Moto del día: Yamaha XS 650 SE Special

Moto del día: Yamaha XS 650 SE Special

La exitosa 'Special' bicilíndrica de 53 CV que combinó el indomable carácter mecánico británico con la robustez japonesa en 1982


Tiempo de lectura: 5 min.

La Yamaha XS 650 SE Special era una semicustom que parecía británica por los cuatro costados, pero que venía directamente de Japón con la firme intención de cumplir en el día a día sin dramas mecánicos. Con su característico motor parallel twin de 2 cilindros, su confortable asiento escalonado y una estética puramente ochentera, esta motocicleta se colocó en el incipiente segmento custom con un carácter propio y una fiabilidad muy superior a la de las firmas originales de Gran Bretaña.

Aquel bloque de 650 cc arrastraba una historia verdaderamente larga tras de sí. Yamaha lo lanzó al mercado en 1969, el mismo año en el que Honda revolucionaba el mundo con la presentación de la CB750. Aunque la tetracilíndrica de Honda representaba el futuro de la industria, la XS-1 original nació como una copia descarada de las motos británicas. La gran ironía de esta historia es que el clon de los tres diapasones sobrevivió y prosperó en las listas de ventas mucho más tiempo que las propias máquinas inglesas a las que había intentado calcar.

Su bloque motor estaba basado de forma directa en las cotas internas de la BSA 650, con unos datos de 75 × 74 mm para diámetro y carrera, respectivamente. Sin embargo, los ingenieros nipones añadieron un árbol de levas en culata movido por cadena, un efectivo sistema de arranque eléctrico y dos carburadores de vacío constante Mikuni de 36 mm. La mecánica gozaba de una estampa imponente, a pesar de que el peso final del conjunto se elevaba hasta los 211 kg y de que la potencia fuera estrangulada de manera paulatina por las normativas de emisiones hasta quedarse en el entorno de los 50 CV. Con todo, era un propulsor con un empuje encomiable, que no sufría por las pérdidas de aceite y que no se rompía por culpa de las vibraciones, si bien el comportamiento dinámico de la parte ciclo dejaba bastante que desear en las primeras series.

El nacimiento del fenómeno de las “Special” japonesas

El lanzamiento de la versión custom 650S dio el pistoletazo de salida a una nueva tendencia industrial en Japón, y de hecho es la variante más común que se puede encontrar hoy en el mercado de ocasión. La Yamaha XS 650 SE de 1982 mantenía intacta la robustez de la familia, pero aportaba un estilo mucho más cuidado y una posición de mandos infinitamente más cómoda. Un asiento a doble altura muy marcado, llantas de aleación con una rueda trasera de 16 pulgadas, un depósito de combustible en forma de lágrima de 11,3 litros y un precio de venta muy competitivo la hacían irresistible. De hecho, a finales de 1982, esta variante vendía más unidades que toda su oposición junta.

Yamaha XS 650 SE Special (2)

El detalle: El motor bicilíndrico en paralelo de la XS 650 era tan duro y sumamente equilibrado que, a pesar de nacer para una moto de carretera de estilo clásico, se convirtió en una de las mecánicas más laureadas en el campeonato estadounidense de Dirt Track. El mismísimo Kenny Roberts llegó a competir y ganar carreras de óvalo frente a las todopoderosas Harley-Davidson XR750 utilizando un chasis artesanal propulsado por este bloque de origen Yamaha convenientemente exprimido.

Respecto a las bondades de la máquina, lo mejor residía en la dureza de su motor y en esa capacidad para transmitir las sensaciones de un bicilíndrico inglés sin sus típicos quebraderos de cabeza. El propulsor en paralelo, capaz de rendir 53 CV a 7.200 rpm y un par motor de 54 Nm a 5.500 rpm, ofrecía una pegada en la zona baja del cuentavueltas muy agradable y una respuesta progresiva al puño de gas. Por su parte, la caja de cambios de 5 velocidades y la transmisión secundaria por cadena ofrecían un tacto correcto en un uso convencional, aunque las vibraciones se tornaban algo molestas si se mantenían cruceros prolongados en autopista.

Los puntos débiles de la parte ciclo

Los peores detalles del modelo se concentraban en los componentes de la parte ciclo. El comportamiento en curvas reviradas se volvía impreciso debido a unos casquillos del basculante fabricados en plástico que se desgastaban rápido, sumados a unos rodamientos de la dirección que solían coger holgura con facilidad. La amortiguación trasera de serie se mostraba claramente insuficiente, lo que empujó a muchos propietarios de la época a sustituir los elementos originales por unos amortiguadores Koni con muelles de mayor resistencia. Asimismo, el sistema eléctrico de las últimas series pecaba de caprichoso, y el encendido original a menudo flaqueaba tanto que obligaba a recurrir al pedal de arranque rápido (kickstarter) para poner el bicilíndrico en marcha a la primera.

A pesar de estos achaques específicos, la XS 650 era una moto de una resistencia estructural fuera de toda duda. Con la precaución de realizar los cambios de aceite cada 4.800 km 3.000 millas–, el motor se mostraba indestructible y toleraba de buen grado preparaciones de mayor cilindrada, como los famosos kits Alf Hagon que elevaban el cubicaje hasta los 750 cc. El sistema de escape original de doble salida era el único componente que sufría por la corrosión con el paso del tiempo, pero el corazón mecánico permanecía inmune.

En definitiva, esta variante representaba de forma fidedigna una idea comercial que la firma japonesa supo explotar con un éxito arrollador: ofrecer una custom con carácter clásico pero libre de las engorrosas averías de las monturas británicas de los setenta. En una era en la que el universo custom se encontraba en plena ebullición internacional, esta motocicleta se postuló como una opción sumamente práctica para quienes buscaban estética sin complicaciones asociadas.

Más de 40 años de historia han transformado a la XS 650 en una pieza de colección muy cotizada por los entusiastas. No fue hasta el posterior auge de las corrientes neoclassic cuando la industria de las dos ruedas volvió a tomarse en serio el peso del diseño tradicional en el mercado. Sin embargo, el camino ha sido largo hasta llegar a las máquinas actuales, y este modelo de los tres diapasones permanece como el ejemplo perfecto de una época en la que las fábricas de Japón supieron adaptarse a las nuevas corrientes norteamericanas utilizando con maestría sus propias armas mecánicas.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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