Moto del día: BMW F 800 GT

Moto del día: BMW F 800 GT

La moto de turismo racional, pero además divertida


Tiempo de lectura: 6 min.

Hoy vamos a hablar de la BMW F 800 GT, una moto de turismo de cilindrada media, con muchos alicientes y un buen puñado de virtudes que no la presupondríamos a primera vista. El modelo vió la luz en 2012 para sustituir a la BMW F 800 ST, una moto que fue un buen punto de partida para la nueva generación de motos de turismo medias del fabricante alemán pero que aun tenía algunas asignaturas pendientes.

Con esta moto BMW pretendía ofrecer un modelo de acceso a su catálogo para todos aquellos que buscasen una moto viajera pero que su economía no les alcanzase para comprar su buque insignia, la BMW R 1200 RT. La F 800 GT se presentaba como una moto muy asequible de comprar, con un precio de tarifa algo por encima de los 10.500 euros, y que te permitía disfrutar de la experiencia BMW. Como veremos, esto es así, pero no al 100%.

Empezamos con su mecánica. El motor es el mismo bicilíndrico en linea de 800 cm3 que BMW usaba en todas sus motos de la familia F, la naked, la trail y nuestra protagonista de hoy. Un motor que ahora mismo se está sustituyendo por el nuevo biclíndrico de 850 cm3 en la gama. De hecho la BMW F 800 GT es la única moto que queda a la venta en el catálogo alemán con la vieja unidad de potencia y se espera que el modelo se renueve muy proponto con el nuevo propulsor entre otros cambios.

BMW F800 GT 11

 

Esta GT monta la última evolución del motor de 800 cm3 muy mejorado respecto a las versiones de los primeros años, ya que elimina casi por completo las molestas vibraciones de alta frecuencia que tenían sus antecesores y además consigue unos consumos verdaderamente asombrosos. Se conforma con 4,2 litros cada 100 km y esa cifra es verdaderamente brillante para una moto de 90 caballos y más de 200 kilos de peso.

Siempre he pensado que una moto tourer destinada a hacer grandes kilometradas tenía que tener un consumo de combustible muy parco porque si no, la tarea de hacer grandes rutas se te ponía bastante cuesta arriba, sobre todo para las economías más justas. En este aspecto la BMW F 800 GT cumple con matrícula y a día de hoy pocas motos destinadas a viajar se me ocurren que gasten menos que nuestra protagonista, por no decir ninguna.

Donde la moto no brillaba a tan alto nivel es en las calidades. No se muy bien por qué. Lo mismo en BMW querían hacer un producto lo más asequible posible para atraer a un mayor número de compradores a la casa, o lo mismo no querían vender la moto “perfecta” por 14 o 15.000 euros porque entonces la gente no compraría a sus hermanas mayores ya entradas en la zona de los 20.000 euros, como la BMW R 1200 RT.

BMW F800 GT

La BMW F 800 GT tiene algunos detalles que podríamos perdonar en marcas de segunda linea pero que no son propios de un fabricante supuestamente premium. Son comunes los problemas con la tornillería de la moto, que tiende a aflojarse y caerse con facilidad mientras estás en marcha. El otro foco de las crítias tiene que ver con las maletas y los plásticos en general del conjunto, que son tirando a flojos y se rompen con cierta facilidad. No estoy diciendo que la moto se caiga a pedazos, ni mucho menos, pero que quien se la compre pensando en que va a obtener las calidades y acabados de las BMW grandes, pero en frasco pequeño, se equivoca de moto.

Dejando atrás estos detalles, en general estamos ante una muy buena moto que se comporta bien en un amplio abanico de situaciones. Su faceta más conocida es la de turismo pero tiene más. A la hora de viajar está un punto por debajo en comodidad de las grandes ruteras, pero aún así raya a un nivel muy digno se pueden realizar largos viajes con ella sin problemas. Peca de una protección aerodinámica algo escueta para lo que es una touring y de una posición algo más al ataque de lo que se esperaría en este segmento.

Sin embargo, esos sacrificios se han hecho en pos de mejorar el dinamismo del conjunto. La BMW F 800 GT es una moto razonablemente ágil y divertida en carreteras de curvas. El motor tiene una buena reserva de par, y la parte ciclo, sin emplear componentes de alta gama, está bien equilibrada y da confianza. De hecho, esta moto me cuadra más como una sport turismo aburquesada que como una touring con ganas de fiesta.

BMW F800 GT 2

En ciudad, sin ser su mejor faceta también aprueba como moto de rutina y del día a día. El carenado es algo aparatoso, pero no en exceso y te permite una agilidad razonable, mientras que la comodidad y la finura general del conjunto unido a su parco consumo hacen el resto. A destacar el sistema de transmisión por correa dentada, una solución sin mantenimiento y de un funcionamiento suave y aterciopelado, nada que ver con la tosquedad de las cadenas.

Montar una cadena es algo ideal si vas a viajar por el viejo continente ya que te permite recorrer miles y miles de kilómetros sin tener que preocuparte por engrasar o tensar nada. El problema es si te planteas viajar a destinos más exóticos puesto que siempre hay riesgo de que la correa parta, si superas su vida util estimada o se engancha con algo. En estos casos has de tener en cuenta que es una solución totalmente desconocida en muchos países y que encontrar recambios puede tornarse arto complicado.

BMW F800 GT 3

En resumidas cuentas, me parece un modelo muy recomendable para gente a la que le gusta viajar y hacer kilómetros pero que no renuncia  al resto de cosas que te dan las motos, como la diversión o las sensaciones de conducción. Puede ser un buen paso previo en el historial de moteros de mediana edad antes de pasarse a cosas más tranquilas y cómodas.

Como siempre en BMW, la dotación que trae de serie el modelo es suficiente pero algo escasa. La lista de extras es prácticamente interminable, algunos de ellos casi imprescindibles para un uso viajero como los puños calefactables o el caballete central, mientras que otras opciones como la suspensión electrónica o el control de presión de los neumáticos son más prescindibles. De segunda mano se pueden encontrar unidades en buen estado a partir de 6.000 euros. No es una cifra desorbitada si tenemos en cuenta todas las facetas que nos ofrece esta moto y su pírrico consumo.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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