Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la mención de una moto china en una conversación sobre naked de media cilindrada habría provocado risas o, en el mejor de los casos, condescendencia. Las motos chinas eran eso: copias mal hechas de modelos japoneses, con plásticos que se rompían al sol, motores que vibraban como martillos neumáticos y una fiabilidad que hacía que la garantía de dos años pareciera una broma de mal gusto. Pero en algún momento de la última década, y sin que mucha gente se diera cuenta, China dejó de intentar copiar y empezó a competir. La CFMoto 675 NK es la prueba más contundente de que ese cambio es real, es serio y va a obligar a las marcas establecidas a replantearse muchas cosas.
El motor que lo cambia todo
Lo primero que hay que entender sobre la 675 NK es que el motor no es una copia de nadie. Es un tricilíndrico en línea de 675 cc completamente propio, diseñado y fabricado por CFMoto, con doble árbol de levas, doce válvulas y refrigeración líquida. En el mercado europeo entrega 90 CV a 11.000 rpm y 68 Nm de par a 8.250 rpm (fuera de Europa las cifras suben a 94 CV y 70 Nm, pero las restricciones Euro5+ recortan ligeramente la potencia). El cambio es de seis velocidades con embrague antirrebote y un quickshifter que solo funciona para subir marchas, pero que en la práctica diaria es todo lo que necesitas.
El tricilíndrico tiene algo que los bicilíndricos y los tetracilíndricos no pueden replicar: un carácter propio. No es tan brusco y explosivo como un bicilíndrico en V, ni tan suave y lineal como un cuatro en línea. Es algo intermedio, con un par que aparece pronto y un empuje que se mantiene constante hasta el corte de inyección. La aceleración de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y la velocidad máxima declarada de 200 km/h no son cifras de récord, pero son más que suficientes para demostrar que este motor tiene sustancia.
Y luego está el sonido. Porque los tricilíndricos suenan diferente. Tienen ese rugido característico, ligeramente irregular, que hace que sepas que ahí hay tres pistones trabajando en lugar de dos o cuatro. CFMoto no ha intentado disimularlo ni refinarlo hasta convertirlo en un susurro aséptico. El escape tiene presencia sonora, y eso, en una naked, importa.
Componentes que no deberían estar en una moto de 6.495 euros
Aquí es donde la 675 NK empieza a ponerse interesante de verdad. Porque una cosa es tener un motor decente, y otra muy distinta es equipar la moto con componentes que normalmente solo encuentras en motos que cuestan el doble.
Las suspensiones son KYB tanto delante como detrás. La horquilla invertida de 41 mm es completamente ajustable en compresión, extensión y precarga. El monoamortiguador trasero tiene ajuste de precarga y rebote. No son Öhlins ni Showa de gama alta, pero son KYB, que es exactamente lo que montan docenas de motos japonesas y europeas de precio superior. Y funcionan.
Los frenos son J.Juan, la firma española que ha conseguido hacerse un hueco en el mercado global compitiendo directamente con Brembo y Nissin. Doble disco delantero de 300 mm con pinzas radiales de cuatro pistones, disco trasero de 240 mm con pinza flotante de un pistón, bomba radial delantera y ABS Bosch de doble canal. El sistema funciona bien, con buen tacto en la maneta y potencia más que suficiente para una moto de este peso y potencia.
Los neumáticos son CST S3N, un compuesto deportivo de doble dureza que no tiene el prestigio de un Michelin o un Pirelli pero que, según las primeras pruebas de medios internacionales, ofrece un agarre y una durabilidad sorprendentemente buenos para lo que cabría esperar de una marca menos conocida. El bastidor es de acero tubular —no de aluminio como en las naked premium— pero el conjunto está bien pensado. El basculante es de aluminio con forma de bumerán, el monoamortiguador va montado directamente sobre el basculante sin bieletas, y el peso en vacío declarado es de 189 kg, que es una cifra razonable para una moto de estas características.
La tecnología justa, sin inflar el precio
La instrumentación es una pantalla TFT a color de 5 pulgadas con conectividad CFMoto Ride que te permite visualizar Google Maps directamente en la pantalla. No es un sistema tan completo como el de BMW o Ducati, pero es funcional y cumple. Además, hay dos tomas USB (tipo A y tipo C), iluminación full LED, manetas regulables, sensor de presión y temperatura de neumáticos (TPMS), warning de emergencia en frenada y sistema de arranque sin llave.
La electrónica es deliberadamente simple. No hay IMU de seis ejes. No hay acelerador ride-by-wire. No hay modos de conducción. Lo que hay es un control de tracción con dos niveles de intervención que se puede desconectar completamente, y un ABS que también se puede desactivar. Es una electrónica básica pero suficiente para el perfil de esta moto.
Y luego está el T-Box opcional, que es donde CFMoto demuestra que entiende hacia dónde va el mercado. El T-Box añade seguimiento GPS en tiempo real, alertas de movimiento no autorizado, geocercas configurables, historial de rutas con velocidades y ángulos de inclinación registrados, y actualizaciones de software OTA (over the air). Y lo mejor de todo: el sistema tiene conexión móvil propia, independiente del teléfono. Es un nivel de conectividad que normalmente solo encuentras en motos de gama alta, y aquí es opcional.
El precio que rompe el mercado
6.495 euros. Ese es el precio de la CFMoto 675 NK en el mercado español. Para poner esa cifra en contexto:
- La Triumph Trident 660, con motor tricilíndrico y 81 CV, cuesta 8.595 euros.
- La Yamaha MT-09, con motor tricilíndrico y 119 CV, cuesta 10.699 euros (11.799 euros con cambio Y-AMT).
- La Triumph Street Triple R, con 118 CV y suspensiones Showa, cuesta 11.395 euros.
- La Kawasaki Z900, con 125 CV, cuesta 10.525 euros.
- La Honda CB650R, con 95 CV, cuesta 9.475 euros.
La CFMoto 675 NK cuesta entre 2.000 y 5.000 euros menos que sus rivales directas, con un equipamiento que en muchos casos es superior o equivalente. No es más barata porque sea peor. Es más barata porque CFMoto tiene costes de producción más bajos, menores gastos de marketing y una red de distribución menos extensa (y por tanto más barata de mantener) que las grandes marcas japonesas y europeas.
El elefante en la habitación: la fiabilidad
Porque ese es el argumento que todo el mundo lanza cuando se habla de motos chinas: “Sí, pero dentro de dos años estará rota y no encontrarás piezas”. Es un argumento legítimo basado en la experiencia histórica con las primeras generaciones de motos chinas. El problema es que ese argumento cada vez se sostiene peor.
CFMoto lleva más de una década vendiendo motos en Europa. La red de concesionarios ha crecido de forma constante. Las piezas de recambio están disponibles. La garantía es de dos años, que es el estándar del sector. Y lo más importante: las primeras generaciones de CFMoto que llegaron a Europa hace una década siguen rodando, lo que demuestra que la fiabilidad a largo plazo no es el desastre que algunos predicen.
¿Es tan fiable como una Kawasaki o una Honda con treinta años de historial probado? Probablemente no. ¿Es lo suficientemente fiable como para que merezca la pena arriesgarse ahorrándote 3.000 euros? Cada vez más gente está respondiendo que sí.
Guiarse solo por el origen de una moto, hoy día, casi no tiene sentido; solo mira esta moto de origen chino
China ya no juega a copiar
La CFMoto 675 NK no es una copia de la Triumph Trident. No es una versión rebajada de la Yamaha MT-09. Es una moto propia, con motor propio, diseño propio y personalidad propia. Usa componentes de proveedores reconocidos (KYB, J.Juan, Bosch) exactamente igual que hacen las marcas japonesas y europeas. Y la vende a un precio que hace que las alternativas establecidas parezcan sobrevaloradas.
Esto es lo que marca el cambio de fase en la industria china del motor. Ya no se trata de copiar motos occidentales y venderlas baratas. Se trata de desarrollar productos propios, equiparlos con componentes de calidad y posicionarlos de forma agresiva en precio para captar cuota de mercado. Es exactamente la misma estrategia que usaron los japoneses en los años setenta y ochenta para destrozar a la industria británica e italiana. Y funcionó.
¿Significa esto que CFMoto va a hacer desaparecer a Triumph o a Yamaha? No. Pero sí significa que las marcas establecidas van a tener que replantearse sus estrategias de precio y equipamiento, porque vender una Trident 660 a 8.595 euros cuando existe una 675 NK a 6.495 euros con mejor equipamiento va a requerir argumentos mucho más sólidos que “somos Triumph y llevamos cien años haciendo motos”.
La CFMoto 675 NK es la moto que Triumph y MV Agusta preferirían que no existiera. Porque obliga a hacer preguntas incómodas. ¿De verdad vale la pena pagar 2.000 euros más por el logo? ¿Qué justifica esa diferencia de precio cuando el equipamiento es equivalente o superior? ¿Cuánto vale realmente el prestigio de marca? Y para muchos compradores, especialmente los más jóvenes que no tienen lealtad emocional a ninguna marca en particular, la respuesta cada vez más frecuente es: no lo suficiente.


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Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS