Moto del día: Bultaco Campera

Moto del día: Bultaco Campera

Derivada de la Mercurio 125, fue una alternativa económica a las Sherpa


Tiempo de lectura: 4 min.

Echando una ojeada a las fotografías más antiguas con motocicletas Bultaco en carrera, resulta difícil no caer en la idea de que fue el asfalto el terreno natural de la marca. Sin embargo, aunque las 24 Horas de Montjuïc tuvieron no poca responsabilidad en la decisión de Xavier Bultó de cara a dejar Montesa y fundar Bultaco, lo cierto es que ni el asfalto ni el mercado europeo fueron lo más importante en la trayectoria de la empresa. Lejos de ello, desde el primer momento las motocicletas de campo y el mercado norteamericano fueron responsables de primer orden en la marcha de sus libros de cuentas, asentando las ventas al tiempo que su imagen crecía al otro lado del Atlántico con diseños como la Bultaco Campera.

Lanzada en 1961, esta motocicleta fue una de las primeras de la marca diseñada por y para el desempeño sobre caminos, compartiendo tiempos primigenios con otras de asfalto como la Tralla 101 o la inmediata Metralla 62. Pero vayamos por partes. Para empezar, hay que señalar cómo Xavier Bultó ya había advertido el despegar del Motocross y otras especialidades camperas desde finales de los años cincuenta. No en vano, más allá de la evidente tradición protagonizada por estas especialidades en el mundo anglosajón, en la Península Ibérica ya se había celebrado la primera edición del Campeonato de España de Motocross en 1959.

Edición en la que sólo hubo tres pruebas – Madrid, Vitoria y Manresa – durante las cuales OSSA y Derbi vivieron una feroz lucha con Bultaco y Montesa como espectadoras en segundo plano. Así las cosas, resultaba obvio que Bultaco iba a dar una atención especial a las motocicletas camperas desde su fundación en 1958. Por ello, en 1960 se presentaron las Sherpa N y S como las primeras fuera de asfalto en la gama. Pasos previos a la icónica Sherpa T de 1964, puesta a punto con la colaboración del piloto Sammy Miller, once veces ganador del campeonato británico de Trial. Una verdadera leyenda.

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Desde el primer momento, tanto lo campero como el mercado norteamericano fueron absolutamente imprescindibles para la buena marcha económica de la marca

Bultaco Campera, llega una nueva todoterreno

Ampliando la gama todoterreno, Xavier Bultó decidió que sería aconsejable contar con una opción más accesible que las Sherpa enfocada a ser vendida entre particulares y profesionales del sector primario. Y es que, no en vano, las motos de campo no sólo se estaban popularizando para la práctica deportiva, sino también entre todo tipo de personas con necesidad de acceder a zonas de montaña. Desde personal agrario hasta guardabosques y cuerpos de seguridad.

De esta manera, en 1961 nació la Bultaco Campera. Clara en sus propósitos desde su nombre, ésta derivaba directamente de la Mercurio 125. De hecho, tanta era la similitud que la fábrica no le asigno un código propio, marcándose sus bastidores con números pertenecientes a un subgrupo englobado en la fabricación de las propias Mercurio de asfalto.

Así las cosas, el motor monocilíndrico con 125 centímetros cúbicos de la Bultaco Campera entregaba unos 9 CV a 5.000 revoluciones por minuto. Eso sí, modificado respecto del de la Mercurio 125 en sus bajos, priorizando la entrega de par desde bajas vueltas por encima de la velocidad punta más propia de las monturas de asfalto. Por lo demás, obviamente se incorporó un manillar más ancho, una nueva relación de marchas y un tubo de escape que ahora pasaba justo por debajo del asiento.

bultaco campera (2)

Derivada de la Mercurio 125, al estar once años en producción fue evolucionando hasta tener opciones en varias cilindradas

De esta manera, la Bultaco Campera se presentó como una motocicleta con habilidades para los caminos fácilmente manejable y de relativo acceso económico. Bondades que la mantuvieron en la gama de la marca hasta 1972. Ni más ni menos que once años, en los que evolucionó incorporando mecánicas de 155, 175 y 200 centímetros cúbicos a la cilindrada original de octavo de litro. En suma, todo un éxito para la marca de Xavier Bultó.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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