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Las 10 exclusivas Aprilia RSV4 X fueron vendidas en apenas unas horas

Los afortunados recogerán sus motos directamente en el departamento de competición

Las 10 exclusivas Aprilia RSV4 X fueron vendidas en apenas unas horas

Hace unas semanas Aprilia presentaba uno de sus modelos más exclusivos. Hablamos de la Aprilia RSV4 X , una edición limitada a ta sólo 10 unidades para todo el mundo y en el que la marca de Noale ha volcado toda su experiencia en competición, sobre todo del Campeonato del Mundo de Superbikes.

Basada en la Aprilia RSV4 1100 Factory 2009, esta moto destinada para un uso exclusivo en circuito incorpora soluciones nunca vistas hasta ahora en motos de calle. Además de ser capaz de desarrollar una potencia de 225 CV para un peso de únicamente 165 kg, su desarrollo ha mejorado todavía más si cabe la experiencia en pista.

La Aprilia RSV4 X forma parte del programa Factory Works lanzado por Aprilia Racing. Buena muestra de ello es el cambio de marchas, el primero en lanzarse comercialmente con el punto muerto situado por debajo de la primera velocidad y que además de permitir un cambio más rápido entre primera y segunda, evita falsos puntos muertos. Otro detalle que caracteriza su exclusividad es el uso de las pinzas de freno Brembo GP4-MS que muerden discos de freno de acero de la marca T-Drive, los mismos que se usan en Superbikes.

Aprilia RSV4 X 11

Toda esta tecnología tiene un precio, pero inferior a lo que podríamos pensar, ya que cada una de las unidades se vendían a 39.900 euros. Y decimos se vendían porque tras abrir el periodo de reserva online, las 10 motos fueron vendidas en tan sólo unas pocas horas. No sabemos si las alas que incorporan de serie ayudaron a que estas motos «volaran».

Incluso la entrega de estas unidades será tan exclusiva como la propia moto, ya que los 10 afortunados compradores recogerán sus motos directamente en el departamento de competición de Aprilia Racing en Noale, que abrirá sus puertas especialmente para la ocasión.

Aprilia RSV4 X 10
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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.