Moto del día: Yamaha XS 1100 S Eleven

Moto del día: Yamaha XS 1100 S Eleven

Un mastodonte "made in los 70s"


Tiempo de lectura: 4 min.

La Yamaha XS 1100 S Eleven fue un hito en la historia de la firma de Iwata. Esta superbike de finales de los 70 se presentó para hacer frente a una competencia japonesa que no daba tregua y que cada vez presentaba motos más y más grandes, aumentando las cilindradas hasta cotas ridículas por aquella época.

Nuestra protagonista llegó de las últimas a aquella fiesta, donde ya llevaban compitiendo algunos años la Suzuki GS 1000, la Kawasaki Z1 o la Honda CBX 1000, que con su motor de seis cilindros era la más “sobrada” de todas. La XS 1100 S Eleven no tenía un motor de seis “pucheros”, pero sí tuvo el honor de ser la primera Yamaha de cuatro cilindros y cuatro tiempos de la historia. De hecho, su motor estaba basado en el tricilíndrico de la XS 750.

En aquella época, todas estas motos estaban un poco… descompensadas, digámoslo suavemente. Los fabricantes se envalentonaban a poner motores cada vez más y más potentes, más y más pesados, en unos chasis con unas suspensiones y unos frenos que en verdad no estaban a la altura. Y lo peor de todo es que eso luego había que conducirlo.

Yamaha XS 1100 Eleven 4

Y según las crónicas de la época, la más descompensada de todas era la Yamaha XS 1100 Eleven, una moto que corría una barbaridad con sus 1.101 cc, pero que luego frenarla, o meterla en curva… eso era otra historia, amigo.

Además, contaba con un eje cardán para mandar el giro del motor a las ruedas traseras en vez de la clásica cadena, aumentando los movimientos parásitos a la hora de abrir o cerrar gas. Nunca he tenido el placer de conducir una de estas, pero los que lo han hecho afirman que el chasis flexaba cosa mala como aumentases un poco el ritmo.

La caja de cambios era de cinco velocidades y era el único punto de falla conocido de esta moto, ya que tendían a averiarse. Por lo demás, el tetracilíndrico refrigerado por aire resultaba bastante rocoso. En cuanto a prestaciones… os lo podéis imaginar.

Yamaha XS 1100 Eleven 1

Con una culata de ocho válvulas la potencia no era monstruosa, pero al menos tenía un par de locomotora desde muy pocas vueltas y una primera respuesta a la caña del gas súper contundente.  Erogaba 95 CV a 8.500 vueltas, pero es que el par era de unos masivos 90,2 Nm a 6.500 vueltas.

Eso sí, el peso también era “parecido” al de una locomotora diésel. Nada más y nada menos que 286 kg lista para rodar. Normal que los frenos sudasen tinta cada vez que el piloto apretaba la maneta con ganas. Y hoy nos quejamos de que las trail pesan unos 240 kilines de nada.

El apelativo de “eleven”, 11 en inglés, no sabemos si le venía por la cilindrada: 1.100 centímetros cúbicos, cuando el resto de sus competidoras andaban en el “litro” exacto, o si era debido a que esta moto era capaz de hacer el 0-160 km/h (0-100 millas por hora) en menos de 12 segundos, es decir, una moto eleven. La punta se situaba en unos estratosféricos para la época 216 km/h.

Yamaha XS 1100 Eleven 3

Al final, la Yamaha XS 1100 Eleven se quedó con el papel o la imagen de ser una gran touring, una moto para viajar cómodo y rápido, con una contundencia de motor envidiable pero sin un gran dinamismo ni agilidad en curva. Una moto ideal para ir zumbando en línea recta.

He entrado a las páginas de clasificados para echar un ojo a ver cómo están las cotizaciones hoy en día, y la verdad que me he llevado un chasco. Apenas hay una unidad a la venta en todo el territorio nacional, y ni tan siquiera es de la serie “original”. Una moto que si os gusta… os lo tendréis que tomar con calma hasta que aparezca una buena unidad que os cuadre. Eso sí, los precios rondan los 3.000 euros, por lo que al menos caras no son.

Calcula cuánto cuesta asegurar una Yamaha XS 1100 con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de moto
COMPARTE
Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.