Moto del día: NSU Supermax 250

Moto del día: NSU Supermax 250

Relojería alemana sobre dos ruedas con el ingenioso sistema Ultramax


Tiempo de lectura: 3 min.

La NSU Supermax 250 es el ejemplo perfecto de cómo la industria alemana entendía la precisión mecánica a mediados del siglo XX. En una época en la que NSU ostentaba el título de mayor fabricante de motocicletas del mundo —llegando a ganar tres campeonatos mundiales de velocidad de forma consecutiva—, la Supermax no nació como una simple 250 de consumo masivo. Se concibió como una joya de relojería envuelta en acero prensado, diseñada para mirar de tú a tú a máquinas que le doblaban en cilindrada.

Buscando la excelencia técnica por encima de la facilidad de fabricación, el ingeniero Albert Roder diseñó el sistema “Ultramax”, el verdadero corazón y secreto de esta montura. En lugar de utilizar la clásica cadena de distribución o una ruidosa cascada de piñones para mover el árbol de levas en culata, NSU empleó dos bielas conectadas a excéntricas. Este sistema —extremadamente silencioso, preciso y libre de mantenimiento constante— permitía que el motor monocilíndrico de 247 c.c. girase con una suavidad desconocida para sus contemporáneas.

Este propulsor rendía unos honestos 18 CV, una cifra nada despreciable para la época, que lanzaba a la Supermax por encima de los 125 km/h con una entrega de potencia lineal y carente de las vibraciones parásitas que solían castigar a los pilotos de otras monocilíndricas de 250.

Un chasis adelantado a su tiempo

El bastidor de la Supermax también rompía con los cánones establecidos. En lugar de la tubería de acero tradicional que montaban la mayoría de sus rivales británicas o italianas, NSU apostó por una estructura de acero prensado de gran rigidez. Esta solución técnica no solo era una declaración de intenciones industrial, sino que permitía alojar componentes como el filtro de aire y el depósito de aceite de forma interna, logrando una estética limpia, aerodinámica y puramente funcional que hoy sigue viéndose moderna.

NSU Supermax 250 (2)

Además, la adopción en esta versión “Super” de una suspensión trasera con dos amortiguadores convencionales —en lugar del muelle central de las versiones Max anteriores— dotó a la moto de un aplomo en curva sobresaliente. La Supermax se convirtió rápidamente en la referencia de su categoría, ofreciendo un equilibrio entre confort de marcha y precisión de guiado que muy pocas marcas podían replicar sin elevar costes exponencialmente.

“Pilotar una Supermax es descubrir que en los años 50 ya se podía rodar a regímenes elevados con una ausencia de vibraciones que hoy firmarían muchas monocilíndricas modernas”

El declive ante el auge del automóvil

A pesar de su innegable calidad constructiva y de ser una de las 250 más sofisticadas de la historia, la Supermax fue víctima del cambio de paradigma en la movilidad europea. A finales de los 50 y principios de los 60, el público empezó a demandar techos y cuatro ruedas. Paradójicamente, el propio éxito de la ingeniería de NSU ayudó a este cambio, ya que el desarrollo mecánico de la Supermax sirvió de base para los motores de los primeros NSU Prinz, los utilitarios que terminarían por canibalizar el mercado de las motocicletas de alta gama.

La producción de la Supermax cesó en 1963 con poco más de 15.000 unidades fabricadas. Esto la convierte hoy en una pieza de colección extremadamente codiciada. No es solo una moto antigua; es el testimonio de una época en la que los ingenieros no buscaban el camino más fácil para reducir costes, sino el camino más perfecto desde el punto de vista técnico. Poseer una Supermax hoy es tener un trozo de la historia de la aviación y la automoción alemana condensado en un motor de 250 c.c. que sigue funcionando con la precisión de un cronómetro suizo.

En las imágenes aparece un ejemplar subastado por Iconic Auctioners
COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

COMENTARIOS

avatar
2000
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

Redaccion