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Moto del día: Moto Guzzi Falcone

Una Sport Turismo nacida en otra época

Moto del día: Moto Guzzi Falcone

Nacida para reemplazar a la veterana GTW de 1934, la Moto Guzzi Falcone se presentó en el Salón de Ginebra de 1950. Con una estética desprovista de elementos superfluos, la Falcone no contaba con un diseño rompedor. Era el resultado de actualizar la primera moto que salió de la fábrica italiana en 1921, a su vez tomada del diseño base del génesis: el prototipo Moto Guzzi-Parodi de 1919.

Moto Guzzi siempre se ha caracterizado por sus propulsores en disposición transversal y configuración V2. Sin embargo, antiguamente, la firma genovesa empleaba una disposición en formato de cuatro cilindros en línea colocados horizontalmente respecto al suelo. Este diseño contaba con un enorme volante externo («de cuchilla»), una característica popular dentro de las motocicletas monocilíndricas de la marca durante más de medio siglo.

El motor -refrigerado por aire- contaba con un solo cilindro simple de 498 cm3, de 88 mm de diámetro por 82 mm de carrera. Desarrollado a comienzos de los años veinte, el bloque era capaz de generar 23 CV de potencia a 4.500 RPM, suficientes equinos para mover una masa de 170 kg a una velocidad máxima de 135 km/h. Era veloz, aunque no era una moto de carreras. Por ejemplo, en lugar de usar magnesio para las carcasas del motor, como en la Moto Guzzi Dondolino, la Falcone usaba el aluminio. Se podría decir a grandes rasgos que era una versión descafeinada de esta última.

Moto Guzzi Falcone 2

La suspensión quedaba a cargo de una horquilla telescópica en el eje delantero y un basculante giratorio con resorte bajo el motor asistido mediante una pareja de amortiguadores en el eje anterior. Este sistema sería introducido por primera vez en la marca en 1928 con la Moto Guzzi GT «Norge». Las llantas de aleación multirradio de 19 pulgadas quedaban recubiertas por unos finos neumáticos de 3,25 pulgadas delante y 3,5 pulgadas detrás. Ambos frenos eran de tambor con un diámetro de 200 mm.

Podía equiparse con un pistón, una leva y un carburador de una Dondolino para rozar los 170 km/h de velocidad punta

Con esta carta de presentación, Moto Guzzi puso a la venta una moto rápida, aunque de formas algo ortodoxas para mercados como el norteamericano o el británico, y algo cara para una gran mayoría de italianos que vivían las consecuencias de la guerra. Aún así, gozó de notable éxito, especialmente entre los cuerpos de las fuerzas del orden. Entre 1950 y 1968 se construyeron alrededor de 20.000 ejemplares. Siendo objetivos, el diseño original fue un éxito. Perduró en las motos de la marca durante casi cinco décadas sin sufrir apenas cambios.

Cabe decir que, en 1953, Moto Guzzi renombró sus modelos. La Astore se retiró de la circulación. La GTW, a pesar de convivir con su reemplazo, pasó a llamarse Falcone Turismo. Así, la Falcone Normale, se rebautizó como Falcone Sport. Las diferencias estéticas entre una y otra se limitan al empleo de guardabarros -únicamente en la Turismo- y el depósito -cromado en la Sport-. Mecánicamente, la válvula de escape, la biela, el pistón, el árbol de levas y el carburador eran distintos entre una y otra.

No era la más rápida, ni la más cómoda, ni la más barata, ni la más avanzada tecnológicamente, pero luce orgullosa en cualquier época.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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