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Moto del día: Gilera Nordwest 600

Adelantada a su tiempo

Moto del día: Gilera Nordwest 600

La Gilera Nordwest 600, junto con la Gilera Freestyle, de la que ya hablamos, son consideradas dos de las primeras motos supermotard de producción en serie. Las dos copian prácticamente la misma estética la una de la otra, de hecho, si no nos paramos a observar detenidamente la arquitectura de su motor, o escuchamos su sonido -2T vs 4T- es muy probable que las confundamos entre sí.

Al igual que en la Freestyle, Gilera con la Nordwest 600 en 1990 lo que hizo fue utilizar componentes que ya poseía de otros modelos que se encontraban mas orientados hacia el offroad. Concretamente utilizó el chasis y basculante que tenían desarrollado para el modelo RC 600 Cobra y también su motor, realizando algunos cambios en otros componentes y sustituyéndolos por una nueva suspensión, frenos y llantas que estuviesen mas enfocados a su uso en carretera, para hacerla así más rápida y efectiva en los cambios de dirección, y dotarla de una mayor estabilidad.

En la parte estética es una supermotard al uso, tal y como las entendemos hoy en día, aunque quizá nos llama la atención la curvatura de su asiento -cuando ahora son prácticamente planos-, o la corta cúpula que se eleva por detrás de los relojes y que crea una especie de pequeño carenado junto con las tapas laterales. Por lo demás, es una moto estrecha, con el asiento relativamente alto y un manillar muy ancho.

Gilera Nordwest 600 1

El chasis es de simple cuna de acero que se desdobla en su parte baja para acoger el motor, el basculante es del mismo material y de sección rectangular, para unirlos se utiliza un amortiguador marca Boge de 150 mm de recorrido y anclaje mediante sistema de bieletas. En el tren delantero se utiliza una horquilla invertida Marzocchi con barras de 41 mm de diámetro sin posibilidad de regulación y también con 150 mm de recorrido.

Las llantas fueron producidas por el fabricante italiano Grimeca, son de 17 pulgadas en ambos ejes y su tamaño es de 120/60 para la delantera y de 160/60 en la trasera. El equipo de frenos cuenta con dos discos delanteros de 270 mm que son accionados por dos pinzas de cuatro pistones de anclaje axial con muy buen mordiente, y del eje trasero se ocupa un disco de 240 mm y una pinza de doble pistón.

El motor es un monocilíndrico cuatro tiempos de 558 cc con distribución DOHC y refrigeración líquida, se encuentra alimentado por dos carburadores Teikei de 30 mm, y es capaz de generar una potencia de 50 CV a 7.250 RPM y un par de 52 Nm a 5.500 RPM. La caja de cambios asociada es de cinco velocidades, y como curiosidad la distribución se realiza a través de correa dentada, por lo que hay que vigilar su mantenimiento y estado.

Gilera Nordwest 600 3

Dinámicamente es una moto con la que nos moveremos bien por ciudad, debido a su alto manillar y estrecho chasis, idóneo para moverse entre los recovecos de los atascos, pero que se disfrutará aún mas en las carreteras de curvas debido a su bajo peso de 173 kg con todos los llenos, y también gracias a una postura de conducción erguida con los brazos estirados sobre un ancho manillar que nos invita a atacar las curvas cerradas sacando el pie.

Si a esto le sumamos una respuesta del propulsor quizá algo perezosa en las primeras vueltas, pero contundente y con gran patada cuando se superan las 5.000 RPM, tendremos un juguete muy divertido que además es capaz de alcanzar 170 km/h.

Sin duda, la Gilera Nordwest 600 es una motocicleta que no fue entendida en una época en la que las prestaciones puras, la velocidad y las motos deportivas dominaban el mercado. Se adelantó a su tiempo y puede que a día de hoy hubiese tenido mucha mejor acogida, quizá siendo capaz de rivalizar con otras motos de similar concepto como las KTM Duke 690 o quizá, con la ya más potente y bicilíndrica Aprilia Dorsoduro que probó Gonzalo hace unos meses.

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Sobre mí

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.