Moto del día: Fratelli Ferrari 150

Moto del día: Fratelli Ferrari 150

Problemas legales, motores de dos tiempos y una exclusividad forzada por su bajísima producción


Tiempo de lectura: 3 min.

La Fratelli Ferrari 150 es una de esas motos que parecen esconder una historia imposible. Lleva en el depósito un nombre conocido en todo el mundo, pero no fue fabricada por Enzo Ferrari ni tuvo relación con sus automóviles de competición. Nació en Milán, en una pequeña empresa creada por los hermanos Amos y Luigi Ferrari.

Un apellido demasiado famoso y un conflicto inevitable

Los hermanos Ferrari comenzaron a fabricar motocicletas a comienzos de los años cincuenta. La empresa ofrecía modelos de pequeña y media cilindrada, con motores de dos y cuatro tiempos, en una época en la que decenas de fabricantes italianos competían por hacerse un hueco en el mercado.

El problema llegó por el nombre. La marca de motocicletas utilizaba simplemente Ferrari, igual que la prestigiosa empresa de Maranello, y la coincidencia provocó un conflicto legal. A partir de 1953, las motos pasaron a comercializarse como Fratelli Ferrari —“hermanos Ferrari”—, una fórmula que permitía conservar la identidad familiar y distinguirla claramente de la firma automovilística.

La 150 Lusso Sport y la técnica de la época

En 1952, la empresa presentó en el Salón de Milán las 150 Lusso Sport y Super Sport. La primera utilizaba un monocilíndrico de dos tiempos de 150 cm³ y se situaba como una motocicleta ligera, sencilla y de aspecto deportivo. La gama también llegó a incluir una versión de 160 cm³, mientras que con el tiempo aparecieron modelos de 175 cm³ y otras propuestas más ambiciosas.

La unidad de 1954 que nos ocupa corresponde a la etapa en la que la producción se concentraba en las 150. Su motor era un monocilíndrico de dos tiempos refrigerado por aire, asociado a un cambio manual de tres velocidades. El bastidor tubular, la horquilla telescópica y las ruedas de radios seguían las soluciones habituales de las motos italianas de la época.

Frateli Ferrari 160 (2)

La Fratelli Ferrari 150 no necesita fingir que es un deportivo de Maranello; su encanto reside precisamente en ser la otra Ferrari, una joya milanesa de dos tiempos envuelta en un apellido legendario

Una deportiva sencilla para el día a día

La 150 Lusso Sport no pretendía competir con las grandes motos de carreras. Su atractivo estaba en ofrecer una imagen dinámica y una respuesta suficientemente viva sin abandonar la sencillez mecánica. El motor de dos tiempos, el tamaño contenido y el peso relativamente bajo la convertían en una moto utilizable tanto en ciudad como en carretera.

Algunas fichas publicadas de ejemplares de 1954 señalan 150 cm³ y tres velocidades, mientras que otras referencias describen cambios de cuatro marchas en determinadas evoluciones. También aparecen discrepancias en la cilindrada administrativa de algunas unidades restauradas. Por eso, conviene ceñirse a la ficha de la motocicleta concreta y no mezclarla con las versiones de 160 o 175 cm³.

Una rareza coleccionable bajo la sombra de Maranello

La historia de la Fratelli Ferrari 150 vale tanto por la moto como por el equívoco que provoca. Durante décadas, el apellido hizo pensar en coches rojos, grandes motores y carreras de Grand Prix, cuando en realidad esta máquina pertenecía a un fabricante independiente y mucho más modesto de Milán.

La empresa desapareció a mediados de los años cincuenta, después de fabricar un número reducido de motocicletas. Esa producción limitada, unida a la confusión con la marca automovilística, ha convertido a las Fratelli Ferrari en piezas especialmente singulares dentro del coleccionismo italiano.

La 150 no necesita fingir que es una Ferrari de Maranello. Su interés está precisamente en ser la otra Ferrari: una pequeña motocicleta milanesa, nacida en los años de expansión de la industria italiana y condenada desde el principio a vivir bajo la sombra de un apellido demasiado famoso.

La unidad de las imágenes fue subastada por RM Sotheby’s
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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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