Moto del día: Roadog por William “Wild Bill” Gelbke

Moto del día: Roadog por William “Wild Bill” Gelbke

Durante años fue la motocicleta más grande del mundo


Tiempo de lectura: 5 min.

Hoy os traemos una moto fascinante, y es el resultado de una historia igual de fascinante. Seguramente la mayoría no habréis oído hablar de ella, pero en Estados Unidos fue durante muchos años una moto que pasó a ser considerada leyenda, casi un espejismo. Pero la moto existió y se puede ver en un museo desde hace algunos años. Su creador, William “Wild Bill” Gelbke, fue un visionario. Un espíritu libre incapaz de encerrar entre cuatro paredes o poner límites a su imaginación. Y la Roadog es su obra culmen, una moto que durante muchos años fue la moto más grande jamás construida.

La historia arranca en 1938 en la ciudad de Green Bay (Wisconsin). Sí, la ciudad de los Packers si eres apasionado del fútbol americano. Tras graduarse primero como Ingeniero Electrónico en la Universidad de Wisconsin y, posteriormente como Ingeniero Aeroespacial en California, empezó a trabajar para McDonnell Douglas y Hughes Aircraft. Pero su mente estaba en el cielo, pero no en el cielo que surcan los aviones y los misiles en los que trabajaba, sino en el del diseño sin límites.

A principios de los 60 se trasladó de Los Ángeles a Chicago, donde abrió su propia tienda de motocicletas, Gelbke Motorcycle Co. Un día empezó a imaginar cómo debería ser la motocicleta del futuro, y se propuso convertirla en realidad. Pero no iba a ser una moto convencional, sino algo único. Fue el momento en el que la Roadog empezó a tomar forma.

Roadog 03

En aquellos años, lo habitual era usar chasis de acero, pero Gelbke optó por una solución que hoy es habitual: tubos de cromo-molibdeno 4130, más ligeros y resistentes. Para el motor, recurrió a un Chevrolet de 153 pulgadas cúbicas extraído de un Chevy Nova II, un coche. Se trata de un motor de cuatro cilindros y 2.400 cc. A él le acopló una transmisión automática de dos velocidades con marcha atrás, y un diferencial de una camioneta Chevy de una tonelada reducido a la mitad.

Para la suspensión delantera recurrió a un diseño tipo Earless (similar a la que se usa en motos con sidecar), con sistema antihundimiento. La longitud de la moto era de 5,2 metros (distancia entre ejes 3,2 m), siendo su peso aproximado de 1.500 kg. Como os podréis imaginar, era imposible estacionarla sobre un caballete central o una pata lateral. Es por ello que Gelbke ideo un sistema con cuatro cilindros hidráulicos, accionados por el propio conductor, que permitían estacionar la motocicleta de forma segura.

Una vez terminada la Roadog (fue construida hacia 1962), William “Wild Bill” Gelbke empezó a recorrer Estados Unidos con ella. Aunque era una moto prácticamente imposible de llevar, Gelbke completó con ella más de 30.000 km durante el primer año, alcanzando velocidades cercanas a los 150 km/h. Con toda la información recabada, en 1965 terminó la Roadog II, la cual incluía algunas modificaciones como una suspensión delantera con dos muelles en vez de cuatro, y también una barra transversal para los cilindros hidráulicos, con lo que se facilitaba el conseguir dejar la moto nivelada en terrenos irregulares.

Esta moto introdujo novedades nunca vistas hasta el momento en un vehículo de dos ruedas, como por ejemplo un doble faro delantero gemelo, o frenos de disco tanto delante como detrás.

Roadog 02

Aunque nos parezca una locura, Gelbke usaba la Roadog con asiduidad, para luego alternar con su otra creación, la Auto Four. La usó hasta que falleció en 1978, victima de un tiroteo. Lo que ocurrió aquel 17 de noviembre no está claro. Se dice que estaba siendo investigado como sospechoso de trasladar marihuana en vez de verduras con su semirremolque, el cual era un negocio por el que obtenía ingresos. Ese día una docena de policías se presentó en su casa y echaron la puerta abajo.

Aquí surgen dos versiones. Por un lado la de uno de los oficiales, Jack Nagel, que declaro que cuando Gelbke apareció con un arma en la mano y se le ordenó arrojarla, le disparó en la rodilla. Otra versión apunta a que tiró el arma, pero Nagel resbaló en el hielo. Gelbke recibió varios disparos y falleció en el suelo de su casa, mientras los policías trasladaban a su compañero al hospital. Se dice que ese mismo día Nagel apareció en televisión aparentemente ileso, y que incluso fue a ver el partido de los Green Bay Pakers. Los que conocían a William “Wild Bill” Gelbke sostienen aun hoy que fue asesinado sin motivo.

Cuando Gelbke falleció, sus motos fueron guardadas. La imagen que podéis ver en la portada se convirtió en todo un icono, y empezó a verse en carteles y posters por todo Estados Unidos. A mediados de los 80, Buzz Walneck empezó a buscar la Roadog y acabó dando con ella en la casa de la madre de “Will Bill”. Tras adquirirla fue exhibida en reuniones, para posteriormente ser vendida al Museo Nacional de Motocicletas (de donde son las fotos), y lugar en el que descansa actualmente. La Roadog II es propiedad de Anthony Shablak.

En el siguiente vídeo podéis conocer más sobre la increíble historia de William “Wild Bill” Gelbke y su Roadog. No fue la única moto que construyó, también nos dejo las increíbles Gelbke Auto Four y Gelbke Grasshopper.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Ender

Japan Rules!!

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

Luis Martínez

Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.

Elena Lebrón

Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablarán de velocidad y seguridad y sobre todo mujeres que aportarán información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto :  ¡Gas amigas!