La Ryvid Anthem es una moto eléctrica distinta y barata

La Ryvid Anthem es una moto eléctrica distinta y barata

Los precios de la edición de lanzamiento es de 7,800 dólares, alrededor de 7.600 euros


Tiempo de lectura: 5 min.

Dong Tran es un tipo que tenía una intención muy clara y no le ha importado que la situación no fuera la más indicada. El quería fabricar una moto eléctrica diferente, innovadora y económica, en un momento amenazado por la recesión, por los problemas de suministro y por una caída general de ventas, que podría afectar sobremanera a quien se atreva a crear una nueva marca desde cero. Sin embargo, aquí está su primera moto, la Ryvid Anthem y al menos, después de un primer vistazo, cumple con los requisitos que buscada Tran.

El resultado es, cuanto menos, llamativo, apostando por un concepto sencillo, pero que funciona y que, por supuesto, es totalmente diferente a lo que se está viendo en el segmento de las motos eléctricas. La llegada de la tecnología eléctrica parece haber abierto la puerta del mercado a muchas empresas que, hasta el momento, no se habían fijado en el potencial que atesora. Eso, por un lado, permite que se evolucione más rápido y que se innove en algunos campos, aunque por el momento, todo suele ser estético y en algunos casos, de materiales.

Las motos eléctricas, al igual que ocurre con los coches, han tomado un camino estético particular. Es como si fuera una obsesión por hacer algo que sea totalmente diferente a lo que se vende en estos momentos, haciendo, en ocasiones, que su imagen sea bastante extraña y que resulte complicado que pueda gustar a todo el mundo. Sí, es cierto que nunca se logrará gustar a todo el mundo, pero a cuantas más personas gustes, mejor, sobre todo cuando hablamos de una tecnología que resulta más cara que la tradicional de combustión interna y que todavía no tiene la confianza de todos los usuarios.

Ryvid Anthem (1)

A Tran todo esto le ha dado exactamente igual y ha creado una moto, desde cero, que no se parece a nada hasta el momento, pero que, al menos, no resulta demasiado extraña. Luce un diseño bastante minimalista, pero todo tiene un sentido y no está ahí por simple capricho o por motivos estéticos.

Hemos elegido una forma diferente para diseñar cada parte, desde el chasis hasta el arnés de cableado y como se unen y sujetan las cosas. Esto es para reducir la mano de obra altamente cualificada y aumentar la producción de un producto final de calidad”. Dong Tran, fundador de Ryvid

Construcción eficiente e inteligente

Según Dong Tran, el fundador de Ryvid, el diseño se ha inspirado en la industria aeroespacial para cosas como el chasis. Este se construye de una forma bastante simple y al mismo tiempo, eficiente. Se emplean láminas de metal remachadas entre sí, sin superficies curvas que requieran estampado ni herramientas. Los recortes efectuados reducen el peso, al tiempo que permiten el paso de aire para la refrigeración de los componentes (el chasis, según la marca, solo pesa 5 kilos).

Los aviones tienen fuselajes que están remachados y no requieren soldadura, pero deben ser extremadamente fuertes y livianos. Esta parecía ser una receta perfecta para un producto EV de dos ruedas, y nos hizo pensar en una forma de emplear esta metodología de fabricación en todos los productos que produciremos”. Dong Tran, fundador de Ryvid

Ryvid Anthem (5)

El motor, sin escobillas y de 72 voltios, totalmente cerrado, refrigerado por aire, está alojado dentro del basculante, que también funciona como un disipador de calor de gran tamaño. También se ha efectuado un montaje “inteligente” de algunos componentes, al emplear un hardware preinstalado, permitiendo una mayor facilidad de montaje, un mantenimiento más sencillo y múltiples puntos de anclaje para suspensiones o incluso nuevos componentes para actualizar la moto en el futuro.

Una de las cosas que se pueden destacar de la Ryvid Anthem, es la posibilidad de regular la altura del asiento, incluso en marcha, mediante un interruptor en el manillar. Y no hablamos de unos simples milímetros, sino de entre 76 y 100 milímetros.

No obstante, hay algo que también hay que destacar y es que el fundador de la compañía, no considera a Ryvid como un fabricante de motocicletas, sino como una empresa de “mobile sport” especializada en micromobilidad.

Ryvid Anthem (4)

Enfoque muy urbano, pero con estilo y cierto toque dinámico

Según la propia compañía, su primera moto, la Ryvid Anthem, está enfocada a usuarios que se mueven en bicicletas eléctricas o en scooter, así a usuarios de motos con motores de pequeña cilindrada. Su precio de partida, por el momento, es de 7.800 dólares, alrededor de 7.600 euros, pero no sabemos si llegará a Europa ni cuál será su precio, aunque se puede hacer el pedido desde su página web oficial. Además, la producción se limitará a 1.000 unidades para la versión de lanzamiento, con garantía de dos años para el tren motriz, un año para la moto, pero una garantía de por vida para el chasis.

La batería es de 4,3 kWh, muy pequeña, pero la moto es al mismo tiempo bastante ligera, solo 109 kilos. La autonomía, en modo ECO, es de 75 millas, unos 120 kilómetros, y “más de 50 millas” en modo Sport sin frenado regenerativo. La velocidad máxima es también de 75 mph, 120 km/h. No hay datos de potencia, pero sí de par, que alcanza los 338 Nm. Nada, pero que nada mal.

Esta batería es extraíble y se puede llevar a casa para cargarla mientras la moto está aparcada o bien, cambiarla por otro paquete ya cargado con anterioridad.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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