Moto del día: Ducati Piuma

Moto del día: Ducati Piuma

Este ciclomotor se importó a España por parte de Mototrans, siendo clave para que ésta lanzara sus propios modelos poco después


Tiempo de lectura: 3 min.

A la hora de abordar la historia de los ciclomotores en Italia, el Ducati Piuma es un elemento a tener en cuenta. De hecho, no sólo en el país transalpino, sino también en España. Donde desde 1963 se ofreció importado por Mototrans, la cual usó esta experiencia para lanzarse, poco después, a la fabricación de su propia alternativa para el mercado nacional con menos de 50 centímetros cúbicos. Otra muestra más de la estrecha relación establecida entre ambos países, con la industria automotriz local ampliamente volcada a la fabricación bajo licencias italianas. Algo muy bien representado por, entre otras, Mototrans, Motovespa, Lambretta Lomociones o Moti Guzzi Hispania.

Y eso por no hablar del automovilismo, donde SEAT trabajó durante décadas replicando los diseños de FIAT. De hecho, cuando empezó a tener un cierto despertar creativo con el 1200 “ Bocanegra “ lo hizo, claro está, con mecánicas de FIAT. Dicho esto, lo mejor para entender al Ducati Piuma será situarnos en la Italia de mediados de los años cincuenta. Concretamente en su segmento motociclista urbano. Dominado por una amplia horquilla donde, el el escalón superior, se encontraban las scooter de Vespa y Lambretta con octavo de litro mientras que, en el inferior, aún seguían ofreciéndose monturas económicas con motores como el Cucciolo.

El hito tecnológico que, con su eficaz modestia, lanzó a Ducati después de la Segunda Guerra Mundial equipando a multitud de chasis más parecidos al de una bicicleta que al de una motocicleta. Así las cosas, como una opción intermedia – con estudiantes, jóvenes y mujeres en el punto de mira – aparecieron los ciclomotores como el Ducati Piuma. Dotados de un bastidor en acero estampado así como suspensiones traseras. Todo un detalle para modelos de aquel nicho de mercado tan concreto.

ducati piuma (1)

El auge de los ciclomotores en la Italia de los años cincuenta fue una estupenda vía intermedia entre los velomotores y las scooter

Ducati Piuma, un ciclomotor con expansión en España

Con su monocilíndrico de 47 centímetros cúbicos y dos tiempos, el Ducati Piuma rendía 4,2 CV a 8.600 revoluciones por minuto para llevar sus 47 kilos hasta los 80 kilómetros por hora – con la mecánica sin capar por las limitaciones legales a los ciclomotores – . Además, incluía un cambio de tres velocidades al puño así como frenos de tambor tanto delante como detrás. Con todo ello – y una estética sobria pero elegante y funcional – se alzaba como una opción más que interesante frente a su competencia al ser lanzado en 1961.

Es más, dos años después se empezó a importar a España por parte de Mototrans junto al 48 Sport. Un ciclomotor que vino a competir – de forma infructuosa dicho sea de paso – con el fantástico y muy bien vendido Derbi GS de 1963. La máquina que inició a la marca catalana en su exitosa senda marcada por las monturas ligeras deportivas, algo especialmente atractivo para el emergente mercado juvenil de aquellos años.

No obstante, lo interesante de aquellas importaciones fue la forma en la que Mototrans vio posibilidad de negocio en el segmento de los ciclomotores. Muy al alza en aquellos momentos donde la popularización del automóvil acababa de dejar fuera de combate a las turismo, dejando mercado tan sólo para las monturas lúdicas – especialmente las camperas – o las de bajo consumo para el día a día en la ciudad.

ducati piuma (3)

La importación de este ciclomotor fue clave para que Mototrans se lanzara a la fabricación de sus propias alternativas para el mercado nacional

De esta manera, la importancia en España del Ducati Piuma es que fue el precedente necesario para el Rolly. Muy similar al italiano – el Rolly era una creación propia de la casa nacional – con el depósito de gasolina integrado en la propia estructura del bastidor. El inicio de una historia en la que cual vendrían a participar el Junior o el 50 TT.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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