Moto del día: Peugeot Vogue

Moto del día: Peugeot Vogue

Nunca algo tan minimalista fue tan maravilloso


Tiempo de lectura: 5 min.

En 2011, en plena fiebre por los remakes y la vuelta a los clásicos, a la firma parisina se le ocurrió que era buena idea reeditar uno de sus modelos más icónicos de los años 70: la Peugeot Vogue. Pero los más curioso de todo esto es que, en vez de hacer un modelo con tecnología del siglo XXI y una estética muy inspirada en el modelo original, los franceses prácticamente sacaron a la venta la misma moto que diseñaron hace 40 años, con unas soluciones técnicas bastante similares.

La Peugeot Vogue es un ciclomotor de 49 cm3 que tuvo mucho éxito al otro lado de los Pirineos durante los años 60 y 70. En España teníamos conceptos muy similares, también de la misma época histórica, como la Derbi Variant, Mobylette Cady, Puch Maxi, etc.

Estas motos míticas aún viven en la nostalgia de los más mayores y siempre salen a relucir cuando cuentan sus batallitas de juventud. En Francia pensaron que ese tirón nostálgico bien podría suponer un buen número de ventas de su sempiterno modelo y por eso se lanzaron a comercializarla hace siete años. La cosa fue bastante bien mercantilmente hablando, y un años después el importador se decidió a traerla también a España.

Peugeot Vogue 3 4

En nuestro país no ha tenido tanto éxito y es difícil verlas por la calle, lo cual es una pena, porque tiene una serie de atributos que son muy difíciles de encontrar en otros vehículos de dos ruedas. Si queréis un consejo observatorio, cierta cadena de pizzerías la ha estado utilizando como vehículo principal para sus flotas hasta hace no mucho.

El principal reclamo de la Peugeot Vogue era su precio de venta. En nuestro país se podía comprar nueva por 999 euros, una cifra realmente cómica para tratarse de un vehículo a motor de primera mano. Su otra gran ventaja era el peso de 42 míseros kilos.

Ya solo con estas dos cifras, se me ocurren un buen número de situaciones en las que esta moto podía encajar a la perfección. La Vogue tenía mucho sentido como vehículo auxiliar para los caravanistas, donde cada gramo cuenta y es importante no sobrecargar el convoy. Así podías dejar la autocaravana fija en tu lugar de destino mientras realizas los viajes de proximidad con esta moto.

Peugeot Vogue 1

Gracias a su precio ridículo, también podías dejarla en la casa del pueblo o en viviendas donde no vivas la mayor parte del año. Así te desplazas en trasporte público, o coche, hasta el nuevo destino y replicas el comportamiento del caso anterior: realizar los viajes de proximidad con este pequeño y práctico ciclomotor.

De hecho, por su fisionomía y ligereza, la Peugeot Vogue es una moto ideal para entornos rurales, caminos de tierra y pistas en general; para todos esos pequeños desplazamientos por dentro del pueblo, donde hace ya años primas lejanas suyas como la Vespino, hacían las delicias de sus propietarios en estas situaciones.

Volviendo a la moto, estaba animada por un motor de dos tiempos que rendía 2,12 caballos. La transmisión a la rueda trasera se realiza mediante cadena, aunque el modelo lleva un variador integrado en el cuerpo del motor para modificar la desmultiplicación.

Peugeot Vogue La moto viene equipada con dos pedales que sirven tanto para poner en marcha el propulsor como para ayudarle a base de gemelos cuando los dos caballos y pico no sean capaces por si solos de sacarnos del atolladero en el que estemos inmersos. Además, si se te acaban los cinco litros de gasolina que puede almacenar en su depósito… ya sabes cómo volver a casa.

Técnicamente, a parte de la potencia la moto tiene otras limitaciones. Los frenos son de tambor en ambos ejes y su eficacia es bastante limitada. La parte positiva es que será difícil ponerles en aprieto si atendemos a las especificaciones del motor.

El otro punto donde esta moto es claramente de otra época es en el alumbrado. La luz de cruce principal corre a cargo de una bombilla halógena de 15 vatios. Si no vas a pasar de 40 km/h seguramente no necesites ver tantos metros por delante de ti como en otro tipo de vehículos, pero ver bien de noche es algo que siempre se agradece.

Pero más flagrante que esto, es si cabe la ausencia de luces de intermitencia para indicar las maniobras. En la Peugeot Vogue tienes que utilizar tu mano izquierda para decir si vas a girar a la izquierda o la derecha. Sí, me estoy refiriendo a ese “dibujito” que viste en el manual para sacarte el carné de conducir mientras pensabas para tus adentros: “y por qué demonios voy a tener que aprenderme yo esto en pleno siglo XXI.”

Pero por todas estas cosas es por lo que la Peugeot Vogue me parece un modelo tan fantástico, especial e irrepetible. Ya no se hacen cosas así, y para muchos es toda una experiencia y una ilusión enorme el tener que poner en marcha el motor dando pedales o tener que emplear las manos para decir a donde queremos girar.

Recuerdo la primera vez que me monté en un Vespino. No pude parar de reírme durante todo el tiempo que estuve a sus mandos, y las carcajadas aún son recurrentes cuando me acuerdo de aquella experiencia. La Peugeot Vogue mola por eso, y porque es una clase de historia que nos enseña cómo era el motociclismo en la época de nuestros padres y abuelos.

PD: Si tenéis un rato, no os perdáis el vídeo de arriba porque es toda una explicación de cómo eran las cosas antaño con este tipo de vehículos.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Convertidordepar

Me ha gustado mucho este artículo. En un momento en el que un scooter de 125cc parece poca cosa, pero a la vez la gente se mueve EN PATINETE!, creo que hemos perdido un poco el norte.
Si bien soy contrario a los ciclomotores por resultarme donde vivo muy limitados, principalmente por la velocidad máxima, no deja de ser cierto que me planteé una bicicleta eléctrica e incluso el mencionado patinete para desplazarme de casa al trabajo. 8 km urbanos al 100% donde un ciclomotor es perfectamente competente.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.