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Moto del día: Honda RC213V-S

Una MotoGP con faros y matrícula

Moto del día: Honda RC213V-S

Durante los últimos años, han aparecido algunas superbikes impresionantes. Algunas como la Ducati 1299 Superleggera, la Kawasaki Ninja H2R o la Yamaha YZF-R1M ponen los pelos de punta con solo echarles un vistazo rápido. Son auténticas bestias que se acercan a las prestaciones y sensaciones de una moto de carreras, pero la Honda RC213V-S es, literalmente, una moto de competición con los mínimos necesarios para circular por la calle.

Vale, sobre el papel es más lenta que cualquiera de las mencionadas anteriormente, pero es una joyita purasangre que deriva directamente de la RC213V que participa desde 2012 en el mundial de MotoGP. Durante más de medio siglo, Honda goza de un palmarés envidiable en el mundo de las dos ruedas; ni más ni menos que 65 títulos mundiales en todas las categorías, más que cualquier otro equipo. Qué mejor forma de homenajear este hito que sacando al público de “a pie” una superbike muy especial.

La Honda RC213V-S es una MotoGP de calle con los cambios justos y necesarios para permitir su circulación legal en carretera. Incluso fue fabricada por la misma gente de HRC

Al derivar del modelo de competición, la RC213V-S comparte el mismo chasis de diamante de fibra de carbono, así como el motor de cuatro cilindros en V de 999 cm3 refrigerado por agua. Sin embargo, este propulsor desarrolla 159 CV a 11.000 vueltas, algo menos que la versión de carreras. A tenor de que pueda parecer poco, los responsables de desarrollo decidieron poner el foco en lograr que la versión de calle fuese lo más ligera posible, y ahí sí que fueron extremadamente competitivos: solo 170 kilos.

Honda RC213V S 2

Si querías explotar todo el potencial de la moto, Honda ofrecía un Race kit que elevaba la potencia a 215 CV a 13.000 RPM y el par motor hasta los 118 Nm a 10.500 RPM. Este paquete también rebajaba el peso de la moto en 10 kilos (160 kg en total), incluía carenados específicos, sistema de escape de competición, cambio semiautomático y centralita mejorada. Con estos cambios, la RC213V-S se convirtió en lo más cercano a una moto de MotoGP que uno se podía comprar sin ser piloto del mundial.

Fabricada por la propia división de competición de Honda, los chicos de HRC querían una moto cuyas masas suspendidas pareciesen inexistentes, con una precisión de manejo y unos componentes de primera calidad. Más allá de la participación de Öhlins o Brembo, la RC213V-S es una moto cuya atención al detalle es impresionante, por no decir paranoica. Se construyó en Japón con la máxima precisión existente en el momento, obteniendo las menores tolerancias de diseño jamás vistas en una moto de calle. Cada componente fue diseñado para ofrecer el máximo rendimiento con el menor peso posible.

En la RC213V-S, los discos de freno son de acero en vez de carbonocerámicos y el alzamiento de la horquilla pasó de 15 a 26 grados

Bajo la necesidad de ser homologada para su uso diario por las vías públicas, la RC213V-S cuenta con una serie de diferencias frente a su hermana puramente atlética. Se incorporó un sistema de arranque eléctrico, un embrague bañado en aceite, una caja de cambios convencional en vez la seamless de competición, caballete lateral, silencioso con catalizador, velocímetro, bocina, faros e intermitentes y, por supuesto, una matrícula para que la Guardia Civil sepa que es legal circular con ella.

Honda RC213V S 3

Los pedidos recibieron luz verde en julio de 2015, comenzando sus entregas en octubre y finalizando en los últimos compases de 2016 a un ritmo de fabricación de una sola unidad al día, siempre bajo pedido. Su precio arrancaba en 191.000 euros de entrada más el coste del kit de circuito de otros 12.000 euros. Teniendo en cuenta que las superbikes de primera categoría comienzan en unos 30.000 euros, la RCV213-S no es que tuviese un precio elevado, es que fue y es la Honda más cara de la historia. Es comprensible que apenas se hiciesen 130 unidades para todo el mundo.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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