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Moto del día: Hanway Raw 50

Una máquina del tiempo por menos de 1.000 euros

Moto del día: Hanway Raw 50

Muchos de por aquí tienen recuerdos muy tiernos de sus inicios en los ciclomotores, no es el caso de la juventud actual. El mercado del ciclomotor está prácticamente acabado, aunque está experimentando un resurgir gracias a los scooters eléctricos, especialmente en grandes ciudades donde hay servicios de motosharing. Uno de los últimos ciclomotores con personalidad que hubo fue la Hanway Raw 50.

Apareció en el mercado español en 2014. Ya se había empezado a vender la Raw 125, una naked de corte clásico que estaba funcionando comercialmente por su precio competitivo. La versión ciclomotor de la marca china entró a los concesionarios con una tarifa que rozaba la hilaridad: 999 euros. El nombre le venía al pelo, «raw» en inglés se puede traducir por «crudo» o «en bruto».

Durante el verano de 2014 esta motillo estuvo con ese precio promocionalmente, 200 euros por debajo de lo que sería su precio «normal» (1.199 euros). El parecido a la versión de 125 cc era sorprendente, aunque claro, resultaba también evidente que el chasis estaba repleto de aire. El cilindro quedó orientado en un ángulo muy horizontal, a diferencia de la versión de 125 cc. Eso, y la forma del escape, la delatan en el acto.

hanway raw 50 cafe azul negro

Destacaba entre la oferta de ciclomotores, prácticamente monopolizada por los prácticos scooter, con muy pocas alternativas y, obviamente, con el mismo origen, Asia. Se podía elegir en tres combinaciones de color, naranja con negro, blanco con naranja y azul con negro. Los chavales con licencia de ciclomotor podían disfrutar de la experiencia de conducir una moto «de verdad», teniendo que lidiar con la maneta del embrague y un cambio de cuatro marchas.

El motor de cuatro tiempos, refrigerado por aire y dos válvulas eroga el máximo legal, 2,9 CV a 7.000 RPM. Respecto a una 2T no es tan fácil «apretarla», aunque si se mantiene de serie la mecánica es más agradable y 2,9 CV son 2,9 CV. Además, la alimentación de gasolina es mediante carburador, como en los viejos tiempos. De vez en cuando hay que estar pendiente de ese pequeño detalle.

En los últimos compases de su comercialización la tarifa oficial de la Hanway Raw 50 era de 1.145 euros, casi lo mismo que costaba sin descuentos. Es un modelo difícil de ver y resulta evidente que no vendieron muchas. Desde el 1 de enero de 2018 ya no se podían matricular más ciclomotores Euro 3, así que ahí terminó su andadura en nuestro país (y la Unión Europea entera, claro está).

hanway raw 50 cafe negro naranja

Tuvo una versión café racer, Raw 50 Café, con mínimos cambios estéticos como los fuelles para la horquilla, el asiento o las tapas negras

Con sus 96 a 102 kg en seco era una opción muy razonable para aprender a montar en una moto de marchas para aquellos que no pudieran esperar a cumplir los 16 años para obtener el A1, o para quienes simplemente querían un medio de transporte económico para la urbe o el pueblo, con un puntito de personalidad y un regustillo a clásica británica.

Ahora mismo estas motos nos parecen muy innecesarias, pero hay que recordar que hubo una época en la que España se movió así, y que se recorrían enormes distancias a velocidades de tortuga… Esa época es muy anterior al movimiento café racer, plena posguerra española, vaya.

Es una moto muy sencilla en todos los sentidos. Chasis de cuna simple desdoblado, suspensión de horquilla telescópica y doble amortiguador trasero, llanta delantera de 18″ con neumático 90/90 y llanta trasera de 16″ con balón 110/90, freno delantero de disco y trasero de tambor, arranque eléctrico o mediante patada y pedal, instrumentación analógica básica, etc. Por casi 1.000 euros no se puede pedir más.

Sin duda mucho menos práctica que cualquier scooter, pero diferente al fin y al cabo. Se pueden encontrar algunas unidades en el mercado de ocasión con pocos kilómetros, algunas por debajo de los 500 euros. No se trata de un modelo de colección, de motor son duras, pero flaquean en el tema de los acabados, sistema eléctrico y esas cosas. Desde ese punto de vista, no solo es una escuela para pilotos, también para los que quieran aprender mecánica básica.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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