica indestructible. Hoy sigue siendo una opción muy valorada en el mercado de ocasión para devorar continentes con total confort.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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